martes, 4 de diciembre de 2007

Corrientes y Resistencia


A Corrientes llegué de nuevo a un oasis en medio del viaje. Me hospedé en CECOAL, un instituto de investigaciones biológicas en el cual trabaja Juan José Neiff, amigo de mi papá y su esposa Guadalupe.

El instituto es precioso. Con jardines y casitas, muy arborizado, con perros y flores... me sentía en casa. Tenía además una casita propia con baño y cocinita y todo! Como siempre, fue muy difícil volver a empacar para seguir el viaje.

JJ me llevó a comprar comida para cocinar (la verdad es que lo único que quisiera comer todo el tiempo en Argentina son los ñoquis que tan infructuosamente traté de hacer yo misma en Colombia) y me dejó instalada en mi nueva casita temporal.

Podía usar el computador de Guadalupe, pasear por el centro y dormir en la más grande paz y silencio!

Estuve conociendo también al resto de la familia Neiff, en la "Neiffera" (la madriguera de los Neiff como JJ la llama). Estaba Nadia, Matías y Nicolás, los tres hijos mayores y solo faltaba Lara, quien ya esta casada y tiene una bebita.
Comimos en casa y fuimos con Nico y Nadia a pasear a la costanera de noche.
Fue una visita súper linda!

Por lo demás pasee por Corrientes, por la costanera, el centro histórico y los pasajes peatonales.
Visité el callejón de los murales y fui a cine por primera vez en este viaje! Como lo extrañaba!

Tomé un bus y fui a Resistencia, al otro lado del río. Resistencia es la ciudad de las esculturas, como podrán ver en las fotos. Un convenio entre la gobernación y los artistas permitió la distribución de esculturas de diferentes corrientes artística por toda la ciudad. Esa misma noche regresé a Corrientes, que era mi base operativa!

Antes de irme me di cuenta de que había dejado la memoria USB en un cyber de Resistencia, pero era muy tarde para volver, así que JJ me compró una de afán (hermosa por cierto, pues es la versión de Leggo de Kingston)y le dejé las indicaciones para recuperar la mía en una especie de intercambio... Gracias a Dios la recuperó... porque según me confesó luego, pensó: "Esta morenita me echó un cuento"... jajajá!

JJ me llevó a la Terminal de buses y ahí nos despedimos, hasta la próxima que espero no sea muy lejana, pues prometieron llevarme a su casa de campo en Paso de los Libres en mi próxima visita!

Hay una historia más. En Corrientes fue mi primer encontrón con lo que luego entendería como la diferencia entre provincia y capital. Capital es Buenos Aires. Provincia es todo lo demás.
Hasta ahora había pagado todo con los pesos argentinos que obtuve al cambiar lo que me sobró de guaraníes en Paraguay. Cuando llegué a Corrientes tuve que cambiar dólares... y aquí empieza la historia.

En Colombia, en las casas de cambio (todas) sellan los billetes de dólares. Es un sellito pequeño en tinta azul o negra, que permite reconocer de cual casa de cambio se obtuvo el billete, en caso de que este resulte falso.
Aquí no me querían cambiar billetes sellados. Nadie los acepta, excepto una o dos casas donde los reciben por el 70% del valor (pierdo 30 USD de cada 100).
Los bancos, que además solo trabajan de 8 a 11 AM, son atiborrados e ineficientes, se negaban también a recibirme los billetes.
Empecé a usar la tarjeta de crédito, pero pensé que mi viaje terminaría ahí no más, pues si no podía cambiar plata, el cupo de la tarjeta no me iba a aguantar mucho. Esto mismo me pasó en todas las demás ciudades y según lo que averigüé estos hechos (la ineficiencia, los horarios, etc.) son el común denominador de los bancos y casas de cambio argentinos.

Hasta que llegué a Buenos Aires. Sin inmutarse siquiera me cambiaron en todas partes, en menos de 5 minutos y desde las 8 AM hasta las 9 PM. Ahí es cuando uno piensa que quizá los porteños tienen razón al creer que los de "provincia" son diferentes. Es que son diferentes!

Ituzaingo y Yacyreta


Llegué a Ituzaingó en la noche, esperando encontrar fácilmente un lugar para alojarme, pero evidentemente mis expectativas estaban más allá de cualquier realidad. Los dos hoteles son carísimos y los alojamientos, donde finalmente me hospedé, también.

Es el lugar más caro que he pagado en todo el viaje (10 USD) y lo mismo digo para el trasporte. Si bien llegar a Argentina y cambiar de bus da la sensación de una entrada triunfal al primer mundo, los precios aumentan en proporción. Buses cama, cómodos, con aire acondicionado son la única opción de transporte. No hay trasporte caro y barato. O viajas como príncipe... o simplemente no viajas.

Dormí pues en Ituzaingó y al día siguiente visité la represa de Yacyretá, que es más pequeña que Itaipú pero igualmente impresionante.

El nombre de la represa viene de la isla paraguaya que debió ser inundada en el proceso de construcción. A diferencia de Itaipú, en Yacyretá no había una caída natural que permitiera funcionar las turbinas, por lo cual se creó un salto artificial. Esto puso a dos niveles de agua diferentes el río (antes de que llegue a la presa y luego sigue mucho más abajo).

Los barcos que quieren navegar el río son transportados por un sistema de exclusas similar (aunque más pequeño) que el del canal de Panamá, así que el barco entra a un compartimiento aislado del cual se permite la entrada o salida de agua hasta que se nivela con el otro lado de la presa y el barco continúa su camino.

Además, los peces que desovan río arriba deben ser transportados por un sistema de canales de agua y ascensores hasta el nivel superior del río para que puedan continuar su migración. El ascensor de peces los lleva río arriba para el desove, pero no los regresa, así que igual corta su ciclo de migración, pero los guías, que nunca pensaron al respecto, se quedan sin palabras al tratar de justificarlo.

Es una obra impresionante de ingenio e ingeniería... pero la verdad...no deja de haber algo absurdo en el fondo de todo el sistema!

Las Misiones Jesuitas


Visité las ruinas Jesuitas de Trinidad en Paraguay y de San Ignacio Mini en Argentina. Los pueblos jesuitas fueron construidos bajo un modelo estándar, por lo que los 28 pueblos restantes, que conforman las misiones jesuitas, varían en su ubicación grado de preservación, pero no en estructura, así que estas dos ruinas me dieron una idea muy buena de lo que fueron las misiones.

Eran pueblos organizados por los religiosos jesuita, regidos por el orden militar que los caracteriza, por lo que fueron supremamente productivos y eficientes. Esto despertó la admiración de algunos blancos, el deseo de unirse a ellos de miles de indígenas, pues vivir en los pueblos jesuitas les garantizaba la conservación de muchas de sus costumbres y a vez la educación de sus hijos, pero también despertó la envidia de otras ordenes religiosas y la avaricia de las coronas española y portuguesa, por lo cual fueron finalmente expulsados de los dominios españoles en 1767 y los pueblos quedaron abandonados.

Todos los pueblos tenían similitudes arquitectónicas y organización idéntica. El centro del pueblo correspondía a la iglesia con arquitectura barroca. Al frente de la iglesia estaba la plaza pública dónde se reunía a los pobladores, se escuchaba misa y se realizaban matrimonios colectivos.

Alrededor de esta plaza se ubicaban las viviendas de los caciques y las familias importantes. Para mantener el orden se conservaban ciertos privilegios a estas familias y cada una se encargaba de dirigir a sus clanes, siempre bajo la supervisión de los padres jesuitas.

Más hacia el exterior estaban las casas comunes de los pobladores. En los pueblos había alrededor de 140.000 habitantes, entre los cuales solo 4 a 6 eran padres jesuitas.

Hacia la parte de atrás de la iglesia estaba la huerta, donde las familias recibían dos parcelas para cultivar. Una para ellos y otra "para Dios". Los productos de la segunda se usaban para la comunidad, los asilos de ancianos y los tributos a la corona.

A un lado y otro de la iglesia estaban los talleres de artesanos y el colegio y atrás de la iglesia la plaza privada de los padres con su residencia. Todos los pueblos, 30 en total, tenían la misma estructura física y social.

Este estilo de reducción, permitía la evangelización no violenta de los indígenas guaraníes (que no por eso dejaba de ser evangelización, con la consecuente pérdida de costumbres, mitos, leyendas e identidad cultural), pero permitió también un intercambio artístico y cultural que más que perjudicar a las comunidades, como lo hicieron otras ordenes religiosas, fomentaron un intercambio cultural y obtuvieron una amalgama artística y laboral que enriqueció en muchos sentidos a ambas culturas.

Los jesuitas aprendieron el guaraní, lo escribieron (los guaraníes solo tenían tradición oral) y le compusieron reglas gramaticales, por lo cual es un idioma muy bien preservado y de aprendizaje obligatorio en el Paraguay.
Además enseñaron música, artes y manualidades, conservando en gran medida instrumentos nativos y técnicas autóctonas.

Valió la pena la visita a las misiones, pues los jesuitas demostraron que si era posible un intercambio cultural más que una invasión religiosa. No deja de ser evangelización, pero los efectos y los resultados hay que reconocer que son muy diferentes!

Encarnación (Paraguay) y Posadas (Argentina)


Encarnación fue la última parada en Paraguay. Pili me puso en contacto con Claudia, una amiga suya que me alojo por una noche.

La ciudad es bonita muy organizada, aunque muy pequeñita también. Como no había mucho para hacer, preferí tomar un bus e ir a visitar las ruinas de las misiones jesuíticas de Trinidad.

Cerca a Asunción hay varias: Trinidad, Jesús, San Cosme y San Damián. Sin embargo las más representativas eran las de Trinidad, y también las de acceso más fácil.

Al día siguiente almorcé con Rodolfo (se acuerdan? El señor grande del bus de Filadelfia a Concepción?). Bueno, pues lo llame cuando estaba en la ciudad y me invito a almorzar en su casa. Tiene una casa muy bonita, con un jardín grande!

La visita a las misiones se las cuento en la próxima historia junto con las misiones Argentinas.

De Encarnación tome un bus a Posadas en Argentina, que queda pasando el río Paraná. El ómnibus urbano para a cada lado de la frontera donde te sellan el pasaporte en un segundo. Los oficiales de inmigración argentinos han sido hasta ahora los más amables de todo el viaje!

La foto es de Encarnación, vista desde Posadas, al otro lado del Paraná.

Llegue a Posadas, recorrí el centro y la costanera que bordea el río y es preciosa. Luego en la tarde me fui a visitar las ruinas Jesuíticas de San Ignacio Mini y finalmente, en la noche, tome un bus a Ituzaingo, para visitar la represa de Yacyreta, donde mi papa había trabajado años atrás.

