sábado, 3 de noviembre de 2007

Ollantaytambo


La ciudad de Ollantaytambo da la sensación de estar en Europa. Con sus callecitas de piedra y sus restaurantes de comida internacional y su mayoría de extranjeros! Se ven mas "gringos" que peruanos!

Esta historia no es muy larga. Nos quedamos de un día para otro, recorriendo las calles y comiendo delicioso.

En la mañana conocimos unas personas de Arequipa. Eran 2 parejas mayores con sus nietos y estaban alojados en el hotel con nosotros.
Cuando llegamos estaban jugando "Sapo" en el jardín. Me puse a explicarle a Eben como se juega sapo y nos invitaron a jugar con ellos y a tomar cerveza, así que pasamos la mañana apostando plata al sapo (bueno Eben, yo no. No estoy en condiciones de botar la platica); lastimosamente el señor, de unos 60 años, era súper tramposo, así que Eben perdió (bueno, en realidad el señor hizo trampa), así que no jugamos más.

Al día siguiente tomamos un bus al Cusco y esa noche otro bus al Puno.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Clorinda, su familia y la Chacra


Nos bajamos antes de llegar a Santa Teresa, del combi que tomamos desde la hidroeléctrica. Ahí estaban los papás de Clorinda esperándola.

Es una familia súper linda. Sus papás son campesinos y viven en una "chacra", que es como le llaman a un pedazo de tierra que se cultiva. Tienen sembrado de todo y nos hicieron un recorrido por el lugar. Eben estaba feliz, pues no sólo comió todas las frutas típicas, sino que las recogimos de los árboles nosotros mismos. Había naranjas dulces, limones, papayas, palta (aguacate), tomate de árbol, mangos... en fin, era un paraíso!

Queda al frente de un río grande y limpio, pero caudaloso. Sin embargo era muy refrescante sentarse en la orilla, así uno no pudiera bañarse en él.

La casa se dividía en dos partes. La primera construcción en bareque que uno encontraba eran los cuartos. Había dos cuartos, uno que ocupaban doña Celestina y don Álvaro (los papás) y el otro donde duermen Clorinda y Catherine (su hija) y que fue donde dormimos nosotros.

Más arriba en la chacra hay una segunda construcción también de bareque que es la cocina. Es grande, con fogón de leña y los cuyes (mas de 30) corren por toda la cocina y se comen los restos de comida que les arrojan al piso.

Hay dos mesas en la cocina, donde se ponen alimentos y unas poncheras grandes con paja donde las gallinas ponen e incuban sus huevos, todo mezclado.

Ayudamos a hacer el almuerzo, pelamos maní y habas. Doña Celestina le dio a Eben un remedio natural para el estómago pues él no se sentía muy bien desde hacía días y luego nos preparó una comida deliciosa: Rocoto relleno, que es una especie de pimiento picante que hay que lavar y hervir antes para que no pique. Luego se rellena de vegetales y una mezcla de harina y huevo y se fríe.

Se preguntarán a todas estas dónde quedaba el baño... pues no había! Así que cualquier necesidad fisiológica debía ser satisfecha monte arriba. Como mi mamá me enseñó desde chiquita a hacer pipí agachada, pues no tuve problema... pero no era yo la que se sentía mal del estómago!

En la tarde fuimos a los baños termales de Santa Teresa con Doña Celestina, Clorinda y Catherine. En la entrada había que pagar 50 centavos si eras local y 7 soles si eras extranjero.
Tendrían que ver la furia de la mamá de Clorinda cuando quisieron cobrarnos 7 soles. Alegó a muerte que éramos su familia y que habíamos venido a visitarla!

Antes de irme me regalaron un cuy chiquito con el que yo había estado jugando todo el día anterior. Tenía un mes y Eben lo puso Simón Bolívar (está obsesionado con el libertador!). Pero lastimosamente me tocó pedirle a Catherine que me lo cuidara hasta mi regreso, pues no puedo llevarlo el resto del viaje. De todos modos le tomé fotos de recuerdo y las pueden ver en TODAS LAS FOTOS.

Al día siguiente en la madrugada tomamos el primer combi a Santa María. Allá compramos el boleto a Cusco, pero por estar metidos en internet nos dejó el bus. Después de mucho pelear con el encargado, me devolvió la plata y tomamos otro bus a Ollantaytambo, esperando seguir al Cusco.

Sin embargo, otro derrumbe nos detuvo por 5 horas y llegamos a Ollantaytambo en la noche, así que decidimos dormir allá y seguir al día siguiente.

MACHU PICCHU


Salimos en un bus a las 10 de la noche desde la terminal de Santiago, en Cusco, hacia Quillabamba, con el fin de quedarnos en el pueblo de Santa María. El bus debía llegar a Santa María a las 3 am, pero llegamos 2 horas después, pues había un derrumbe en mitad de la carretera. Como siempre, yo iba profundamente dormida en el bus y a media noche la señora de atrás me despertó y me avisó que había que bajarse y pasar caminando, porque era muy peligroso pasar en el bus. Eben estaba súper emocionado, pues un derrumbe así es para él una gran aventura, en cambio a mi no me pareció nada gracioso!

Llegamos pues a Santa María y de ahí tomamos un combi a un pueblo llamado Santa Teresa, por una carretera muy estrecha y destapada, así que no es el viaje más placentero del mundo. De hecho había momentos en que las llantas del combi quedaban al borde de la carretera y uno podía ver las piedritas que rodaban por el precipicio!

De Santa Teresa salen camiones hacia la estación hidroeléctrica del tren y de ahí en adelante hay que caminar por las vías del tren cerca de 2 horas, pues esa es la única vía de acceso a Aguas Calientes, el pueblo cercano a Machu Picchu. La caminata es preciosa, aunque incómoda, pues las vías del tren están rodeadas de piedras sueltas que no hacen nada fácil el andar a pie. Se puede caminar por las vías de madero en madero, pero requiere mirar iempre el piso y perderse el paisaje.

Llegamos a Aguas Calientes hacia el medio día, así que era tarde para subir a Machu Picchu si queríamos ver el amanecer allá, así que descansamos ese día y en la madrugada siguiente emprendimos la subida a Machu Picchu. Nos demoramos 2 horas subiendo (para no pagar el bus de subida que también es un monopolio de Perurail) y llegamos al parque justo para ver amanecer.

A las 7 am amprendimos de nuevo una subida, esta vez a Waynapichu, unas ruinas más pequeñas en lo alto de una montaña. Hay que subir temprano, pues solo permiten en ingreso de 400 personas diariamente y hay que anotarse a la entrada.

La subida es de 1 hora y media y muy empinada por la montaña. No es camino escarpado sino escalones (lo que es peor quizá). Ya me preguntaba si había valido la pena la subida hasta allá con todo lo que ya había caminado, cuando depronto se despejó la neblina densa que nos rodeaba y apareció Waynapichu en la cima de la montaña y Machu Picchu a nuestros pies. Claro que valió la pena!

Como llegamos temprano a la entrada de Waynapichu, fuí la tercera persona en ingresar y fuimos los primeros en llegar a la cima. Nos quedamos allá cerca de dos horas contemplando el impresionante paisaje y desayunando, pues habíamos llevado suficiente para hacer sánduches.

Luego bajamos a Machu Picchu y nos dedicamos el resto del día a la piratería de tours, es decir, nos quedabamos en un sitio de la ciudad de Machu Picchu hasta que llegaba un tour y escuchabamos lo que tenían los guias para decir. Luego nos movíamos al siguiente y esperabamos otro tour. De esa forma no pagamos los guías, que cuestan como 20 dólares por persona (tengan en cuenta que mi presupuesto diario aproximado es de 10 dólares). Entre los dos teníamos cubiertos 4 idiomas (Eben habla más francés que yo), así que era fácil pues casi cualquier tour nos servía (excepto los japoneses y chinos)!

Mientras estábamos en esas, empezó a llover, así que nos resguardamos en una casetica. Junto a nosotros se sentó un señor mayor que hablaba perfecto español con un dejo lejano de acento francés. Como siempre hago, empecé a hablar con él y resultó ser el director del proyecto de restauración de Machu Picchu, así que el resto de la visita recibimos información experta de primera mano.

Quisiera poder explicarles como es Machu Picchu en palabras o en fotos. Pero la verdad es que no puedo. Es cierto lo que dicen los locales "A Machu Picchu solo lo vez una vez en tu vida por primera vez".

No solo es impresionante, desde el punto de vista arqueológico, sino que nos enteramos por el director que está descubierto sólo el 10% del total de la ciudad. Es inmenso, está ubicado en un sitio hermoso, rodeado por un paisaje espectacular y tiene una energía incríble. Nada que yo diga aquí puede expresar lo que sentí en esta visita.

Por otro lado, los precios son astronómicos, una botella de agua se quintuplica en precio y de la comida ni hablar. Sin mencionar de nuevo los costos de llegar allá si uno va por la vía tradicional. Por la vía que tomamos, nos costó alrededor de 30 dólares, incluyendo las dos noches de alojamiento en Aguas Calientes y la comida.

En la tarde regresamos a Aguas Calientes y a la mañana siguiente emprendimos el regreso a Santa Teresa por la vía del tren. En el camino conocimos a una señora y su hijita que se dirigían a dónde su familia en Santa Teresa. Terminé hablando con la señora y nos invitó a dormir en su casa.

Pero esa es otra historia!

Cusco



Cusco es un sueño de ciudad. Desde el instante en que llegué, a las 6 am me enamoré de sus callecitas de cuento!

Recorrí la ciudad de lado a lado y conocí gente preciosa. Primero contacté a Tania, amiga de Fanny, de Lima y nos invitó esa noche a su casa con sus amigos, casi todos músicos y cuenteros. Pasamos delicioso cantando y tocando una gran variedad de instrumentos, desde guitarra hasta cajón, pasando por charango, violín, caja...

Ahí conocimos también a Lucila (Argentina) y Jason (USA) y nos hicimos buenos amigos, así que luego estuvimos tomando chicha, comiendo mariscos y tocando guitarra en su casa.

De visitas culturales no estuvo muy poblada mi estadía, pues de nuevo todo costaba caro, así que tenía que priorizar y obviamente en el TOP ten estaba Machu Picchu.
Sin embargo visité el museo de Santo Domingo, antiguo templo del sol Inka, sobre el cual construyeron los dominicos su iglesia y convento.

También conocí Sacsayhuaman, templo indígena cercano a Cusco y tome unas fotos hermosas!

Averiguamos un tour a Machu Picchu y lo más económico era 130 dólares, incluyendo todo el transporte en tren y bus y la entrada. Si ese era el precio en tour tenía que ser más barato hacerlo uno por su cuenta, así que fuimos a la oficina del tren a averiguar los pasajes.

La compañía que maneja el tren se llama Perurail, pero no es peruana. Es una concesión chileno-británica que monopoliza el transporte al pueblo de Aguas Calientes que es la base para ir a Machu Picchu. El tren es simplemente un robo a mano armada. 57 dólares por media hora de tren y luego 12 dólares más por los buses que te suben a Machu Picchu desde Aguas Calientes.

A los peruanos también les cobran caro, excepto si son del Cusco, pero son muy estrictos a la hora de comprar el tiquete y piden la identificación de cada persona. Los peruanos no están muy contentos con la situación, especialmente porque hay un descuento para chilenos y británicos!

Sin embargo, el pueblo no tiene carretera, así que el tren puede abusar de los turistas cuanto le venga en gana. Resignados hicimos Eben y yo la reserva y con la plata en la mano nos sentamos a esperar nuestro turno al matadero de Perurail para comprar el tiquete.

Algo dentro de mí no me dejaba en paz. Tenía que haber otra forma de hacerlo, no sólo tendría un hueco impresionante en mi presupuesto (aunque bien lo valía Machu Picchu), sino que no quería financiar a esos abusadores.

Así que decidimos cancelar las reservas y buscar en internet y preguntar por ahí. Finalmente dimos con una ruta de contrabando que si bien implica pagar la entrada a Machu Picchu (40 dólares que si van a los peruanos), evita tomar el tren.

No sólo era posible hacer el paseo por 50 dólares en total (incluyendo la entrada a Machu Picchu) en vez de 130 dólares como era la idea con el tour o 120 que costaba por cuenta propia pero tomando el tren, sino que implicaba caminar por sitios nuevos y sonaba muy emocionante!

En la historia de Machu Picchu les cuento el viaje y detallo la ruta por si alguien se anima a hacerla!

martes, 23 de octubre de 2007

Arequipa y el cañón del Colca


Bueno, la estadía en Arequipa inició muy bien. Me hospedé en casa de Carlos, amigo de viajeros (página igual a couchsurfing pero en español) y su familia fué súper amable conmigo.

La ciudad es muy bonita, sobretodo la zona central, donde casi todas las construcciones de piedra volcánica blanca le dan un aspecto de limpieza y tranquilidad. Lastimosamente cobran la entrada a cada iglesia y museo, por lo que tuve que restringir mi excursión turística al monasterio de Santa Catalina, abierto al público en la actualidad. Es básicamente una ciudadela para monjas, construída dentro de la misma ciudad, con patios, residencias y jardines preciosos, como podrán ver en las fotos.

Al segundo día emprendí el camino al cañón del Colca, esquivando obviamente los tours, asi que tomé un bus hasta un pueblo llamado Cabanaconde.

Puedo decir sin temor a equivocarme que es el lugar más extraño que he conocido. Primero, estaba vacío completamente, como si nadie viviera en él. Daba la sensación de un pueblo fantasma, totalmente construído en piedra desde las calles hasta las bases de los techos. Las casas son muy pequeñas, para personas muy por debajo del promedio normal de estatura y los animales domésticos abundan y parecen ser los dueños del lugar.

Desde un mirador ubicado cerca, se divisa el cañón del río Colca, una visión impresionante en medio de inmensas montañas. Una opción es caminar hasta el cañón (aproximadamente 5 horas de caminata) pero lastimosamente, aunque iba con toda la intención de hacerlo, me pudo la altura y sólo subiendo al mirador (1 hora y media) ya estaba cansada. Hubiera sido posible con seguridad bajar al cañón, pero luego la subida es muy pendiente y dura 3 horas; además no hay alternativa de transporte, es decir que si no puedes hacerlo... de malas. Así que finalmente me conformé con la caminata al mirador.

Luego fuimos a la cruz del cóndor a ver cóndores, como su nombre lo dice, pero no vimos ni uno solito!

De regreso llegué a un pueblo llamado Chivay y ahí dormí una noche para al día siguiente ir a los baños termales. Una delicia! Unas piscinas (no naturales) pero con agua termal natural construídas al pie de una montaña con una vista espectacular!

Luego regresé a Arequipa y me encontré la noticia de que a los 2 días era mi entrevista con la DAAD (institución por la cual estoy tramitando la beca del doctorado en Alemania), así que me quedé en Arequipa, para asegurarme de que la comunicación por internet funcionara bien y no hubiera contratiempos.