Ciudad del Este e Itaipú


Aprovechando que Pili tenía que ir a Ciudad del Este, me fui con ella. Ciudad del Este puede ser algo cercano al paraíso de las compras. Para los paisas, la definición más exacta sería algo como el hueco de Medellín, pero ocupa una ciudad entera. Entre los outlets de marcas, los precios sin arancel y el contrabando, Ciudad del Este permite que compres cualquier cosa que se te ocurra sobre la tierra a los precios más bajos.

Por toda la ciudad circulan extranjeros americanos y europeos que compran, compran y compran. Consigues morrales y carteras preciosos, desde 1 dólar. Ropa, electrodomésticos, computadores y accesorios, así como celulares y juguetes a precios irrisorios.

Mi iPod, que costó 399 dólares en USA, costaba 300 en Ciudad del Este! Lastimosamente tuve que contenerme y no comprar nada... pues todo me toca cargarlo a mí, pero no resistí la tentación de comprar un par de bolsos, que Pili finalmente me hizo el favor de enviar por correo!

Además, como es frontera con Brasil, puedes pagar en guaranís, Reales o Dólares. Tú escoges.

Pili movió algunos contactos y pude visitar también la represa de Itaipú, que es la represa más productiva de América.
Es impresionante el territorio inundado, la labor de ingeniería y el tamaño colosal de todas las construcciones.
Además el tour es súper organizado, en buses con aire acondicionado, un video informativo y botellones de agua (donde obviamente aproveche para recargar mis termitos!!!).

martes, 27 de noviembre de 2007

Asunción


Cuando llegue a Asunción, Pili, amiga de mi mamá de La Liga de la Leche, me estaba esperando en el terminal con una amiga.

Fuimos a su casa y conocí a su esposo, Cacho, que era el único despierto a esa hora de la noche. Al día siguiente conocí a los chicos... Helena, Lucas y las chiquitas Laura y Leila.

Los días que me quedé con ellos pasamos delicioso. Fuimos a nadar, a pasear a Sanber, que es el sitio de veraneo cercano, a un mirador... desde el cual solo de veía otro mirador.

Conocí el centro de Asunción, con sus contrastes en las personas, pero sobretodo en la ciudad misma. Las construcciones van desde edificios antiguos con estilo colonial, en los cuales se puede adivinar el esplendor de otras épocas, pero el estado deplorable en que se encuentran actualmente hace que contrasten con los edificios modernos y los monumentos estilo Washington DC.
Por primera vez en el viaje pasé un pequeño susto, pues doblé por una esquina hacia una calle muy sola. Una señora que pasó me dijo: "Cuidado por aquí que la van a robar", así que decidí devolverme, pero bajando por la calle venía un señor con un aspecto... no muy sano mentalmente, digamos.
Así que di la vuelta de nuevo y el señor empezó a seguirme. Pasé la calle y él la cruzó también, así que saqué mi Súper Spray de Pimienta (se acuerdan? El que Juan y Margara me dieron en el terminal de Medellín antes de salir?) dispuesta a usarlo, pero en eso llegué a la esquina de la calle de la estación de policía y bueno, el tipo se dio la vuelta y se alejó. Gracias a Dios... aunque no puedo dejar de reconocer que me muero por usar el spray!

El resto del tiempo la ciudad fue muy tranquila y disfruté mucho los paseos. Además fue mi graduación en la cultura del Tereré, el cual se consume en todo momento. Las personas en la calle llevan termos grandes de agua fría y vasos de palosanto atados a un costado del termo, para tomar tereré todo el día.
Es además una práctica muy social, pues las personas toman todas del mismo vaso, con un pitillo metálico que en el fondo tiene una bombilla con un colador que solo deja pasar el agua pasada por la yerba mate (igual que los de cebar mate, para quienes los conozcan).
Se pone un poco de agua y luego se toma por turnos, llenando el vaso de nuevo cada vez. Las personas en la calle te ofrecen tereré incluso cuando no te conocen, si estás por ejemplo esperando el bus, el señor o señora de al lado puede ofrecerte tereré.

Mi mayor impresión de los paraguayos es de personas amables. Muy amables. Posiblemente los más amables hasta ahora. Su interacción pasa de la amabilidad a la familiaridad. Ni por un momento te sientes extranjero. Basta con pararte cinco minutos en algún lugar y terminas conversando y tomando tereré con alguien, como si lo conocieras de toda la vida!

Pili y su familia no fueron la excepción. Todos me hicieron sentir como en casa y de nuevo fue muy dura la despedida. Además en los pocos días que estuve allá, Pili me hizo de mamá sustituta, así que realmente fue quedar medio huérfana de nuevo. Pero valió la pena haberlos conocido y haber compartido con ellos esos días en Asunción.

Fuimos a bailar salsa una noche a un club cubano, donde bailaban personas de todo tipo, desde gente como nosotros, que solo sabe medio moverse al son de la música, hasta bailarines profesionales que bailan haciendo grandes espectáculos y malabarismos!

También me reuní con Lily y Elizabeth, amigas de mi mama de la Liga de la Leche, que me invitaron a tomar la merienda en casa de Elizabeth con su esposo y su hijo Tobías. Ha sido muy lindo tener siempre personas alrededor que se han portado tan bien conmigo. Creo que eso ha hecho el viaje muchísimo mas fácil!

El día antes de irme, decidimos con Pili despedirme con una comida colombiana. Como siempre, yo creo que sé cocinar, pero luego no sé porque solo tengo la teoría y no siempre está bien. Pero al final, gracias a la asesoría de mis papás termina saliendo bien.
Así que compramos locro, que es maíz blanco entero, lo hervimos en la olla a presión, lo molimos con la molinex y luego, con un plato les di la forma y las asé un poquito. Al día siguiente las terminamos de asar y las comimos al almuerzo con queso, tomate y albahaca! Fue un éxito! Así que ya me gradué en frijoles (en USA) y arepa (en Paraguay)!

Concepción


Generalmente produzco un instinto de protección en la gente. Especialmente en la gente mayor que yo. Depronto es porque me ven tan flaquita... no sé.
No me quejo, pues eso me ha ayudado en muchas ocasiones y espero que así siga siendo.

Durante la larga conversación con Rodolfo, le conté de mi periplo por Suramérica y de cómo la suerte me había acompañado siempre. Como llegamos a Concepción casi en la noche, él se apiadó de mi y me llevó con él a casa del amigo al cual iba a visitar.

Julio, su amigo, es queridísimo. Él y su familia me recibieron muy bien, me invitaron a comer y a tomar tereré (que ahora ya es mi bebida habitual, pues apenas salí de Bolivia dejé el mate de coca para entrar al mundo del tereré). Hablamos un poco con él y sus hijos y luego me contactaron con la hermana Ángeles, una monja, directora del catecismo de la diósecis, a quien le pidieron que me alojara en su casa.

La hermana es un amor. Me atendió como una princesa y nos hicimos muy amigas. Me terminé quedando 4 días en Concepción, paseamos, comimos delicioso, pude lavar la ropa y hasta fuí a misa con Obispo el domingo a las 7 am... como la ven?

Concepción es una ciudad pequeña, una capital en decadencia, pues alguna vez fué la sede de gobierno del Paraguay, pero hoy en día sus casas, que se adivinas espectaculares en su época de esplendor, se caen a pedazos en las fachadas.

El clima es caliente, pues también está ubicada en el Chaco, pero los días que estuve llovió todo el tiempo. Como la ciudad no esta preparada para el agua se inunda como una palangana.

Hay varios museos, uno de los cuales está al aire libre, en medio de la calle principal. Era una buena idea hasta que a los curas Salesianos se les ocurrió poner un monumento de dimensiones absurdamente grandes de la Virgen Maria Auxiliadora, lo que ocasionó no sólo disgustos en la población, pues se vé desproporcionada y obstruye la visibilidad del tráfico, sino también del obispado, pues la patrona de la ciudad es la Inmaculada Concepción y no María Auxiliadora... no era sólo una Virgen María? Bueno, en cualquier caso, ahi les queda una foto en flickr (por favor vean el tamaño del carro que pasa, para que se hagan una idea)!

El domingo nos invitaron a almorzar nuevamente donde Julio y finalmente el lunes me despedí de todos, dejé con mucho pesar a la hermana Ángeles y me fuí, rumbo a Asunción.

Filadelfia, Neuland y la región del Chaco



Si el infierno existe, con seguridad está ubicado debajo del Chaco.

Nunca me había imaginado que podía hacer tanto calor. Ni siquiera leyendo "La Divina Comedia".

El camión me dejó en la carretera desolada que se dividía en dos. Él siguió por una y yo debía conseguir una forma de ir por la otra. Había una gasolinera que parecía abandonada, pero cuando me acerqué salió un señor que trató de hablarme en un español incomprensible y luego un guaraní peor de incomprensible.
Le pregunté si había forma de llegar a Filadelfia y le entendí después de mucho esfuerzo que si, pero que debía esperar.

Me ofreció una silla y un tereré. Ese fué mi primer encuentro con la bebida nacional paraguaya, que se prepara en un vaso de palosanto lleno de yerba mate (la misma del mate argentino) y se le va rociando agua fría enriquecida con "remedios" para el calor, que por lo general son menta y yerbabuena.

Mi amigo, de quien ya no recuerdo el nombre, me preguntó de dónde venía y empezó a contarme su historia. Yo le entendía a medias, hasta que dijo: "Mi mamá es alemán".
Le pregunté si hablaba alemán y me dijo que sí, así que de ahi en adelante logramos comunicarnos.

El hombre es menonita y me contó un poco de la historia de su pueblo. De cómo emigraron dese Aa Rusia por las guerras y luego al Canadá, donde también fueron perseguidos. Finalmente Paraguay les ofreció asentarse en la región del Chaco (que ya les conté que es algo parecido al infierno) y prometió respetar su cultura, sus costumbres y dar total autonomía a sus comunidades.

Estos personajes son increíbles. En los 56 grados Centígrados que llega a alcanzar el Chaco, han instaurado sistemas de cultivo perfectamente organizados y se han convertido en la región más productiva del Paraguay.

Conservaron su lengua (alemán - Plattdeutsch), su religión (protestantes súper ortodoxos) y sus costumbres. Los jóvenes se casan en la adolecencia, el pueblo se apaga a las 7 pm y el control y la obediencia son absolutos.
Tiene tecnología de avanzada (tractores, maquinas de cultivo, computadores, etc...), emplean mano de obra indígena... y no se mezclan con los paraguayos.

Luego de nuestra larga conversación, aún no pasaba un alma por la gasolinera, pero sí pasaron dos camiones por la carretera cercana, así que decidí pararme allí a esperar. Era una misión arriesgada. El pavimento estaba muy caliente y el sol era insoportable... al igual que el calor. Calculé que podía pararme allí 10 minutos, antes de morir deshidratada en plena carretera.

Gracias a Dios mi Ángel de la Guarda, de nuevo, me mandó una camioneta con dos chicos. Jose y Javier, que me vieron cara de buena gente e inofensiva y me recogieron tres minutos después de que me paré en la vía.
Hablamos en el camino, les conté lo que estaba haciendo y ellos me contaron que eran ingenieros de ruta y trabajaban en la región. Tenían un campamento de trabajo y una casa en una ciudad cercana llamada Neuland y me ofrecieron hospedarme con ellos.

Como yo también les vi cara de inofensivos, acepté. Primero fuimos a Filadelfia, donde recorrí un poco lo que el calor me permitía. Pero tengo que detenerme sobre este punto.

Bajar de la camioneta fué aterrizar en la dimensión desconocida. El pueblo es pequeño y polvoriento. Su organización sistemática, los letreros bilingües (español y alemán) y pobladores rubios, ojiazules y altos, hacen que uno se sienta en Alemania... pero 56 grados a la sombra!
Neuland es lo mismo... muere a las 7 pm, las casas, los supermercados (y sus productos) y las oficinas son totalmente alemanes. Sinembargo la falta de actividades recreativas hacen que tengan muchos problemas con sus nuevas generaciones, especialmente en relación con el alcohol y las drogas.

Esa noche fuí a comer con Jose al hotel, único lugar abierto del pueblo y luego dormí en la casa... en la más absoluta oscuridad y silencio. Me desperté tardísimo, cuando ya vinieron a recogerme Jose y Javier para llevarme al terminal.

Mi próximo destino era Concepción, también ubicada en el Chaco, pero más al sur y con población principalmente paraguaya y católica.

El bus tenía aire... si uno abría las ventanas solamente. El calor era incríble. Me senté en el único asiento disponible, junto a un señor muy grande, que agradeció que yo fuera pequeña y nos fuimos conversando.

Su nombre era Rodolfo y por el camino me habló de la historia del Paraguay, de los árboles y las plantas de la región del Chaco... pero esa historia es para otro día.

De Bolivia a Paraguay



Si hay una frase que me dá rábia es "No se puede". No, hay cosas más fáciles y más dificiles... pero todo se puede desde que uno quiera.

Mi idea era ir a Paraguay y la creencia general es que hay que tomar un bus directo de Santa Cruz, Bolivia a Asunción, Paraguay. Este bus cuesta 50 dólares, se demora 35 horas y no para en la región del Chaco paraguayo, dónde se ubican los asentamientos Menonitas que quería ver.

Pasé muchas horas hablando con choferes de bus en las terminales y todos coincidían en que no era posible hacerlo por etapas, pues no conseguiría transporte. Hasta que encontré a Jacinto... un chofer de bus con la actitud correcta. "Dónde hay rutas (carreteras) hay movilidades (autos, buses o cualquier cosa con llantas es denominada movilidad)" me dijo. Luego me trazó una ruta por tramos que seguí fielmente.

Tuve que regresar un poco desde Vallegrande hacia Santa Cruz. Ahi tome un bus local, mucho mas barato que el internacional (costó unos 3 dólares) que me llevó a Camiri y de ahi a Villamontes. En Villamontes tomé un camión a Ibibobo que es el pueblo fronterizo con Paraguay. Ahí me debían sellar el pasaporte de salida de Bolivia.

"De dónde viene?" preguntó el policía. "De Villamontes" le dije.
"Y que estaba haciendo allá?" preguntó. Sonreí porque Villamontes es un moridero. No hay nada para hacer. Es un pueblo diminuto, sucio y desorganizado y posiblemente uno de los lugares más aburridos sobre la faz de la tierra. Mientras estuve ahí no hice más que esperar que pasara una movilidad para irme! Por eso sonreí. "Nada realmente- le dije- sólo estaba de paso". "No se ría! Le estoy hablando en serio... la autoridad soy yo!...Yo sé muy bien que hacen los Colombianos que van por esta ruta", me dijo.

Eso ocasionó que ahora sí no me pudiera quitar la sonrisa de la cara. No podía ser... un policía de un moridero fronterizo Boliviano que se creía de la INTERPOL.

"Y que, según usted, estaba haciendo?" le pregunté.
"Usted sabe muy bien" me dijo.

"Mire señor... estoy cansada de un viaje muy largo. Si tiene pruebas para acusarme de algo que no sé siquiera qué es entonces dígame y yo llamo a mi embajada (así dicen los gringos en las películas y siempre funciona) o si no, selle mi pasaporte que solo quiero irme de su país".

Sin muchas ganas me puso el sello. Tomé un bus hasta Mariscal Estigarribia que es la primera parada Paraguaya y llegué a la aduana al mismo tiempo que el bus internacional que venía de Santa Cruz a Asunción.

Coincidió que en el bus venían dos Colombianos de Popayán, que están viajando en bicicleta. Alinearon las maletas de todos y trataron de pasar a un perro antinarcóticos para que las revisara. Rex (mi perro que es un espíritu totalmente libre que hace lo que le viene en gana) es mucho más obediente que el perro paraguayo antinarcóticos. Era un espectáculo deplorable el ver como el pobre policía trataba de que el perro se concentrara en las maletas.

Finalmente desistió y vinieron más policias a ayudarlo a revisar maleta por maleta. A mí me tocó uno muy simpático. "Puedo abrir su mochila?" preguntó. "Claro,- le dije sonriendo- pero me vuelve a guardar toda la ropa". Miró mi morral atiborrado de cosas y empacado en perfacto orden en bolsitas trasparentes separadas y sonrío. "No, está bien, yo creo que no lleva nada".

A los dos Colombianos les tocó el entrenador del perro que estaba frustrado y de mal genio por su fracaso público. Les sacó hasta el último calzoncillo del bolso y les dijo que esa ruta la usaban los Colombianos para traer droga a Paraguay (no sé para qué si Paraguay se dá su maña en producirla también) y que seguramente a alguno de los 3 no nos dejaban entrar... que rezaran para que fuera a mi.

Uno de ellos entró a la oficina y le dieron el sello luego de un rato. Luego entró el otro y lo dejaron aparte sin sellarle el pasaporte y me llamaron a mi. Yo entré, me preguntaron lo normal (que hago por allá, a dónde voy, de dónde vengo...etc). Contesté todo, incluyendo que era veterinaria. Muy queridos me contaron que la perra de la aduana había tenido perritos, me llevaron a verlos, me pidieron una receta para un purgante... y me sellaron el pasaporte (en casi todas las aduanas he hecho alguna consulta gratuita a cambio del sello!).

Aproveché mientras veíamos los perritos y le conté al policía de lo que me había pasado en la aduana en Bolivia... de como el trato fué absolutamente injusto y que le puse como ejemplo el chico al que no le querían sellar el pasaporte. "Con seguridad no es más que otro aventurero en bicicleta y su único pecado es ser colombiano" le dije. Me contó cómo han cogido cargamentos de droga que van rumbo a la Argentina y porque las medidas de precaución. Pero finalmente le sellaron el pasaporte al chico de Popayán.

De ahí tomé otro camión que me podía dejar en un cruce de caminos dónde debia esperar una movilidad a un pueblo llamado Filadelfia. No sonaba tan mal... porque aún no me había enfrentado al Chaco paraguayo.

Pero luego les cuento el resto.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Peregrinación a la Higuera



Algo bien característico de los Bolivianos, es que nunca saben donde queda nada, pero sinembargo te explican (así se lo inventen) y te hacen ir en la dirección equivocada. Tampoco saben a que horas sale el transporte ni a que horas llega ni cuanto demora para ir de un sitio a otro.

Como es posible que en una compañía de buses, que envía buses diariamente por una ruta definida te digan tres personas diferentes el tiempo que tarda en llegar el bus y la diferencia entre una y otra sea de dos horas?
O cuando vas caminando a un lugar, como nos ocurrió en la isla del Sol, las personas decían diferentes tiempos que tardaba caminar de sur a norte, pero estos tiempos variaban entre una hora y media y cinco horas.

Eso no es lo peor. Deberían ver los baños de las paradas de carretera. En las fotos hay un baño. Es demasiado pintoresco para no ponerlo. Básicamente es un hueco en el piso, con dos huellas a los lados, como indicando dónde poner los piés. El olor es horrible (creo) y se ven súper sucios. Pero hay que entrar, pues nunca sabes cuando vas a llegar a tu destino.

Así pues, cuando pregunté a que hora salía el bus de Samaipata a Vallegrande, me informaron que no "salia", que pasaba por la carretera (solo aveces pasaba), uno debía pararlo y pasaba entre las 3 pm y las 7 pm.
Como no quería regresar hasta Santa Cruz, salí faltando un cuarto de hora para las 3 pm y esperé hasta las 4:30 pm. Ahí decidí que quizá no pasaría nunca, así que empecé a "echar dedo" (hacer auto-stop). Me paró un camión que transportaba verduras y me llevó hasta un pueblo llamado Mataral, a unas 3 horas de distancia.

Ahi había un desvío que yo debía tomar a Vallegrande, así que debía esperar otro transporte.

Luego de unos 30 minutos pasó una camioneta. Pararon dos muchachos y me ofrecieron llevarme. Como algunos saben, yo no puedo oler debido a un accidente que tuve hace unos años, así que tuve que recurrir a mi íntuición, pues parecía que habían estado bebiendo. Les dí las gracias y seguí esperando.

Una hora después pasó una familia y me recogieron. En el camino, en medio de la carretera, vimos el parachoques delantero de un carro en mitad de la vía. Cuando nos bajamos a ver, eran los muchachos que anteriormente me pararon, que perdieron el control y se fueron a un precipicio. Gracias s Dios no me monté con ellos!

Dormí en Vallegrande esa noche y al día siguiente tomé un camión de esos de ganado, pero que aqui transportan gente parada y niños acostados y cansado por las largas horas de viaje (ver foto arriba) a Pucará, centro urbano (léase pueblito de mala muerte) más cercano a la Higuera, lugar donde el Ché Guevara fué atrapado y fusilado.
De Pucará debía tomar un tour (que odio) o un taxi hasta la Higuera.