Tuve la buena suerte de que Carlos, el amigo de viajeros es dueño de un sitio de internet, así que instalamos allí todo para la entrevista. Obviamente hubo contratiempos, así que hubo un punto en que todo el mundo trataba de arreglarme la conexión y con todo el mundo me refiero literalmente: Juan José en Argentina, mi papá en Colombia, Rafa Castro en USA, Carlos y Eben en Arequipa... en fin, no me puedo quejar pues funcionó a la perfección. Ahora solo queda esperar el resultado!

viernes, 19 de octubre de 2007

Nazca


Parte de la idea de trabajar en Casa de Arena, era recoger plata para volar sobre las líneas de Nazca... y lo logré. El sobrevuelo que generalmente costaba 50 dólares, lo conseguí por 30 dólares y esos 30 eran las propinas que había recogido en el hotel, así que no tuve que sacar de mi presupuesto de viaje.

El avión es chiquito, se mueve mucho y se me alcanzó a revolver el estómago. El vuelo dura media hora y uno divisa 10 líneas diferentes que forman dibujos que representan desde figuras geométricas hasta animales como colibrí, cóndor, e incluso una ballena. En las fotos pueden ver las que tomé de las líneas, aunque no era fácil que la foto quedara nítida y es posible que tengan que ampliarla para ver bien las figuras.

Las líneas están dibujadas en la arena, retirando la primera capa oscura y exponiendo la subcapa, más clara. Sólo pueden divisarse desde la altura, por lo que han sido blanco de especulaciones incluso sobre su origen extraterrestre, pues no hay una buena explicación de la razón por la cual los indígenas de la cultura Nazca dibujaron unas líneas que sólo podían apreciarse desde el cielo.

La teoría más aceptada es que tienen un origen ritual y se hicieron para ser vistas por los dioses, aunque hay quienes afirman que son una representación de un zodiaco o calendario astral.

Sea cual sea la explicación, la verdad es que es bien descrestante no solo el tamaño, sino la geometría de las lineas que forman en muchos casos dibujos perfectamente simétricos.

Ahora la crítica: Muchas de las líneas tienen "rayones", es decir, los choferes absolutamente irrespetuosos, conducen sobre las líneas a pesar de que es prohibido, con el fin de acortar camino, así que hay lineas de llantas que cruzan sobre las líneas de Nazca!

Visitamos también los acueductos de los Nazcas, que son un sistema de riego de los campos y suministro de agua al poblado, que incluso hoy en día suple de agua a la población e Nazca. Los acueductos tienen unas entradas espirales en rampa que permiten el acceso para limpiarlos y hacer mantenimiento.

Como dato curioso de nuevo golpe de suerte, pues les cuento que el señor que nos llevó en la combi vivía dentro del sector de los acueductos y como era hora de almuerzo... pues nos llevó casi hasta su casa, así que no pagamos entrada al parque y de salida nos recogió un carro de la policía y nos llevó gratis a Nazca. Así que hasta ahora, mi presupuesto sigue sin desajustarse!

Patrick, el ángel del desierto


Alguien en el hotel me habló de Patrick. Obviamente quise conocerlo de inmediato y me puse en contacto con él.

Patrick tiene alrededor de 37 años, calculo yo. Tiene un campamento en medio del desierto, resguardado del viento por 4 dunas que forman una especie de agujero en el centro. El campamento tiene una tienda de madera y plástico blanco sobre el cual ha escrito frases alusivas a la conservación del medio ambiente y la protección de Pachamama (Madre Tierra).

Patrick aprendió a ser uno solo con el desierto. Lo ama profundamente, camina descalzo por la arena a la misma velocidad que cualquiera de nosotros caminaría por una calle, puede subir las dunas corriendo y de espalda, una hazaña inimaginable para nosotros.

Le pregunto si podría ir a conocer el campamento, con la esperanza de que me invite a dormir y así lo hace. No cobra nada a cambio, sólo me pide que le ayude durante el camino al campamento, que dura como una hora, a cumplir su misión auto impuesta: recoger del desierto toda la basura plástica que dejan los turistas de los buggies.

Obviamente acepto encantada y esa misma tarde alas 5 en punto (a pesar de que no usa reloj, sino solo la orientación del sol) me recoge en el hotel. Empezamos a caminar y luego de 15 minutos empiezo a pensar que no voy a poder. Caminar por la arena en la cual uno se hunde a cada paso es agotador. Patrick me dice que me quite los zapatos y definitivamente mejora la situación. Es mucho más fácil.

"Tienes que tratar de ser uno solo con el desierto y los zapatos no te dejan" me dice Patrick. Mientras caminamos le hago mil preguntas. Me cuenta que hace 7 meses no puede sacar la basura que recoge, pues ya pesa mucho y no tiene transporte. La policía quiere sacarlo del desierto o al menos cobrarle un impuesto por vivir allí.
Vive de hacer de todo, a veces trabaja en un bar, a veces hace artesanías, toca música, trabajos varios... en fin lo que resulte... aunque necesita muy poco.

Me cuenta de su vida, de sus amigos, de sus amores, de sus creencias, del desierto... es increíble hablar con él, pues aunque no visitó nunca una universidad, es una persona supremamente culta, inteligente y sobretodo interesante.

Luego saca un instrumento tubular, ancho como de 1.5 metros de largo, llamado digiridoo, el cual se usa para llamar espíritus. Tiene un sonido ronco y profundo y yo lo había escuchado ya antes, pero de repente Patrick empieza a hacer sonidos de animales con una precisión increíble. Parece real. Imita perros, vacas, diferentes pájaros, caballos, pumas... en fin, cientos de animales salen de su instrumento.

En el campamento Patrick acumula cantidades inmensas de plástico que va insertando poco a poco en botellas de agua vacías, también plásticas, que son igualmente abandonadas por los turistas. Al final del trabajo, una bolsa grande de basura es insertada en una botella de 2.5 litros. En el campamento hay miles de estas botellas y de bolsas que aún no han sufrido el proceso.

La noche cae lentamente sobre el desierto y sobreviene un frío impresionante y una oscuridad total. Es una noche sin lunar se ven las estrellas perfectamente pues las luces de la ciudad no están ni remotamente cerca.

Pero lo más impresionante es el silencio. Es un silencio abrumador, que más que la ausencia de sonido alguno parece que uno se hubiera quedado sordo. No hay animales, no hay viento... nada... solo silencio.

Patrick tiene que trabajar en el pueblo, así que me deja y no regresará más. Me dice que regrese al día siguiente al pueblo cuando quiera. Le pregunto cómo voy a regresar si no conozco el camino y el desierto se ve todo igual a mis ojos... me voy a perder, le digo.

Él se ríe mientras se aleja del campamento, luego se da la vuelta y me dice: "Esas son las cosas raras de las personas... se olvidan de sus propios instintos! No vas a perderte, solo sigue tus huellas..."

Al día siguiente me asomo al lugar por el cual llegué y veo que tiene razón; las huellas que dejé el día anterior cuando vine aún están ahí y lo seguirán estando al menos por tres días. Las sigo de regreso... para despedirme de Huacachina.

Sandboarding y los buggies suicidas!


Mi primera salida en buggy o arenero, fue definitivamente la mejor. Las siguientes fueron buenas, pero en cierta forma ya sabes que esperar.

En esta primera salida iba con Guille, mi conductor favorito de buggy y Matilda, una chiquita británica de 8 años, que ya había hecho sandboarding antes y me enseñó a pararme en la tabla e incluso a saltar.

El viaje en el buggy sería divertido si no fuera en Suramérica, es decir si uno tuviera la más remota certeza de que es medianamente seguro... pero no lo es. Obviamente la verdad se oculta a los turistas, pero como yo era parte del "staff" de Casa de Arena, me enteré de que han ocurrido accidentes, fatales en algunos casos.
Los buggies suben por las dunas a toda velocidad y luego bajan vertiginosamente por paredes de arena en ángulos verticales. Es una montaña rusa natural, con el agravante de que no hay rieles que guíen el buggy!

Luego los buggies te dejan en la cima de las dunas, bajas en la tabla, te recogen abajo y te llevan a otra duna. Es lo máximo!

Las primeras dos dunas las hicimos acostadas sobre la tabla, al igual que la mayoría de turistas. Luego Matilda decidió que eso era aburrido y teníamos que pararnos. Se pueden imaginar que no me iba a dejar humillar por una chiquita de 8 años, así que valientemente me amarré parada a la tabla, previamente encerada para aumentar la velocidad de deslizamiento.

Antes de arrancar, Matilda me dijo, en inglés: "No te preocupes, yo sé que puedes. Es lo mismo que snowboarding o ski"... como explicarle en 5 segundos que en Colombia no se practica ninguno de estos dos deportes y que en mis experiencias en la nieve alemana sólo había llegado hasta trineo... sentada?

Matilda se lanza primero y se sostiene casi hasta el final, pero termina sentada. Peor ahora... me mira desde abajo y solo pienso que no puedo caerme... pero me caigo empezando.
Decido que es fácil, solo un asunto de confianza. Trato de nuevo y me sostengo parada hasta la mitad, donde me caigo sentada. Bajo el resto medio sentada en la tabla... nada que hacer.

Segunda duna: Hago la mitad parada, me caigo y luego el resto parada hasta el final... nadie me explicó como carajo se frena la tabla... así que mi freno trasero es mi única alternativa.

El conductor, la mamá de Matilda y las otras 4 personas que iban en el buggy me aplauden, así que me paro hago una reverencia y caigo sentada de nuevo.

De ahí en adelante, todas las dunas las hago parada cada vez con menos caídas!

En las fotos pueden ver las caídas, resultado del aprendizaje de ambas destrezas.

Durante el resto de la estadía me dedique a pasear por Ica, semidestruida por el terremoto, a conocer turistas de todas partes, a hacer un par de amigos, entre ellos Florian y Dinah, alemanes y Jamie, australiano, a quien luego me encontré de nuevo en Arequipa.

Fui también a las bodegas donde fabrican el Pisco, trago típico peruano, muy fuerte, de fabricación similar al vino. Todos estos tours me salieron muy baratos, pues una cosa es precio de turista y otra muy diferente precio de empleado!

Una de las cosas más emocionantes de Huacachina fue dormir en el desierto... así que lean la próxima historia!

Huacachina y la Casa de Arena


Salí de Ayacucho en la noche y llegué a Ica en la madrugada. Los horarios de los buses no tienen sentido. Llegas a algunos lugares a las 4 am, no ha amanecido y no siempre consigues taxi.

Como siempre dejo todo para lo último, no había cambiado suficiente plata. A esa hora era imposible encontrar dónde cambiar, así que me senté en la Terminal de buses a esperar que amaneciera. El chofer del bus vino a conversar conmigo y finalmente me invitó a desayunar, me montó en un taxi, lo pagó y me mandó a la Huacachina! Es posible que yo se la persona más afortunada del mundo... estoy empezando a creerlo!

Mi plan era ir por un día a Huacachina (en Quechua, la que hace llorar), que es un oasis en medio del desierto, famosa por sus tours de sandboard, es decir una especie de surf o snowboard (deslizamiento sobre tabla, haciendo equilibrio), pero sobre la arena del desierto.

Se pueden imaginar las ganas que tenía de hacerlo, pero obviamente sabía que iba a ser costoso. Sin embargo decidí ir hasta allá y averiguar. Quizá podía hacer uso de mi buena suerte nuevamente... uno nunca sabe.

Primero recorrí el oasis y paré en una casa que tenía en la entrada unas hojas de papel con poesías, colgadas como si fueran ropa tendida para secar al sol. Uno de los poemas era justamente el de Antonio Machado con el que inicio este blog. Resulta que el lugar es una biblioteca y ahí conocí a César, un muchacho peruano que la maneja. Hablamos mucho rato de música y de poesía y me regaló algunos libros para el camino.

Volví un par de veces durante mi estadía en la Huacachina, pero no lo pude encontrar de nuevo.

De ahí me fui a buscar un tour de sandboard, pero cuando averigüé el precio en el hotel Casa de Arena... decidí que era una locura. Así que pedí desayuno y mientras desayunaba llegó el administrador del hotel. Me preguntó lo usual: De dónde vienes, de que parte de Colombia, cuanto te quedas, etc...
Le conté que quería hacer sandboard pero que era muy caro y que si no me podía hacer un descuento, pero él en cambio me propuso un trato: Ayudaba en las noches de 7 pm a 1 am en al bar del hotel. A cambio me quedaba en el hotel gratis, me daban las 3 comidas diarias y todo el sandboard que quisiera, es decir 2 veces al día en los buggies si quería. Además el trato duraba el tiempo que yo quisiera!

Esto explica mi ausencia. La última semana la pasé en Huacachina, echada en una asoleadora de la piscina todo el día, a 38 grados a la sombra haciendo dos tandas diarias de sandboard, comiendo como marranito y paseando por el oasis. Espero que ahora sí perdonen mi ausencia!

Como estaba trabajando en el bar, tenía contacto con todo el personal y todos los huéspedes. Hice muchísimos amigos y la despedida fue muy triste. Uno de los amigos que hice, Eben Cathey de Tennessee, Estados Unidos, siguió el viaje conmigo por un tiempo. Él sólo está viajando por 5 semanas, no habla español y es probablemente el gringo más atípico del mundo! Como vamos en la misma dirección seguiremos juntos el resto de Perú y luego yo sigo a Bolivia. Él también quiere ir, pero recién nos enteramos en Huacachina que ahora los Bolivianos le piden visa a los Estadounidenses (bien por los Bolivianos), así que ese resto de trayecto está en veremos!

El Museo de la Memoria


PARA QUE NO SE REPITA


El museo de la memoria pretende recrear una época de violencia vivida en el Perú, especialmente en Ayacucho, a partir de 1980 a manos del grupo Sendero Luminoso, con la participación también de las fuerzas armadas peruanas que lejos de defender a la población, violaban permanentemente los derechos humanos e ignoraban los reclamos de los familiares de las víctimas.

El reclutamiento de estudiantes con ideologías de izquierda, nace en Ayacucho, por lo cual esta ciudad se convierte en la cuna del conflicto y en 1980, la Universidad de Huamana en esta misma ciudad declara el inicio de la guerra popular.

Dentro de este conflicto, desaparecieron y fueron asesinadas miles de personas tanto a manos del ejército como de Sendero Luminoso. Niños, jóvenes, Hombre e incluso mujeres, eran acusados de simpatizar con uno u otro grupo y eran desaparecidos o masacrados por esta causa.

La iglesia permaneció indiferente al conflicto, ignorando las súplicas de las madres y esposas de los desaparecidos y llegando incluso a negar los hechos y a retirarse parcialmente de la ciudad.

Sin embargo, en el año de 1983, un grupo de 30 mujeres, lideradas por Angélica Mendoza o "Mamá Angélica" como todos la llaman, se organizaron, asesoradas por el abogado Sósimo Roca y fundaron ANFASEP (Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados y desaparecidos del Perú).

En este grupo no admitían hombres, pues los grupos beligerantes solo respetaban (parcialmente) a las mujeres y los hombres hubieran sido asesinados de inmediato.

Estas mujeres efectuaron un sinnúmero de denuncias que nunca obtuvieron respuesta, se dedicaron a tratar de averiguar el paradero de los desaparecidos, crearon un comedor comunitario y brindaron educación a los niños huérfanos por la violencia.