El taxi costaba 70 Bolivianos. Es un precio absurdo, teniendo en cuanta que son como 5 km y que mi presupuesto diario es de 30 Bolivianos!
Sinembargo se aprovechan, pues es eso o caminar cuesta arriba. De todas formas fuí a la alcaldía a preguntar si había otra forma de llegar y el alcalde me preguntó: "hm... a la Higuera... cuanto quiere pagar?". Le dije que máximo 50 Bolivianos ya que ya estaba allá, pues hacía el sacrificio. Entonces llamó a un concejal que también iba a ir allá y le dijo: "Ahi está, ella paga 50 y usted pone los 20 que faltan y se van juntos". El tipo aceptó, pero a mi no me hizo gracia pagar más. Sinembargo lo consideré porque el solo iba y yo regresaba, así que el taxi debía esperarme a mi y traerme de vuelta.

Por las dudas le pregunté al taxista cuanto nos cobraba solo por llevarnos a los dos y dijo: "Lo mismo, porque igual yo me tengo que regresar, así que me dá igual esperarla o dejarla allá". Así que ahí decidí que era injusto que yo pagara más y me jugué la última carta. Le dije al concejal que fueramos mitad y mitad y a él ya no le pareció, así que yo muy decidida (a pesar de que no tenía ni cinco de ganas de caminar esa loma) dije que me iba a pié. Él tenía que ir de todos modos, así que, o aceptaba pagar mitad o pagaba todo completo él solo... o decidía no ir, en cuyo caso se me tiraba en todo.

Gracias a Dios decidió aceptar mi propuesta y nos fuimos.

Esta historia se iba a llamar "los últimos pasos del Ché", pero como ahora me encuentro cerca a su lugar de nacimiento, decidí hacer una historia especial completa sobre Ernesto Guevara, así que por ahora no les voy a contar sobre la higuera.

Cuando terminé mi visita a la Higuera, el concejal fué a pagarle al taxista su mitad, pero el taxista no tenía devuelta, así que yo le dije que me lo diera a mí, yo le devolvía y luego le pagaba al taxista todo completo. Así lo hicimos y el taxi me llevó de regreso a Pucará y cuando llegamos le dí un billete de 100 Bolivianos, así que me debía devolver 30 Bolivianos. "Cuanto tengo que devolverle..." me dijo calculando mentalmente. "No sé,- le dije, - dependiendo en cuanto me lo vaya a dejar". Él, que había presenciado la discusión con el concejal se rió y me entregó 40 Bolivianos.

Así termina pues la historia de mi visita al lugar de fusilamiento del Ché y de cómo, en su honor, le tumbé finalmente los 10 Bolivianos al concejal... digno representante de la autoridad opresora!

Samaipata


El comentario general de cuantos han viajado conmigo por corto o largo tiempo es que funciono como una tarjeta de descuentos. De alguna manera logro encontrar todo major y mas barato. Las excursiones de Samaipata no fueron la excepción.

El primer día conseguimos que un taxista nos llevara por poco dinero al fuerte de Samaipata, una piedra de granito, labrada con diferentes representaciones culturales con un diámetro mayor de unos 200 metros.
Luego fuimos a las Cuevas, una serie de cascadas de agua por senderos "ecológicos" (aparentemente sinónimo de piscinas de Comfama con caminos llenos de basura). Sinembargo subimos hasta la mas lejana y pudimos bañarnos sin la afluencia de turistas de las demás cascadas.

Otro de los atractivos de Samaipata es su cercanía con el Parque Nacional Amboró, una reserva natural que contiene, además de plantas y gran variedad de animales, los famosos helechos gigantes de la Yunga Boliviana.

Queríamos ir a verlo y averiguamos en una agencia de tours. El tour costaba carísimo. Yo decidí esperar y buscar una forma más económica de ir, pero Stefan quería ir de todas formas, así que abonó la mitad del tour.
Esa misma tarde me dediqué a preguntar por el lugar a cuanto taxista, local camionero o simplemente persona descuidada que se dejara atrapar por mí, sobre la mejor forma de ir. Finalmente consguí un guía que nos llevaba por una cuarta parte de lo que le habían cobrado a Stefan. Se unió al paseo Monique, una niña de Michigan, USA, que se alojaba en el mismo hotel que nosotros.

Como se imaginarán, pues tuvimos que ir a rogarle a la señora del tour que nos devolviera la plata de Stefan (que no fué del todo dificil, pues no se había anotado nadie más para el tour y no les salía llevarlo solo a él).

Esa noche por primera vez en muchisimo tiempo ví una película en DVD!

Al día siguiente salimos pues de excursión a la Mina, que es el nombre de la zona a donde fuimos a caminar por la Yunga. Vimos los helechos gigantes y fauna pequeña, pero nada de venados ni "leones" (en realidad son jaguares). Caminamos por más de 4 horas, con un interludio de unos 40 minutos en que nos extraviamos. Gracias a Dios el guía conocía la región y nos trajo sanos y salvos (aunque cansados) de regreso a Samaipata.

El último día decidimos descansar, evitar los tours e irnos a la piscina de un hotel cercano a hacer... nada!

En la tarde Stefan regresó a La Paz y yo me paré en la carretera a esperar una flota en dirección a Vallegrande... que nunca llegó.

Pero esa es otra historia.

martes, 13 de noviembre de 2007

Santa Cruz de la Sierra


Llegar a Santa Cruz fué un cambio de planes. En realidad fué falta de planes. Miré un mapá, decidí el orden en que iba a hacer Bolivia y no conté con que no siempre hay carreteras disponibles en los sitios a donde planeo ir.

Así que en Santa Cruz, cerca a la frontera con Paraguay y Brasil, quedé aislada del resto de Bolivia, es decir a muchas horas de camino de cualquier ciudad.

Santa Cruz es la región más productiva de Bolivia y se precia de no parecerse al resto del país en nada.
La gente es diferente, con un temperamento más brasilero que boliviano, un clima caliente y tropical y un paisaje muy verde.

Laa ciudad en sí no tenía mucho para ver. Como siempre recorrí las calles, plaza, iglesia, fuí al parque el Arenal que tiene un pequeño lago y me pasé la tarde leyendo allá, hasta que terminé el libro que tenía.

Entre en un internet para revisar el correo y a la salida conocí a Alex, un chico de Santa Cruz que tiene acento argentino porque vivió en Buenos Aires. Me ayudó con la lectura de mi mapa, me llevó al hotel y luego fuimos a comer y a un boliche (bar) esa noche y la noche siguiente a cantar en un karaoke(como se imaginan yo estaba feliz!).

Traté luego de salir de Santa Cruz, pero no me lo permitió el paro de transporte, ocasionado por la reducción en el suministro de combustible que el gobierno hizo a la región, así que me tocó quedarme hasta el día siguiente.
Al otro día fuí a un sitio de compra y venta de libros usados, para cambiar el libro que ya había terminado. En la librería, como no es un sistema de intercambio, sino de compraventa, no querían cambiarmelo si no daba adicionalmente 10 Bolivianos (1,5 dólares). Obviamente no quería hacer eso, así que discutí con el dueño un rato. Finalmente aceptó y cuando me iba trató de ayudarme con el morral, pero evidentemente no estaba preparado mentalmente para encontrar semejante peso, asi que al primer intento no lo pudo alzar. Me preguntó si yo siempre cargaba ese peso sola, le dije que sí y como le parecí "muy fuerte" quizo pulsar conmigo. Dijo que si le ganaba podía escojer otro libro de 10 Bolivianos. Así que apostamos y le gané!

Escogí mi segundo libro y luego me invitó a almorzar! Intercambiamos direcciones y me fuí para la terminal. Allá me compré un pasaje para la región de la Chiquitanía y mientras esperaba el bus entré aun internet a hablar con mis papás. Confiadamente revisaba el reloj del computador y faltando 15 minutos para la salida de mi bus, pagué y salí del internet. Cual no sería mi sorpresa cuando ví que la hora no correspondía con la de mi reloj de pulsera. El reloj del computador estaba atrasado y el bus me dejó. De nuevo quedé atrapada en lo que luego bauticé la maldición de Santa Cruz. Solo tenía ganas de sentarme a llorar en el terminal, pero como eso no resolvía mayor cosa, pues busqué otro hotel y me fuí a dormir.

Al siguiente dia salí temprano, descarté la idea de ir a la Chiquitanía (ya tendría oportunidad de ver ruinas jesuíticas en Paraguay y ahora solo quería salir de Santa Cruz). En el "trufy" (una camioneta de 8 puestos estilo automóvil), conocí a Stefan, de Dinamarca, que está trabajando en orientación social en La Paz y aprovechó sus días libres para relajarse en Samaipata. Fuimos a buscar un alojamiento y nos quedamos en el hostal Andoriña, un sitio precioso, con camas muy cómodas y zonas sociales comunes con televisor, hamacas y DVD.

En la próxima historia les cuento de Smaipata!

La ciudad de La Paz y el valle de la Luna


La primera impresión de la Paz, cuando llegué, no fue muy positiva. El centro es caótico, sucio y contaminado.

Fuimos al "Mercado de Hechicería", una callejuela estrecha y larga, donde se aglomeran vendedores de objetos rituales en cuyas mesas se mezclan santos y vírgenes católicas con pociones mágicas y fetos de llamas (que son inducidas a abortar en procesos rituales para obtener sus fetos para hechicería), gatos disecados, tigrillos, ídolos indígenas de barro con penes inmensos para la fertilidad, organizados rigurosamente sobre el lomo de una biblia y rodeados de hierbas y semillas. Nada más parecido a la canción Cambalache de Enrique Santos Discepolo!

En medio de estos puestos hay sinnúmero de almacenes de Luthiers, fabricantes de instrumentos musicales y Eben quería comprar una mandolina boliviana, así que nos recorrimos todos los almacenes. Los de instrumentos por él y los de brujas por mí. La verdad es que me producen una curiosidad impresionante todos esos objetos rituales de culturas tan diferentes, mezclados en una sola mesa.

Al día siguiente me encontré con Ivana, una amiga de Naty (mi amiga del alma) de la maestría. Ella y su novio Vladimir y una pareja de amigos de ellos nos llevaron al valle de la Luna, cuyo nombre le fue dado por Neil Armstrong en persona, pues decía que este lugar de verdad parecía la superficie lunar (si es que él la conoció; para los que duden de su llegada a la luna, hay una discusión en facebook al respecto). Yo asumiré que es verdad y que el lugar en que estuve es lo más cercano a la superficie lunar en la tierra.

Había formaciones rocosas con nombres que requerían de mucha imaginación para ser identificados (juzguen ustedes las fotos) y un lugar sagrado llamado el valle del silencio. Nos paramos a unos 10 pasos del lugar marcado como tal, pero no percibimos nada especial. Fue allí donde Vladi hizo su acotación filosófica:

"Mejor bajemos hasta el letrero, yo creo que allá se puede escuchar mejor el silencio"
Vladimir Escobar.