Mamá Angélica, una mujer humilde campesina que no domina bien el español, sino el quechua, se dedico a viajar por el mundo, exponiendo la situación desesperada del Perú ante los gobiernos de Europa, buscando ayuda en los tribunales de derechos humanos.

En 1990 el Presidente Fujimori ordena su detención, acusándola de embajadora terrorista ante el gobierno Francés.

Finalmente en el año 2001 durante el corto período presidencial de Valentín Paniagua, éste accede a la creación del CVR (Comité de la Verdad y el Reconocimiento), con el fin de hacer justicia e investigar los hechos y el paradero de los desaparecidos.

Estas mujeres, no solo lograron marcar una diferencia, sino también sacar adelante toda una generación de niños huérfanos por la violencia. Hoy en día estos jóvenes se dedican en su mayoría a gestiones de docencia y defensa de los derechos humanos y ANFASEP creó el museo de la memoria, buscando mantener presente en la mente de todas las personas los hechos ocurridos... Para que la historia no se repita.

Durante toda mi visita al museo, no pude más que pensar cuanto deseo que un museo así sea una realidad en Colombia, el día en que los hechos violentos no deban ya ser vividos sino sólo recordados.

Ayacucho


Perdón, perdón... por andar tan perdida. Hasta ahora tengo tiempo de actualizar las historias y sé que los he tenido muy abandonados.

Pero, lo que viene de aqui en adelante es material especial, así que espero con él reivindicar los días de ausencia.

De Lima seguí pues a Ayacucho, cuna de la independencia. Allá me quedé en casa de Jorge, graduado de hotelería y turismo y estudiante de arqueología. Se pueden imaginar la calidad de tour que me dió por la ciudad.
Visitamos la plaza principal y luego fuimos a conocer algunas de las 33 iglesias que tiene Ayacucho. Es un número exorbitante para el tamaño de la ciudad!

Fuimos también a visitar antiguas casas coloniales. Ayacucho es una ciudad muy interesante, pues fué fundada por colonos españoles. Esto hizo que la arquitectura y los diseños tengan una gran influencia de arte moro-cristiano. Sinembargo, la mano de obra que utilizaron para las construcciones era inca, así que en todas las construcciones coloniales se puede ver un toque de arquitectura indígena bien definido. Es una mezcla preciosa.

En la noche había quedado de encontrarme con Jesús, un amigo de Fanny (de Lima), pero nunca llegó, así que regresé a la casa (Jesús, que valga la queja oficial!).
Sinembargo, al día siguiente Jesús me pidió disculpas con un almuerzo delicioso y un tour por el barrio Santa Ana, donde se ubican talleres y galerías artesanales, luego un segundo tour al mirador de Acuchimay desde donde se puede divisar toda la ciudad de Ayacucho y finalmente me dejó en el "Museo de la Memoria".

Este último lugar fué quizá uno de las visitas más impactantes, así que le voy a dedicar un capítulo aparte.

Esa misma noche tomé un bus a Ica, tratando de retomar el ritmo del viaje, sin mucho éxito, como verán en la historia de Huacachina.

martes, 9 de octubre de 2007

Lima


Llegué a Lima temprano, a casa de Fanny Mora, que es colega de mi mamá de la Liga de la Leche.

Fanny vive en un departamento en Barranco, un distrito precioso de Lima, con su esposo François que es francés y sus dos hijos Izïa y Loïc de 11 y 5 años.

No se imaginan como comí en Lima! Probé muchísima cocina típica peruana absolutamente deliciosa, pulpo al olivo, cebiche mixto, arroz con mariscos... en fin, me quito el sombrero ante las delicias que saben preparar.
Caminamos por Barranco, cruzamos el Puente de los Suspiros, que según cuenta la leyenda, le cumple un deseo a quien lo cruce sin respirar. Llegamos hasta el mirador y luego fuimos a un museo de arte local y Ayacuchano.

Estuve también en el centro de Lima con Víctor, amigo del Couchsurfing, que me llevó a conocer plazas, iglesias y fuimos hasta San Cristóbal, un cerro desde donde se podía apreciar una vista panorámica de la ciudad.
Todo el día recorrimos el centro histórico de Lima, fuimos al monasterio de San Francisco con sus famosas catacumbas y vimos un espectáculo de fuegos artificiales en la Catedral de Lima por motivo de las fiestas religiosas.

El domingo estuvimos almorzando con la familia de Fanny en Pachacamac, en el restaurante de "Don Cucho", a media hora hacia el sur de Lima. La comida deliciosa, comimos ají de gallina, chupe de camarones, lomo saltado, cabrito, chicha morada y picarones (especie de churros con miel de higos).

Al día siguiente estuvimos en el velero de unos amigos de la familia. Tuvimos que esperar un rato para salir del puerto de Callao, pues al Presidente le dio por ir, justamente ese día por ser la batalla de Miguel Grau (día de fiesta nacional), de paseo en barco y no podíamos zarpar hasta que se fuera!

Pasamos delicioso, a pesar del frío, pues hizo un día muy bonito. Hubo regatas de optimist (pequeñas embarcaciones a vela guiadas por niños) y nos deleitamos con el mar y el viento durante todo el día.

En la tarde regresamos al puerto, tomamos café y luego fuimos a comer a casa de Ricardo y Berta, los dueños del velero.

Al día siguiente me fui de paseo a Miraflores con Izïa, fuimos al mercado indio y a comer helado a la plaza principal. Nos entendimos súper bien; era como verme a mí misma unos (pocos) años atrás!

Pero en la noche de nuevo tuvimos que despedirnos. Otra vez dejar la casa sin saber a dónde me lleva la carretera. Nos encariñamos mucho en esos días y espero volver a verlos pronto! Me atendieron súper bien y les quedo más que agradecida!

viernes, 5 de octubre de 2007

Trujillo, las Huacas y Chan Chan


La llegada a Trujillo fue un desastre! Le escribí a Paul, el chico del Hospitality Club donde me iba a quedar, avisándole la hora de llegada, pero él no recibió el correo a tiempo.

Aparte, el Perú tiene un problema con las terminales de transporte y es que no están centralizadas, si no que cada empresa tiene su propia Terminal en un lugar diferente de la ciudad, así que si llegas a un sitio y no hay tiquetes, debes viajar hasta otro sitio de la ciudad a otra Terminal. Así que llegué a una Terminal de buses a las 9 de la noche y Paul no estaba.

Estúpidamente no le había pedido el número de teléfono, pues confiaba en que estaría en la Terminal, así que tuve que tomar un taxi al centro, entrar a Internet, buscar a alguien más de la página de Hospitality Club que conociera a Paul en Trujillo, llamar a la chica (Pilar) y pedirle el número de Paul.

Felizmente todo se desenredó y pudimos encontrarnos.

Paul es un bacán, me recibió en su casa, me ofreció toda la ayuda posible y me dejó usar el Internet gratis, pues es dueño de un locutorio o café Internet como lo llamamos en Colombia. Pude desatrasarme de todo!

Al día siguiente a mi llegada, fui a la ciudad, recorrí, visité la Huaca de la Luna, un antiguo templo religioso de la cultura Moche (la misma del Señor de Sipán), muy impresionante, con dibujos en alto relieve y colores muy bien preservados.

En la tarde conocí en el parque a un señor mayor muy amable que me invitó a comer helado y me regaló una estampita de la Virgen de la Puerta, patrona del lugar, para que me protegiera.

En la noche Paul me llevó a comer y luego a una discoteca (un miércoles) que estaba llena (creo que no trabajan aquí) y bailamos salsa hasta las 2 am! A Paul no le gusta mucho bailar, pero hizo el esfuerzo.