Fuimos también al sur de La Paz y es precioso. Cambió totalmente mi idea de la ciudad. Casas grandes, con vistas impresionantes denotan el buen gusto de la clase alta paceña... al tiempo que la desigualdad social reinante, como en toda ciudad grande de suramérica.

Finalmente fuimos a un mirador desde donde se veía toda la ciudad, nos tomamos una botella de vino blanco todos juntos allí ante la imponente vista y luego regresamos al hotel para despedirnos y agradecerles la increíble compañía!

Desde la Paz visitamos también un pueblo llamado Coroico que es una especie de Spa tropical. Nos fuimos por una carretera llamada "la carretera de la muerte" y estadísticamente es considerada la más peligrosa del mundo.

Ya no se usa por el tranporte público, sólo por ciclistas, pero como nos sentamos al frente en el bus, el conductor me contó de la carretera y luego me preguntó si queríamos tomarla. Como es un sendero bien bonito nos fuimos por allí.
Más de 40 km de un camino destapado, de no más de tres metros de ancho, con precipicios de 300 metros de caída libre conforman esta carretera construída durante la guerra con el Paraguay.

Cuando ibamos por la mitad, el conductor se persigna frente a un precipicio y nos cuenta que su papá murió allí en un accidente de tránsito con otras 6 personas. En ese punto yo estaba lista para abandonar la carretera!

Pero puedo decir, al iguial que la camiseta que llevan los ciclistas al regreso a La Paz, que "YO SOBREVIVI A LA CARRETERA MAS PELIGROSA DEL MUNDO"... y en bus, que no es lo mismo!

Copacabana y la Isla del Sol


En la isla del soooool, la isla del sooool...


Han oído la canción? Bueno, esta es la verdadera isla del sol de la que hablan allí. Es un paraíso en medio del lago titicaca, con paisajes increíbles, legados arquitectónicos indígenas, puestas de sol y amaneceres de película, muchos burros y ovejas y gringos... muchos gringos de rumba!

Llegamos en barco desde Copacabana y nos quedamos dos noches. La primera en el lado sur de la isla, en un hotel local con vista al lago. Desde mi cuarto se veía el amanecer cuando el sol sale detrás de las montañas y se refleja en el lago.

Comimos truchas (es la principal fuente de alimento en el lago. Al final de la experiencia no quería ver una trucha ni en pintura!), y tomamos mucho mate de coca, pues es la única forma de no sentirse mal en la isla con mayor altura sobre el nivel del mar del mundo!

En la tarde fuimos al lado opuesto a ver el atardecer en un restaurante italiano, comimos...trucha! Y nos tomamos una botella de vino que también ayuda contra el mal de altura. Las fotos pueden verlas en Flickr, son hermosas!

Al día siguiente caminamos por 3 horas hasta el lado norte de la isla, menos turístico y más pobre y allí nos quedamos otra noche hasta que a la mañana siguiente salió un barco de regreso a Copacabana. Como no teníamos nada que hacer, alquilamos un bote de pesca local y remamos por el lago. Si, remaMOS, yo también remé y quedé súper molida... tengo fotos para probarlo! Jajaja!

Copacabana es muy turístico y básicamente tiene sitios deliciosos para comer. Por lo demás no es nada especial, aparte de tener botecitos tipo Disneyland, al igual que los de Puno!

domingo, 11 de noviembre de 2007

Puno y las islas flotantes de Totora


Puno es una ciudad fronteriza, cuyo único atractivo es posiblemente el estar ubicada frente al lago Titicaca. En el borde del lago se pueden alquilar botecitos de remos o pedal, con forma de Mickey Mouse e inmensos flamingos rosados al mejor estilo Disneyland!

Llegamos en la mañana temprano, después de 12 horas de viaje desde Cusco en la noche en un bus que se preciaba de ser "bus cama", aunque no creo que sea muy claro el concepto!

Desayunamos y tomamos inmediatamente una bici-taxi al puerto. El tour a las islas costaba 30 soles, pero como no lo tomamos, sino que contratamos el barco por nuestra cuenta, costó 13 soles.

El lago es inmenso y precioso. Todos los letreros de los alrededores son alusivos al "mar" como lo llaman los locales, especialmente del lado Boliviano, pues es el único "mar" que le quedó a Bolivia, después de perder (o más bien dejarse quitar)su pedacito del pacífico por Chile en la Guerra del Pacífico.

En el lago crece la totora, una planta acuática muy resistente, que los locales utilizan para hacer embarcaciones llamadas "caballitos de totora" con los cuales incluso han logrado cruzar el atlántico. Estas embarcaciones, a pesar de ser resistentes, deben ser renovadas cada año, pues el material no es muy duradero.

Además de caballitos, los locales construyen islas. Si, islas flotantes de totora y viven en ellas. Ponen capa sobre capa de totora, las amarran unas a otras y cada dos semanas ponen una capa nueva en la superficie, para reemplazar la que se va pudriendo en la parte de abajo por estar en contacto con el agua.

Sobre estas islas construyen sus casas, también de totora, dejan un espacio en el centro para un cultivo de truchas y viven de la pesca y la fabricación de artesanías que son adquiridas por los turistas que llegan en barcos a conocer este extraño lugar.

Compramos un par de cosas a los locales y luego nos dedicamos a recorrer la isla. He aquí los hallazgos más importantes: Tienen agua caliente y electricidad por sistemas de energía solar. En una de las islas hay un patético y bizarro museo de animales disecados, que cobra 50 centavos la entrada. En otra de las islas hay un teléfono; si un teléfono ahí, no más, parado solitario en medio de una islita de totora, como invitándolo a uno a llamar a la casa ("mamá... a que no adivinas de dónde te estoy llamando...."), pero lastimosamente estaba dañado (si no yo hubiera llamado, obviamente). Los alimentos que necesitan además del pescado los truecan por artesanías o truchas o los adquieren con la plata de las ventas a los turistas.

Además de increíble, el viaje fué muy triste. Los locales tratan de vender sus artesanías en un intento que tiene más de mendicidad que de venta. Con un español mal hablado (Quechua es su idioma materno), un par de palabras en inglés (please, buy y dólar) y una voz trágica de súplica tratan de lograr la conmiseración de los turistas. Me sentí muy incómoda, pues abren sus casas sólo con el fin de obtener unos centavos a cambio...

Finalmente llegamos a una isla, cuyo propietario montó un restaurante turístico y un alojamiento de totora. Allí se sentía uno pagando por un servicio y no conmiserándose de la pobreza local, así que comimos trucha, tomamos mate de coca... y regresamos a Puno para tomar el bus a Copacabana, Bolivia.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Ollantaytambo


La ciudad de Ollantaytambo da la sensación de estar en Europa. Con sus callecitas de piedra y sus restaurantes de comida internacional y su mayoría de extranjeros! Se ven mas "gringos" que peruanos!

Esta historia no es muy larga. Nos quedamos de un día para otro, recorriendo las calles y comiendo delicioso.

En la mañana conocimos unas personas de Arequipa. Eran 2 parejas mayores con sus nietos y estaban alojados en el hotel con nosotros.
Cuando llegamos estaban jugando "Sapo" en el jardín. Me puse a explicarle a Eben como se juega sapo y nos invitaron a jugar con ellos y a tomar cerveza, así que pasamos la mañana apostando plata al sapo (bueno Eben, yo no. No estoy en condiciones de botar la platica); lastimosamente el señor, de unos 60 años, era súper tramposo, así que Eben perdió (bueno, en realidad el señor hizo trampa), así que no jugamos más.

Al día siguiente tomamos un bus al Cusco y esa noche otro bus al Puno.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Clorinda, su familia y la Chacra


Nos bajamos antes de llegar a Santa Teresa, del combi que tomamos desde la hidroeléctrica. Ahí estaban los papás de Clorinda esperándola.

Es una familia súper linda. Sus papás son campesinos y viven en una "chacra", que es como le llaman a un pedazo de tierra que se cultiva. Tienen sembrado de todo y nos hicieron un recorrido por el lugar. Eben estaba feliz, pues no sólo comió todas las frutas típicas, sino que las recogimos de los árboles nosotros mismos. Había naranjas dulces, limones, papayas, palta (aguacate), tomate de árbol, mangos... en fin, era un paraíso!

Queda al frente de un río grande y limpio, pero caudaloso. Sin embargo era muy refrescante sentarse en la orilla, así uno no pudiera bañarse en él.

La casa se dividía en dos partes. La primera construcción en bareque que uno encontraba eran los cuartos. Había dos cuartos, uno que ocupaban doña Celestina y don Álvaro (los papás) y el otro donde duermen Clorinda y Catherine (su hija) y que fue donde dormimos nosotros.

Más arriba en la chacra hay una segunda construcción también de bareque que es la cocina. Es grande, con fogón de leña y los cuyes (mas de 30) corren por toda la cocina y se comen los restos de comida que les arrojan al piso.

Hay dos mesas en la cocina, donde se ponen alimentos y unas poncheras grandes con paja donde las gallinas ponen e incuban sus huevos, todo mezclado.

Ayudamos a hacer el almuerzo, pelamos maní y habas. Doña Celestina le dio a Eben un remedio natural para el estómago pues él no se sentía muy bien desde hacía días y luego nos preparó una comida deliciosa: Rocoto relleno, que es una especie de pimiento picante que hay que lavar y hervir antes para que no pique. Luego se rellena de vegetales y una mezcla de harina y huevo y se fríe.

Se preguntarán a todas estas dónde quedaba el baño... pues no había! Así que cualquier necesidad fisiológica debía ser satisfecha monte arriba. Como mi mamá me enseñó desde chiquita a hacer pipí agachada, pues no tuve problema... pero no era yo la que se sentía mal del estómago!

En la tarde fuimos a los baños termales de Santa Teresa con Doña Celestina, Clorinda y Catherine. En la entrada había que pagar 50 centavos si eras local y 7 soles si eras extranjero.
Tendrían que ver la furia de la mamá de Clorinda cuando quisieron cobrarnos 7 soles. Alegó a muerte que éramos su familia y que habíamos venido a visitarla!

Antes de irme me regalaron un cuy chiquito con el que yo había estado jugando todo el día anterior. Tenía un mes y Eben lo puso Simón Bolívar (está obsesionado con el libertador!). Pero lastimosamente me tocó pedirle a Catherine que me lo cuidara hasta mi regreso, pues no puedo llevarlo el resto del viaje. De todos modos le tomé fotos de recuerdo y las pueden ver en TODAS LAS FOTOS.

Al día siguiente en la madrugada tomamos el primer combi a Santa María. Allá compramos el boleto a Cusco, pero por estar metidos en internet nos dejó el bus. Después de mucho pelear con el encargado, me devolvió la plata y tomamos otro bus a Ollantaytambo, esperando seguir al Cusco.

Sin embargo, otro derrumbe nos detuvo por 5 horas y llegamos a Ollantaytambo en la noche, así que decidimos dormir allá y seguir al día siguiente.

MACHU PICCHU


Salimos en un bus a las 10 de la noche desde la terminal de Santiago, en Cusco, hacia Quillabamba, con el fin de quedarnos en el pueblo de Santa María. El bus debía llegar a Santa María a las 3 am, pero llegamos 2 horas después, pues había un derrumbe en mitad de la carretera. Como siempre, yo iba profundamente dormida en el bus y a media noche la señora de atrás me despertó y me avisó que había que bajarse y pasar caminando, porque era muy peligroso pasar en el bus. Eben estaba súper emocionado, pues un derrumbe así es para él una gran aventura, en cambio a mi no me pareció nada gracioso!

Llegamos pues a Santa María y de ahí tomamos un combi a un pueblo llamado Santa Teresa, por una carretera muy estrecha y destapada, así que no es el viaje más placentero del mundo. De hecho había momentos en que las llantas del combi quedaban al borde de la carretera y uno podía ver las piedritas que rodaban por el precipicio!

De Santa Teresa salen camiones hacia la estación hidroeléctrica del tren y de ahí en adelante hay que caminar por las vías del tren cerca de 2 horas, pues esa es la única vía de acceso a Aguas Calientes, el pueblo cercano a Machu Picchu. La caminata es preciosa, aunque incómoda, pues las vías del tren están rodeadas de piedras sueltas que no hacen nada fácil el andar a pie. Se puede caminar por las vías de madero en madero, pero requiere mirar iempre el piso y perderse el paisaje.

Llegamos a Aguas Calientes hacia el medio día, así que era tarde para subir a Machu Picchu si queríamos ver el amanecer allá, así que descansamos ese día y en la madrugada siguiente emprendimos la subida a Machu Picchu. Nos demoramos 2 horas subiendo (para no pagar el bus de subida que también es un monopolio de Perurail) y llegamos al parque justo para ver amanecer.

A las 7 am amprendimos de nuevo una subida, esta vez a Waynapichu, unas ruinas más pequeñas en lo alto de una montaña. Hay que subir temprano, pues solo permiten en ingreso de 400 personas diariamente y hay que anotarse a la entrada.

La subida es de 1 hora y media y muy empinada por la montaña. No es camino escarpado sino escalones (lo que es peor quizá). Ya me preguntaba si había valido la pena la subida hasta allá con todo lo que ya había caminado, cuando depronto se despejó la neblina densa que nos rodeaba y apareció Waynapichu en la cima de la montaña y Machu Picchu a nuestros pies. Claro que valió la pena!

Como llegamos temprano a la entrada de Waynapichu, fuí la tercera persona en ingresar y fuimos los primeros en llegar a la cima. Nos quedamos allá cerca de dos horas contemplando el impresionante paisaje y desayunando, pues habíamos llevado suficiente para hacer sánduches.

Luego bajamos a Machu Picchu y nos dedicamos el resto del día a la piratería de tours, es decir, nos quedabamos en un sitio de la ciudad de Machu Picchu hasta que llegaba un tour y escuchabamos lo que tenían los guias para decir. Luego nos movíamos al siguiente y esperabamos otro tour. De esa forma no pagamos los guías, que cuestan como 20 dólares por persona (tengan en cuenta que mi presupuesto diario aproximado es de 10 dólares). Entre los dos teníamos cubiertos 4 idiomas (Eben habla más francés que yo), así que era fácil pues casi cualquier tour nos servía (excepto los japoneses y chinos)!

Mientras estábamos en esas, empezó a llover, así que nos resguardamos en una casetica. Junto a nosotros se sentó un señor mayor que hablaba perfecto español con un dejo lejano de acento francés. Como siempre hago, empecé a hablar con él y resultó ser el director del proyecto de restauración de Machu Picchu, así que el resto de la visita recibimos información experta de primera mano.

Quisiera poder explicarles como es Machu Picchu en palabras o en fotos. Pero la verdad es que no puedo. Es cierto lo que dicen los locales "A Machu Picchu solo lo vez una vez en tu vida por primera vez".

No solo es impresionante, desde el punto de vista arqueológico, sino que nos enteramos por el director que está descubierto sólo el 10% del total de la ciudad. Es inmenso, está ubicado en un sitio hermoso, rodeado por un paisaje espectacular y tiene una energía incríble. Nada que yo diga aquí puede expresar lo que sentí en esta visita.

Por otro lado, los precios son astronómicos, una botella de agua se quintuplica en precio y de la comida ni hablar. Sin mencionar de nuevo los costos de llegar allá si uno va por la vía tradicional. Por la vía que tomamos, nos costó alrededor de 30 dólares, incluyendo las dos noches de alojamiento en Aguas Calientes y la comida.

En la tarde regresamos a Aguas Calientes y a la mañana siguiente emprendimos el regreso a Santa Teresa por la vía del tren. En el camino conocimos a una señora y su hijita que se dirigían a dónde su familia en Santa Teresa. Terminé hablando con la señora y nos invitó a dormir en su casa.

Pero esa es otra historia!

Cusco



Cusco es un sueño de ciudad. Desde el instante en que llegué, a las 6 am me enamoré de sus callecitas de cuento!

Recorrí la ciudad de lado a lado y conocí gente preciosa. Primero contacté a Tania, amiga de Fanny, de Lima y nos invitó esa noche a su casa con sus amigos, casi todos músicos y cuenteros. Pasamos delicioso cantando y tocando una gran variedad de instrumentos, desde guitarra hasta cajón, pasando por charango, violín, caja...

Ahí conocimos también a Lucila (Argentina) y Jason (USA) y nos hicimos buenos amigos, así que luego estuvimos tomando chicha, comiendo mariscos y tocando guitarra en su casa.

De visitas culturales no estuvo muy poblada mi estadía, pues de nuevo todo costaba caro, así que tenía que priorizar y obviamente en el TOP ten estaba Machu Picchu.
Sin embargo visité el museo de Santo Domingo, antiguo templo del sol Inka, sobre el cual construyeron los dominicos su iglesia y convento.

También conocí Sacsayhuaman, templo indígena cercano a Cusco y tome unas fotos hermosas!

Averiguamos un tour a Machu Picchu y lo más económico era 130 dólares, incluyendo todo el transporte en tren y bus y la entrada. Si ese era el precio en tour tenía que ser más barato hacerlo uno por su cuenta, así que fuimos a la oficina del tren a averiguar los pasajes.

La compañía que maneja el tren se llama Perurail, pero no es peruana. Es una concesión chileno-británica que monopoliza el transporte al pueblo de Aguas Calientes que es la base para ir a Machu Picchu. El tren es simplemente un robo a mano armada. 57 dólares por media hora de tren y luego 12 dólares más por los buses que te suben a Machu Picchu desde Aguas Calientes.

A los peruanos también les cobran caro, excepto si son del Cusco, pero son muy estrictos a la hora de comprar el tiquete y piden la identificación de cada persona. Los peruanos no están muy contentos con la situación, especialmente porque hay un descuento para chilenos y británicos!

Sin embargo, el pueblo no tiene carretera, así que el tren puede abusar de los turistas cuanto le venga en gana. Resignados hicimos Eben y yo la reserva y con la plata en la mano nos sentamos a esperar nuestro turno al matadero de Perurail para comprar el tiquete.

Algo dentro de mí no me dejaba en paz. Tenía que haber otra forma de hacerlo, no sólo tendría un hueco impresionante en mi presupuesto (aunque bien lo valía Machu Picchu), sino que no quería financiar a esos abusadores.

Así que decidimos cancelar las reservas y buscar en internet y preguntar por ahí. Finalmente dimos con una ruta de contrabando que si bien implica pagar la entrada a Machu Picchu (40 dólares que si van a los peruanos), evita tomar el tren.

No sólo era posible hacer el paseo por 50 dólares en total (incluyendo la entrada a Machu Picchu) en vez de 130 dólares como era la idea con el tour o 120 que costaba por cuenta propia pero tomando el tren, sino que implicaba caminar por sitios nuevos y sonaba muy emocionante!

En la historia de Machu Picchu les cuento el viaje y detallo la ruta por si alguien se anima a hacerla!

martes, 23 de octubre de 2007

Arequipa y el cañón del Colca


Bueno, la estadía en Arequipa inició muy bien. Me hospedé en casa de Carlos, amigo de viajeros (página igual a couchsurfing pero en español) y su familia fué súper amable conmigo.

La ciudad es muy bonita, sobretodo la zona central, donde casi todas las construcciones de piedra volcánica blanca le dan un aspecto de limpieza y tranquilidad. Lastimosamente cobran la entrada a cada iglesia y museo, por lo que tuve que restringir mi excursión turística al monasterio de Santa Catalina, abierto al público en la actualidad. Es básicamente una ciudadela para monjas, construída dentro de la misma ciudad, con patios, residencias y jardines preciosos, como podrán ver en las fotos.

Al segundo día emprendí el camino al cañón del Colca, esquivando obviamente los tours, asi que tomé un bus hasta un pueblo llamado Cabanaconde.

Puedo decir sin temor a equivocarme que es el lugar más extraño que he conocido. Primero, estaba vacío completamente, como si nadie viviera en él. Daba la sensación de un pueblo fantasma, totalmente construído en piedra desde las calles hasta las bases de los techos. Las casas son muy pequeñas, para personas muy por debajo del promedio normal de estatura y los animales domésticos abundan y parecen ser los dueños del lugar.

Desde un mirador ubicado cerca, se divisa el cañón del río Colca, una visión impresionante en medio de inmensas montañas. Una opción es caminar hasta el cañón (aproximadamente 5 horas de caminata) pero lastimosamente, aunque iba con toda la intención de hacerlo, me pudo la altura y sólo subiendo al mirador (1 hora y media) ya estaba cansada. Hubiera sido posible con seguridad bajar al cañón, pero luego la subida es muy pendiente y dura 3 horas; además no hay alternativa de transporte, es decir que si no puedes hacerlo... de malas. Así que finalmente me conformé con la caminata al mirador.

Luego fuimos a la cruz del cóndor a ver cóndores, como su nombre lo dice, pero no vimos ni uno solito!

De regreso llegué a un pueblo llamado Chivay y ahí dormí una noche para al día siguiente ir a los baños termales. Una delicia! Unas piscinas (no naturales) pero con agua termal natural construídas al pie de una montaña con una vista espectacular!