Luego, al día siguiente, fui a Chan Chan, patrimonio de la humanidad y la ciudad de barro más grande de América, perteneciente a la cultura Chimú, posterior a la Moche y posteriormente colonizados por los Incas. Me encantó la ciudad! Se conservan las estructuras y algunas han sido restauradas, pero es impresionante. Llegó a tener 600.000 habitantes y una jerarquía social bien estructurada.

Luego, en la noche, me despedí de Paul y seguí para Lima, pero eso se los cuento luego.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Chiclayo y El Señor de Sipán


Pasamos todo el día e Chiclayo, fuimos a varios parques y al centro. Monté en moto-taxi (la ciudad está llena, no se imaginan la cantidad que hay).

Como pueden ver en las fotos, Magnus es rubio y de ojos azules, así que era el máximo aractivo turístico de Chiclayo, al igual que todos los extrajeros.
Por la calle lo miraban las niñas descaradamente y los niños no podían creerlo. Querían tocarlo, en los parques se querían tomar fotos con nosotros (bueno, creo que conmigo era solo porque ya estaba ahi y entrados en gastos...)...Jajaja! Era muy gracioso ver la escena! Hasta nos pidieron autógrafos los niños del parque!

Luego de que me comí mi pastel de chocolate y obviamente probé el de manzana de Magnus, lo acompañé al terminal.

Él siguió para Lima y yo me quedé en Chiclayo para visitar la famosa tumba del Señor de Sipán.

El Museo Arqueológico de Tumbas queda a unos 20 minutos en combi (busetica pequeña tipo transporte escolar, conducida por "conductor de combi" que son la mayoría de los participantes de "Laura en América").

La historia del Señor de Sipán es la historia de la cultura Moche o Mochica, ubicada en la costa norte del Perú y que se desarrolló hacia el año 250 DC.

La tumba del Señor de Sipán fué un descubrimiento arqueológico importante, pues mostró una cultura preincaica en todo su esplendor, permitiendo el estudio de sus costumbres, ritos y estructura social en un ambiente poco maltratado por los huaqueros.

La historia del descubrimiento es medio sórdida, pues aparentemente la única cámara que fué saqueada fué descubierta por un hombre de la localidad de Sipán y éste a su vez fué descubierto casualmente por la policía mientras buscaban pistas del grupo terrorista "Sendero Luminoso". El hombre fué asesinado por la policía ese mismo año y es la fuerza policial quien se atribuye ahora el descubrimiento de la tumba, con la consecuente indignación de los locales que consideran al huaquero Ernil Bernal Samame el verdadero descubridor.

El museo es espectacular. Piezas de oro, plata y cobre, trabajadas en fina filigrana muestran el impresionante desarrollo cultural y artístico y los dibujos en cerámica y murales la bárbara cultura de Dioses decapitadores, sacrificio de prisioneros y costumbres como la de beber la sangre de los sacrificados.

Para evitar el sufrimiento de los prisioneros les daban a beber el líquido obtenido del cáctus San Pedro, una sustancia alucinógena que aún hoy se utiliza con éste fin.

Lasimosamente en el museo no me permitieron tomar fotos por razones de seguridad, incluso a pesar de mis credenciales de prensa. Debía llenar una solicitud y se demoraban 24 horas en aprobarla... el tiempo es corto, así que sólo hay fotos del exterior del museo.

Bienvenida a Perú


Salí a las 11 pm en un bus internacional desde Loja, con destino Piura, Perú.

Obviamente me dormí antes de salir del Terminal (gracias a Maria Mercedes que me regaló un candadito con clave para el bolso, puedo dormir tranquila!).
Llegué a Macará a las 2 am. Allí debía sellar el pasaporte a la salida de Ecuador y luego caminar 100 metros y sellarlo a la entrada de Perú.

En la fila, mientras esperaba a que me pusieran el sello, conocí a una niña suiza y un tipo sueco que iban en el mismo bus que yo.
La suiza había perdido la tarjeta andina que le dan a uno a la entrada al país, así que nos quedamos con ella por si tenía algún problema. Sin embargo todo salió bien y llegamos a Piura sin contratiempos.

Yo quería seguir a Chiclayo, pues la niña a quien había contactado en Piura para quedarme no me contestó el correo y Magnus, el sueco, decidió ir conmigo a Chiclayo antes de continuar su viaje a Lima.

Llegamos muy temprano, no habíamos comido nada y no teníamos soles sino dólares. Los bancos aún estaban cerrados, así que decidimos cambiar en la calle, con los cambistas.
El billete más pequeño que yo tenía era de 20 dólares y los tipos sin unos magos. Se te acercan varios, te hablan al tiempo, te entregan los soles y te dicen que los revises. De pronto, ante mis propios ojos, el tipo cambió el billete por uno de 5 dólares, alegando que ese era el que yo le había dado.
Peleamos un rato, buscamos un policía y nos dijo que no podía hacer nada, que era su palabra contra la mía (evidentemente valen lo mismo para la policía, es decir que hay las mismas posibilidades de que él me quisiera robar a mi o que yo le quisiera robar a él) y que por 15 dólares no valía la pena.

Obviamente me dio al final más rabia con el policía que con el ladrón! Por eso es que la impunidad continúa! Es la misma historia que cuando me robaron en el apartamento de Medellín y la policía no hizo nada!

En fin, traté de no predisponerme ni desanimarme, aunque me demoré todo el día en quitarme la sensación de impotencia y sólo me sentí mejor después de que Magnus me compró un pedazo gigante de torta de chocolate con helado!

martes, 2 de octubre de 2007

Loja y Vilcabamba


Llegué a Loja con la idea de quedarme sólo un día, pero como siempre mis planes no siempre terminan como empiezan y aparentemente tenía otra visita programada.

Se acuerdan de Hernán, el esposo de Eva, de Otavalo? Bueno, él me dió la dirección de su familia en Loja, para que pasara a saludarlos cuando fuera allá, así que antes de irme decidí pasar por su casa.

El Doctor Aurelio, abogado y profesor universitario y su esposa Martha, docente de un colegio resultaron ser las personas más queridas!
Me ofrecieron quedarme esa noche en su casa y como nunca desaprovecho la oportunidad de tener contacto con buenas personas, me quedé.

Loja es la ciudad musical del Ecuador. Casi todos sus habitantes saben tocar algún instrumento y esta familia no era la excepción. El director de la Sinfónica de Loja, un alemán, vive en su casa y todos los hijos de doña Marthe y don Aurelio son músicos profesionales. Tocan el piano, el violín, la flauta traversa... en fín, mi mamá hubiera estado feliz!

Comí delicioso, probé las humitas que nunca había probado, tomé Orchiatay conocí a toda la familia. Al día siguiente fuí a Vilcabmba a pasar el día.

Llegué en día de elecciones, así que el pueblo estaba quieto. Conocí a Santiago, amigo de Marce Camacho (la amiga de Quito) y él me indicó un parque ecológico por dónde podía pasear. Obviamente me perdí y en el camino entre la perdida y el parque conocí a Itamar, un médico de Loja, que había venido a Vilcabamba a acompañar a su familia.
Nos fuimos conversando todo el paseo por el parque y luego me invitó a almorzar, en compañía de su sobrino, estudiante de medicina.

Pasamos un día delicioso y en la tarde regresé a Loja, a recoger mis cosas donde don Aurelio y doña Martha. Comí antes de irme y a las 10pm me pidieron un taxi para el terminal.
Doña Martha me entregó un pequeño rosario de la virgen para que me proteja en el viaje

Que familia tan amable y carismática! Me voy de nuevo, con hermosos recuerdos de mi corto paso por Loja.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Los Sombreros Panameños... de Ecuador


Esa mañana había convencido a Cédric de ir al Parque Nacional Cajas a caminar, pero él no se levantó a las 6 am como era el plan, así que finalmente decidimos hacer un paseo más corto e ir a Sigsig.