Luego regresé a Arequipa y me encontré la noticia de que a los 2 días era mi entrevista con la DAAD (institución por la cual estoy tramitando la beca del doctorado en Alemania), así que me quedé en Arequipa, para asegurarme de que la comunicación por internet funcionara bien y no hubiera contratiempos.

Tuve la buena suerte de que Carlos, el amigo de viajeros es dueño de un sitio de internet, así que instalamos allí todo para la entrevista. Obviamente hubo contratiempos, así que hubo un punto en que todo el mundo trataba de arreglarme la conexión y con todo el mundo me refiero literalmente: Juan José en Argentina, mi papá en Colombia, Rafa Castro en USA, Carlos y Eben en Arequipa... en fin, no me puedo quejar pues funcionó a la perfección. Ahora solo queda esperar el resultado!

viernes, 19 de octubre de 2007

Nazca


Parte de la idea de trabajar en Casa de Arena, era recoger plata para volar sobre las líneas de Nazca... y lo logré. El sobrevuelo que generalmente costaba 50 dólares, lo conseguí por 30 dólares y esos 30 eran las propinas que había recogido en el hotel, así que no tuve que sacar de mi presupuesto de viaje.

El avión es chiquito, se mueve mucho y se me alcanzó a revolver el estómago. El vuelo dura media hora y uno divisa 10 líneas diferentes que forman dibujos que representan desde figuras geométricas hasta animales como colibrí, cóndor, e incluso una ballena. En las fotos pueden ver las que tomé de las líneas, aunque no era fácil que la foto quedara nítida y es posible que tengan que ampliarla para ver bien las figuras.

Las líneas están dibujadas en la arena, retirando la primera capa oscura y exponiendo la subcapa, más clara. Sólo pueden divisarse desde la altura, por lo que han sido blanco de especulaciones incluso sobre su origen extraterrestre, pues no hay una buena explicación de la razón por la cual los indígenas de la cultura Nazca dibujaron unas líneas que sólo podían apreciarse desde el cielo.

La teoría más aceptada es que tienen un origen ritual y se hicieron para ser vistas por los dioses, aunque hay quienes afirman que son una representación de un zodiaco o calendario astral.

Sea cual sea la explicación, la verdad es que es bien descrestante no solo el tamaño, sino la geometría de las lineas que forman en muchos casos dibujos perfectamente simétricos.

Ahora la crítica: Muchas de las líneas tienen "rayones", es decir, los choferes absolutamente irrespetuosos, conducen sobre las líneas a pesar de que es prohibido, con el fin de acortar camino, así que hay lineas de llantas que cruzan sobre las líneas de Nazca!

Visitamos también los acueductos de los Nazcas, que son un sistema de riego de los campos y suministro de agua al poblado, que incluso hoy en día suple de agua a la población e Nazca. Los acueductos tienen unas entradas espirales en rampa que permiten el acceso para limpiarlos y hacer mantenimiento.

Como dato curioso de nuevo golpe de suerte, pues les cuento que el señor que nos llevó en la combi vivía dentro del sector de los acueductos y como era hora de almuerzo... pues nos llevó casi hasta su casa, así que no pagamos entrada al parque y de salida nos recogió un carro de la policía y nos llevó gratis a Nazca. Así que hasta ahora, mi presupuesto sigue sin desajustarse!

Patrick, el ángel del desierto


Alguien en el hotel me habló de Patrick. Obviamente quise conocerlo de inmediato y me puse en contacto con él.

Patrick tiene alrededor de 37 años, calculo yo. Tiene un campamento en medio del desierto, resguardado del viento por 4 dunas que forman una especie de agujero en el centro. El campamento tiene una tienda de madera y plástico blanco sobre el cual ha escrito frases alusivas a la conservación del medio ambiente y la protección de Pachamama (Madre Tierra).

Patrick aprendió a ser uno solo con el desierto. Lo ama profundamente, camina descalzo por la arena a la misma velocidad que cualquiera de nosotros caminaría por una calle, puede subir las dunas corriendo y de espalda, una hazaña inimaginable para nosotros.

Le pregunto si podría ir a conocer el campamento, con la esperanza de que me invite a dormir y así lo hace. No cobra nada a cambio, sólo me pide que le ayude durante el camino al campamento, que dura como una hora, a cumplir su misión auto impuesta: recoger del desierto toda la basura plástica que dejan los turistas de los buggies.

Obviamente acepto encantada y esa misma tarde alas 5 en punto (a pesar de que no usa reloj, sino solo la orientación del sol) me recoge en el hotel. Empezamos a caminar y luego de 15 minutos empiezo a pensar que no voy a poder. Caminar por la arena en la cual uno se hunde a cada paso es agotador. Patrick me dice que me quite los zapatos y definitivamente mejora la situación. Es mucho más fácil.

"Tienes que tratar de ser uno solo con el desierto y los zapatos no te dejan" me dice Patrick. Mientras caminamos le hago mil preguntas. Me cuenta que hace 7 meses no puede sacar la basura que recoge, pues ya pesa mucho y no tiene transporte. La policía quiere sacarlo del desierto o al menos cobrarle un impuesto por vivir allí.
Vive de hacer de todo, a veces trabaja en un bar, a veces hace artesanías, toca música, trabajos varios... en fin lo que resulte... aunque necesita muy poco.

Me cuenta de su vida, de sus amigos, de sus amores, de sus creencias, del desierto... es increíble hablar con él, pues aunque no visitó nunca una universidad, es una persona supremamente culta, inteligente y sobretodo interesante.

Luego saca un instrumento tubular, ancho como de 1.5 metros de largo, llamado digiridoo, el cual se usa para llamar espíritus. Tiene un sonido ronco y profundo y yo lo había escuchado ya antes, pero de repente Patrick empieza a hacer sonidos de animales con una precisión increíble. Parece real. Imita perros, vacas, diferentes pájaros, caballos, pumas... en fin, cientos de animales salen de su instrumento.

En el campamento Patrick acumula cantidades inmensas de plástico que va insertando poco a poco en botellas de agua vacías, también plásticas, que son igualmente abandonadas por los turistas. Al final del trabajo, una bolsa grande de basura es insertada en una botella de 2.5 litros. En el campamento hay miles de estas botellas y de bolsas que aún no han sufrido el proceso.

La noche cae lentamente sobre el desierto y sobreviene un frío impresionante y una oscuridad total. Es una noche sin lunar se ven las estrellas perfectamente pues las luces de la ciudad no están ni remotamente cerca.

Pero lo más impresionante es el silencio. Es un silencio abrumador, que más que la ausencia de sonido alguno parece que uno se hubiera quedado sordo. No hay animales, no hay viento... nada... solo silencio.

Patrick tiene que trabajar en el pueblo, así que me deja y no regresará más. Me dice que regrese al día siguiente al pueblo cuando quiera. Le pregunto cómo voy a regresar si no conozco el camino y el desierto se ve todo igual a mis ojos... me voy a perder, le digo.

Él se ríe mientras se aleja del campamento, luego se da la vuelta y me dice: "Esas son las cosas raras de las personas... se olvidan de sus propios instintos! No vas a perderte, solo sigue tus huellas..."

Al día siguiente me asomo al lugar por el cual llegué y veo que tiene razón; las huellas que dejé el día anterior cuando vine aún están ahí y lo seguirán estando al menos por tres días. Las sigo de regreso... para despedirme de Huacachina.

Sandboarding y los buggies suicidas!


Mi primera salida en buggy o arenero, fue definitivamente la mejor. Las siguientes fueron buenas, pero en cierta forma ya sabes que esperar.

En esta primera salida iba con Guille, mi conductor favorito de buggy y Matilda, una chiquita británica de 8 años, que ya había hecho sandboarding antes y me enseñó a pararme en la tabla e incluso a saltar.

El viaje en el buggy sería divertido si no fuera en Suramérica, es decir si uno tuviera la más remota certeza de que es medianamente seguro... pero no lo es. Obviamente la verdad se oculta a los turistas, pero como yo era parte del "staff" de Casa de Arena, me enteré de que han ocurrido accidentes, fatales en algunos casos.
Los buggies suben por las dunas a toda velocidad y luego bajan vertiginosamente por paredes de arena en ángulos verticales. Es una montaña rusa natural, con el agravante de que no hay rieles que guíen el buggy!

Luego los buggies te dejan en la cima de las dunas, bajas en la tabla, te recogen abajo y te llevan a otra duna. Es lo máximo!

Las primeras dos dunas las hicimos acostadas sobre la tabla, al igual que la mayoría de turistas. Luego Matilda decidió que eso era aburrido y teníamos que pararnos. Se pueden imaginar que no me iba a dejar humillar por una chiquita de 8 años, así que valientemente me amarré parada a la tabla, previamente encerada para aumentar la velocidad de deslizamiento.

Antes de arrancar, Matilda me dijo, en inglés: "No te preocupes, yo sé que puedes. Es lo mismo que snowboarding o ski"... como explicarle en 5 segundos que en Colombia no se practica ninguno de estos dos deportes y que en mis experiencias en la nieve alemana sólo había llegado hasta trineo... sentada?

Matilda se lanza primero y se sostiene casi hasta el final, pero termina sentada. Peor ahora... me mira desde abajo y solo pienso que no puedo caerme... pero me caigo empezando.
Decido que es fácil, solo un asunto de confianza. Trato de nuevo y me sostengo parada hasta la mitad, donde me caigo sentada. Bajo el resto medio sentada en la tabla... nada que hacer.

Segunda duna: Hago la mitad parada, me caigo y luego el resto parada hasta el final... nadie me explicó como carajo se frena la tabla... así que mi freno trasero es mi única alternativa.

El conductor, la mamá de Matilda y las otras 4 personas que iban en el buggy me aplauden, así que me paro hago una reverencia y caigo sentada de nuevo.

De ahí en adelante, todas las dunas las hago parada cada vez con menos caídas!

En las fotos pueden ver las caídas, resultado del aprendizaje de ambas destrezas.

Durante el resto de la estadía me dedique a pasear por Ica, semidestruida por el terremoto, a conocer turistas de todas partes, a hacer un par de amigos, entre ellos Florian y Dinah, alemanes y Jamie, australiano, a quien luego me encontré de nuevo en Arequipa.

Fui también a las bodegas donde fabrican el Pisco, trago típico peruano, muy fuerte, de fabricación similar al vino. Todos estos tours me salieron muy baratos, pues una cosa es precio de turista y otra muy diferente precio de empleado!

Una de las cosas más emocionantes de Huacachina fue dormir en el desierto... así que lean la próxima historia!

Huacachina y la Casa de Arena


Salí de Ayacucho en la noche y llegué a Ica en la madrugada. Los horarios de los buses no tienen sentido. Llegas a algunos lugares a las 4 am, no ha amanecido y no siempre consigues taxi.