Es un pueblo cercano a Cuenca, conocido por producir los famosos Sombreros Panameños, que en realidad no son panameños sino ecuatorianos, localmente conocidos como sombreros de paja toquilla y comercialmente conocidos como Montecristi.

La fabricación es manual, tradicional y transmitida de generación en generación hasta hoy día por los habitantes de Sigsig.

Tomamos el bus a Sigsig y empezamos a caminar hacia la zona rural, que es dónde viven las mujeres que fabrican los sombreros. Inicialmente le preguntamos a una mujer del pueblo dónde podíamos ver la fabricación de los sombreros. Dijo que ella tejía, que era de la Asociación, pero que nadie nos mostraría el tejido gratis. Que si le pagábamos ella nos mostraba. Obviamente nos resultó antipática y seguimos caminando hacia la zona más rural, menos contaminada por el ansia de dinero.

Una camioneta llena de niños que venían de la escuela paró y aceptó llevarnos al campo, atrás con los niños.
Aprovechamos para conversar con ellos y así nos enteramos que la abuela de una de las niñas tejía sombreros, así que fuimos hasta su casa.

Era una casa campesina muy acogedora, habitada por una familia campesina más acogedora aún. Inicialmente se mostraron tímidos, pero luego nos mostraron no sólo los sombreros, sino el proceso completo de elaboración.

Ellas (sólo las mujeres tejen) compran la paja lavada en el mercado. Puede ser de cualquier color, aunque el sombrero tradicional es blanco.
La paja hay que mojarla, usando para ello una tusa de maíz, para evitar que se parta y hacerla más flexible. Luego empiezan a tejer, sentadas en el piso, la parte superior de la copa.

Una vez terminada, utilizan un molde de madera que sirve como guía para el tamaño y forma de la copa y finalmente hacen la falda del sombrero.
Dependiendo que tan fino sea, lleva mayor cantidad de paja y debe ser golpeado para asentar la paja más fácilmente. Pueden además tener diferentes motivos y diseños.

Tejer un sombrero puede tardar desde un día (los más sencillos y menos finos) hasta una semana y las mujeres cobran por ellos entre 2.5 y 25 dólares.

Doña Luz Cárdenas, abuela y matrona de ésta familia, ya no teje, pero se sentó conmigo en el piso a explicarme cómo hacer los sombreros. Sus hijas Lila y Miriam tejen desde pequeñas y lo aprendieron de su madre. La nieta (hija de Miriam), Priscila, fue la niña del carro que nos trajo a la casa, no teje y su madre no quiere que aprenda.

"Tejer le daña la espalda y lo que quiero es que estudie", explica Miriam.

Así que ahora ya saben, no son panameños, son ecuatorianos!

Nos tomamos fotos con los niños, con la abuela, filmamos un video de Lila tejiendo. Conversamos un rato con ellas, nos medimos los sombreros y luego nos regresamos a Sigsig, para tomar el bus... de regreso a Cuenca.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Cuenca


Luego de dormir y descansar del ascenso al Chimborazo, tomé el bus a Cuenca esperando llegar en la noche a la casa de Katja y Augustas.

A Augustas lo contacté por el mismo sistema del Hospitality Club, básicamente por ser originario de Lituania. Nunca he estado en Lituania y no conozco a nadie de allá, así que me pareció interesante. Su respuesta fue inmediata, me dijo que podía quedarme con él y con Katja, su compañera desde hace 4 años, originaria de Alemania.

Llegué a Cuenca tarde en la noche, tomé un bus y caminé luego hasta la casa de Katja y Augustas, que no tiene timbre, así que debía llamar antes desde la esquina. Cuando llamé me contestó un francés, amigo de ellos también por el mismo sistema de intercambio de hospedaje, que se estaba alojando en su casa, al igual que yo.

El apartamento es pequeño, pero súper acogedor. Conocer a Katja y Augustas fue una experiencia muy especial. Es difícil describir en palabras este par de personajes pues las palabras se quedan cortas cuando uno trata de explicar la esencia.

Son vegetarianos, cocinan delicioso, viajan por el mundo a dedo, sin pagar hospedaje ni transporte, con un presupuesto diario de 5 USD por persona. Han estado en Centro y Suramérica, África, Europa y ahora planean bajar hasta Argentina y luego subir todo el continente, hasta Alaska, para luego cruzar a Rusia.
Toman fotos, hacen películas, presentaciones sobre sus viajes y se detienen a trabajar de vez en cuando (en programación de páginas Web) para ahorrar y seguir el viaje.
Son ni más ni menos, viajeros profesionales. Al lado derecho de ésta página hay ahora un link a su página de viajes!

Mi idea inicial era quedarme una noche, máximo dos en Cuenca, pero no todos los días se cruza uno con un equipo de estos, así que finalmente me quedé cuatro noches y me fui sólo porque... bueno, aún no encuentro una buena explicación de porqué me fui!

El otro huésped de Katja y Augustas era Cédric, Francés, originario de Marsella, pero viajero también desde hace meses. Ha estado en Tailandia, India, Europa, y ahora Suramérica desde hace 7 meses... va viajando en sentido contrario al mío (de Sur a Norte) y piensa seguir hacia Centroamérica y luego quizá vaya a trabajar a las Islas Caimán.

No puedo menos que decir que me sentí como en casa. Mi primer día en Cuenca caminé por la ciudad sin rumbo (la mejor forma de recorrer las ciudades). Fui a un museo de esqueletos de animales, conocí a un veterinario, Diego Valdez, con el que conversé por más de dos horas y conocí a algunos ecuatorianos por la calle. En la tarde me encontré con Katja, Augustas y Cédric y fuimos a un bar de estilo Gótico (creo), llamado "Prohibido". De ahí a conocer el almacén de artesanías de un amigo de ellos y terminamos la noche en un show de Clown de un grupo Ecuatoriano muy bueno.
Durante el show miré para atrás y adivinen a quien vi.... a los Catalanes de Baños!

Definitivamente el mundo no puede ser más chiquito!

Katja y Augustas regresaron a la casa luego del show y Cédric y yo nos fuimos con Edu y Joan a tomar un café.

Al día siguiente Cédric me acompañó a un pueblo cercano llamado Sigsig, dónde elaboran los famosos sombreros panameños que no son panameños sino ecuatorianos.
Nos fuimos en bus, luego empezamos a caminar y nos recogió un transporte escolar lleno de niños (el lugar dónde elaboran los sombreros es lejos del pueblo) y una de las niñas nos dijo que su abuela hacía sombreros, así que fuimos a su casa.
El resto de la historia es capítulo aparte.

En la noche nos vimos con otros miembros del Hospitality Club, que viven o están de paso por Cuenca. Había representantes de Ecuador, Lituania, Alemania, California (USA), Canadá, Francia, Chile, Colombia... en fin, intercultural absoluto!

Al día siguiente nos quedamos en casa, desayunamos crépes vegetarianos (sin harina ni leche, sino con banano!) deliciosos! Almorzamos una sopa típica Lituana, fría, de color rosado oscuro que se sirve con papas calientes. Hmmmm!

Y como todo lo bueno se acaba... En la mañana Cédric y yo empacamos nuestras maletas y nos fuimos, yo al sur, a Loja, él al norte, a Riobamba.

Y de nuevo otra despedida. Otra familia que se deja atrás. Abrir la puerta y salir por ella, a pesar de las ganas inmensas de quedarse. Con el alma feliz por buscar una nueva aventura, pero dejando un pedacito del corazón en un apartamento sin timbre, en un tercer piso de algún edificio de Cuenca. Una ciudad que antes no sabía que existía y que ahora irá siempre ligada al recuerdo de amigos queridos.