Como siempre dejo todo para lo último, no había cambiado suficiente plata. A esa hora era imposible encontrar dónde cambiar, así que me senté en la Terminal de buses a esperar que amaneciera. El chofer del bus vino a conversar conmigo y finalmente me invitó a desayunar, me montó en un taxi, lo pagó y me mandó a la Huacachina! Es posible que yo se la persona más afortunada del mundo... estoy empezando a creerlo!

Mi plan era ir por un día a Huacachina (en Quechua, la que hace llorar), que es un oasis en medio del desierto, famosa por sus tours de sandboard, es decir una especie de surf o snowboard (deslizamiento sobre tabla, haciendo equilibrio), pero sobre la arena del desierto.

Se pueden imaginar las ganas que tenía de hacerlo, pero obviamente sabía que iba a ser costoso. Sin embargo decidí ir hasta allá y averiguar. Quizá podía hacer uso de mi buena suerte nuevamente... uno nunca sabe.

Primero recorrí el oasis y paré en una casa que tenía en la entrada unas hojas de papel con poesías, colgadas como si fueran ropa tendida para secar al sol. Uno de los poemas era justamente el de Antonio Machado con el que inicio este blog. Resulta que el lugar es una biblioteca y ahí conocí a César, un muchacho peruano que la maneja. Hablamos mucho rato de música y de poesía y me regaló algunos libros para el camino.

Volví un par de veces durante mi estadía en la Huacachina, pero no lo pude encontrar de nuevo.

De ahí me fui a buscar un tour de sandboard, pero cuando averigüé el precio en el hotel Casa de Arena... decidí que era una locura. Así que pedí desayuno y mientras desayunaba llegó el administrador del hotel. Me preguntó lo usual: De dónde vienes, de que parte de Colombia, cuanto te quedas, etc...
Le conté que quería hacer sandboard pero que era muy caro y que si no me podía hacer un descuento, pero él en cambio me propuso un trato: Ayudaba en las noches de 7 pm a 1 am en al bar del hotel. A cambio me quedaba en el hotel gratis, me daban las 3 comidas diarias y todo el sandboard que quisiera, es decir 2 veces al día en los buggies si quería. Además el trato duraba el tiempo que yo quisiera!

Esto explica mi ausencia. La última semana la pasé en Huacachina, echada en una asoleadora de la piscina todo el día, a 38 grados a la sombra haciendo dos tandas diarias de sandboard, comiendo como marranito y paseando por el oasis. Espero que ahora sí perdonen mi ausencia!

Como estaba trabajando en el bar, tenía contacto con todo el personal y todos los huéspedes. Hice muchísimos amigos y la despedida fue muy triste. Uno de los amigos que hice, Eben Cathey de Tennessee, Estados Unidos, siguió el viaje conmigo por un tiempo. Él sólo está viajando por 5 semanas, no habla español y es probablemente el gringo más atípico del mundo! Como vamos en la misma dirección seguiremos juntos el resto de Perú y luego yo sigo a Bolivia. Él también quiere ir, pero recién nos enteramos en Huacachina que ahora los Bolivianos le piden visa a los Estadounidenses (bien por los Bolivianos), así que ese resto de trayecto está en veremos!

El Museo de la Memoria


PARA QUE NO SE REPITA


El museo de la memoria pretende recrear una época de violencia vivida en el Perú, especialmente en Ayacucho, a partir de 1980 a manos del grupo Sendero Luminoso, con la participación también de las fuerzas armadas peruanas que lejos de defender a la población, violaban permanentemente los derechos humanos e ignoraban los reclamos de los familiares de las víctimas.

El reclutamiento de estudiantes con ideologías de izquierda, nace en Ayacucho, por lo cual esta ciudad se convierte en la cuna del conflicto y en 1980, la Universidad de Huamana en esta misma ciudad declara el inicio de la guerra popular.

Dentro de este conflicto, desaparecieron y fueron asesinadas miles de personas tanto a manos del ejército como de Sendero Luminoso. Niños, jóvenes, Hombre e incluso mujeres, eran acusados de simpatizar con uno u otro grupo y eran desaparecidos o masacrados por esta causa.

La iglesia permaneció indiferente al conflicto, ignorando las súplicas de las madres y esposas de los desaparecidos y llegando incluso a negar los hechos y a retirarse parcialmente de la ciudad.

Sin embargo, en el año de 1983, un grupo de 30 mujeres, lideradas por Angélica Mendoza o "Mamá Angélica" como todos la llaman, se organizaron, asesoradas por el abogado Sósimo Roca y fundaron ANFASEP (Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados y desaparecidos del Perú).

En este grupo no admitían hombres, pues los grupos beligerantes solo respetaban (parcialmente) a las mujeres y los hombres hubieran sido asesinados de inmediato.

Estas mujeres efectuaron un sinnúmero de denuncias que nunca obtuvieron respuesta, se dedicaron a tratar de averiguar el paradero de los desaparecidos, crearon un comedor comunitario y brindaron educación a los niños huérfanos por la violencia.

Mamá Angélica, una mujer humilde campesina que no domina bien el español, sino el quechua, se dedico a viajar por el mundo, exponiendo la situación desesperada del Perú ante los gobiernos de Europa, buscando ayuda en los tribunales de derechos humanos.

En 1990 el Presidente Fujimori ordena su detención, acusándola de embajadora terrorista ante el gobierno Francés.

Finalmente en el año 2001 durante el corto período presidencial de Valentín Paniagua, éste accede a la creación del CVR (Comité de la Verdad y el Reconocimiento), con el fin de hacer justicia e investigar los hechos y el paradero de los desaparecidos.

Estas mujeres, no solo lograron marcar una diferencia, sino también sacar adelante toda una generación de niños huérfanos por la violencia. Hoy en día estos jóvenes se dedican en su mayoría a gestiones de docencia y defensa de los derechos humanos y ANFASEP creó el museo de la memoria, buscando mantener presente en la mente de todas las personas los hechos ocurridos... Para que la historia no se repita.

Durante toda mi visita al museo, no pude más que pensar cuanto deseo que un museo así sea una realidad en Colombia, el día en que los hechos violentos no deban ya ser vividos sino sólo recordados.

Ayacucho


Perdón, perdón... por andar tan perdida. Hasta ahora tengo tiempo de actualizar las historias y sé que los he tenido muy abandonados.

Pero, lo que viene de aqui en adelante es material especial, así que espero con él reivindicar los días de ausencia.

De Lima seguí pues a Ayacucho, cuna de la independencia. Allá me quedé en casa de Jorge, graduado de hotelería y turismo y estudiante de arqueología. Se pueden imaginar la calidad de tour que me dió por la ciudad.
Visitamos la plaza principal y luego fuimos a conocer algunas de las 33 iglesias que tiene Ayacucho. Es un número exorbitante para el tamaño de la ciudad!

Fuimos también a visitar antiguas casas coloniales. Ayacucho es una ciudad muy interesante, pues fué fundada por colonos españoles. Esto hizo que la arquitectura y los diseños tengan una gran influencia de arte moro-cristiano. Sinembargo, la mano de obra que utilizaron para las construcciones era inca, así que en todas las construcciones coloniales se puede ver un toque de arquitectura indígena bien definido. Es una mezcla preciosa.

En la noche había quedado de encontrarme con Jesús, un amigo de Fanny (de Lima), pero nunca llegó, así que regresé a la casa (Jesús, que valga la queja oficial!).
Sinembargo, al día siguiente Jesús me pidió disculpas con un almuerzo delicioso y un tour por el barrio Santa Ana, donde se ubican talleres y galerías artesanales, luego un segundo tour al mirador de Acuchimay desde donde se puede divisar toda la ciudad de Ayacucho y finalmente me dejó en el "Museo de la Memoria".

Este último lugar fué quizá uno de las visitas más impactantes, así que le voy a dedicar un capítulo aparte.

Esa misma noche tomé un bus a Ica, tratando de retomar el ritmo del viaje, sin mucho éxito, como verán en la historia de Huacachina.

martes, 9 de octubre de 2007

Lima


Llegué a Lima temprano, a casa de Fanny Mora, que es colega de mi mamá de la Liga de la Leche.

Fanny vive en un departamento en Barranco, un distrito precioso de Lima, con su esposo François que es francés y sus dos hijos Izïa y Loïc de 11 y 5 años.

No se imaginan como comí en Lima! Probé muchísima cocina típica peruana absolutamente deliciosa, pulpo al olivo, cebiche mixto, arroz con mariscos... en fin, me quito el sombrero ante las delicias que saben preparar.
Caminamos por Barranco, cruzamos el Puente de los Suspiros, que según cuenta la leyenda, le cumple un deseo a quien lo cruce sin respirar. Llegamos hasta el mirador y luego fuimos a un museo de arte local y Ayacuchano.

Estuve también en el centro de Lima con Víctor, amigo del Couchsurfing, que me llevó a conocer plazas, iglesias y fuimos hasta San Cristóbal, un cerro desde donde se podía apreciar una vista panorámica de la ciudad.
Todo el día recorrimos el centro histórico de Lima, fuimos al monasterio de San Francisco con sus famosas catacumbas y vimos un espectáculo de fuegos artificiales en la Catedral de Lima por motivo de las fiestas religiosas.

El domingo estuvimos almorzando con la familia de Fanny en Pachacamac, en el restaurante de "Don Cucho", a media hora hacia el sur de Lima. La comida deliciosa, comimos ají de gallina, chupe de camarones, lomo saltado, cabrito, chicha morada y picarones (especie de churros con miel de higos).

Al día siguiente estuvimos en el velero de unos amigos de la familia. Tuvimos que esperar un rato para salir del puerto de Callao, pues al Presidente le dio por ir, justamente ese día por ser la batalla de Miguel Grau (día de fiesta nacional), de paseo en barco y no podíamos zarpar hasta que se fuera!

Pasamos delicioso, a pesar del frío, pues hizo un día muy bonito. Hubo regatas de optimist (pequeñas embarcaciones a vela guiadas por niños) y nos deleitamos con el mar y el viento durante todo el día.

En la tarde regresamos al puerto, tomamos café y luego fuimos a comer a casa de Ricardo y Berta, los dueños del velero.

Al día siguiente me fui de paseo a Miraflores con Izïa, fuimos al mercado indio y a comer helado a la plaza principal. Nos entendimos súper bien; era como verme a mí misma unos (pocos) años atrás!

Pero en la noche de nuevo tuvimos que despedirnos. Otra vez dejar la casa sin saber a dónde me lleva la carretera. Nos encariñamos mucho en esos días y espero volver a verlos pronto! Me atendieron súper bien y les quedo más que agradecida!