Me voy con el corazón más chiquito, pero con el alma más grande, sabiendo ahora que Lituania está en todo el centro de Europa, que sus habitantes son famosos por el basketball, que tienen una feria de pancackes. Sé ahora que todas las recetas tradicionales se pueden convertir a la versión vegetariana, que los sueños se pueden lograr y que se puede viajar con sólo 5 dólares al día.

Me voy con una promesa de ir un día a Marsella a comer queso y pasear en jet-ski en el Mediterráneo.

Con un deseo inmenso de verlos de nuevo, de saber dónde están, de encontrarlos en el camino. Me voy con un beso de despedida, con el recuerdo de sus caras mientras decían adiós desde la ventana. Con el recuerdo de un beso y un abrazo antes de subirme de nuevo al bus.

No me voy para nada triste de haberlos dejado, sino feliz de haberlos conocido.

martes, 25 de septiembre de 2007

La conquista del Chimborazo!


Ante la duda de Jorge Felipe (amigo de Colombia de hace muchos años) sobre mi estado físico y tras retarme en un comentario del blog a subir al refugio del Cotopaxi, decidí mejorar el reto y subir el Chimborazo.

Si bien es cierto que el Monte Everest es la más alta de la Tierra con 8.848 metros sobre el nivel del mar; el Chimborazo con 6.310 m, es el volcán más alto del Ecuador, con relación al nivel del mar; pero también es el más alto de la tierra con relación al centro del planeta, debido a que el diámetro terrestre en la latitud ecuatorial es mayor que en la latitud del Everest (aproximadamente 28º al norte), por lo que el Chimborazo se encuentra a 6.384,4 km. del centro del planeta, 2.1 km. más alejado que la cima del Everest.

Los tours son muy caros (alrededor de los 140 USD), pero una vez en Riobamba conseguí un amigo en una agencia de turismo, por lo que al final me salió por 30 USD, incluyendo subir hasta el parque donde se ubica el Chimborazo en camioneta, almuerzo, té de coca para el mal de alturas (Soroche), luego subir hasta el refugio más alto a pié y bajar hasta Riobamba en bicicleta de montaña.

Salimos hacia las 11 am, con dos parejas extranjeras: Lukas y Anna de Suiza y Niels y Leonie de Holanda, luego de probarnos todo el equipo de seguridad y sobretodo las bicicletas.

A la entrada del parque el guía dijo que yo era ecuatoriana (de Guayaquil para ser exactos) y no me cobraron la entrada. Llegamos hacia el medio día al primer refugio, donde almorzamos. Yo estaba muy preocupada por Soroche, pues ya me había dado en los Nevados en Colombia.
Sin embargo no me pasó nada, gracias a que seguí fielmente los consejos locales contra el Soroche:

Camine lentito,
coma poquito y
duerma solito


También me tomé una aspirina, por si acaso.

Luego del almuerzo emprendimos la subida a pié, hasta el segundo refugio que es el sitio más alto al que se puede llegar sin tener experiencia en escalada sobre el hielo (que obviamente no tengo). La subida a esa altura es muy difícil, debido a la falta de oxígeno y al aumento de la presión que hace que duela la cabeza.

Nos demoramos 45 minutos en subir, a pesar de que el guía dijo que tardaríamos 1 hora, así que cuando ya estaba pensando en sentarme en una piedra y esperar que los demás bajaran y darme por vencida... apareció entre la niebla el techito del segundo refugio. No se imaginan la emoción que sentí!

5000 Metros!

Nos quedamos un rato arriba, nos tomamos fotos con el cartel que testificaba nuestra ubicación y yo me tomé una con mi nuevo sombrero de los logros que había comprado especialmente para la ocasión!

Lastimosamente estaba muy nublado y la visibilidad no era de más de 20 metros, así que emprendimos la bajada al primer refugio. Allí nos preparamos para la bajada en bicicleta (mi primera experiencia en bicicleta de montaña por caminos de arena, muy resbalosos).

Nos empacamos en pantalones, chaquetas, pasamontañas, gafas protectoras, guantes, bufandas, rodilleras, coderas... en fin, todo lo imaginable y salimos en bicicleta cuesta abajo.

A pesar del frío que me hacía no sentir las manos en lo absoluto, por lo que no podía frenar y bajábamos a una velocidad impresionante, el paseo fue una delicia.

El guía nos tomaba fotos desde el carro (la mayoría lastimosamente no muy buenas).

Luego de la primera curva, a unos 4750 metros de altura, empezó a soplar el viento muy fuerte y el Chimborazo se despejó. Podíamos ver la montaña inmensa, completa, hasta su pico nevado, frente a nosotros. Todo el resto del camino (38 km) la tuvimos visible.

Había partes en que alcanzábamos altas velocidades (según el chofer del carro hasta 68 km/h) y partes en que pedaleábamos en subida y en contra del viento, lo que a esa altura no era tarea fácil.

Pero al final valió la pena. Llegamos a Riobamba felices por la aventura y nos fuimos a comer, los holandeses, los suizos y yo, con postre y todo a un restaurante delicioso, una comida espectacular!

Bien merecido, o no?

sábado, 22 de septiembre de 2007

Baños de Agua Santa (o sólo Baños)


De Mindo regresé a Quito y al día siguiente salí para Baños, en mi camino al sur.

Baños está lleno de turistas, especialmente europeos. Llegué a un hostal en la noche y me fuí a comer a un restaurante llamado Casa Hood, un sitio súper acogedor, con una librería grande que funciona por intercambio, es decir, traes tus libros y puedes cambiarlos por otros en todos los idiomas y de todos los temas posibles.

Lastimosamente no me he teminado ninguno de los dos libros que traje (no me ha quedado más tiempo para leer que las noches antes de dormir), así que me quedé con las ganas!

Al día siguiente alquilé una bicicleta y salí para Puyo, un pueblo ubicado en el camino a la selva ecuatoriana. La ruta es turística, segura para bicicletas y con un paisaje hermoso. Me demoré 5 horas en el camino de ida, paré solamente en una cascada llamada el Pailón del Diablo, donde conocí a un canadiense que tiene una especie de jardín tropical y construyó senderos naturales que permiten acercarse a la cascada.

El canadiense se llama Antonio (Anthony en realidad, pero prefiere el sonido de Antonio, con más personalidad)y cobra un dólar por bajar a la cascada por su jardín. Conversamos un rato, me contó su historia y luego me dijo: "Sabes, a ti solo voy a cobrarte 50 centavos". Le agradecí y bajé por el jardín maravilloso.

La cascada es enorme, valió la pena la caminata en bajada y luego subir nuevamente. Me quedé un rato caminando por el jardín, salí y cuando fuí a despedirme de Antonio me dijo: "Sabes algo, voy a devolverte los 50 centavos, mejor compra un helado con ellos". Así que luego me comí un helado, cortesía de Antonio.

Luego conocí a unos abogados ecuatorianos que iban de paseo. Conversamos un rato y luego continué pedaleando.

Seguí el camino, pero finalmente decidí regresar. Recorrí como 500 metros de regreso y me encontré un grupo de 3 catalanes que había visto antes en la entrada del jardín de Antonio. Cuando me vieron regresando, dijeron que faltaba la cascada más bonita un poco más adelante y me convencieron de seguir.

Llegamos a la última cascada, cobraban 50 centavos la entrada, pero si uno era guía turístico no le cobraban, así que cambié de profesión por un rato y "guié" a Eduardo, Jorda y Joan, los catalanes a la cascada, gratis! Y reconozco que valió la pena era espectacular!

A las 6 de la tarde, luego de 6 horas en bici, regresamos en una camioneta, con las bicicletas, cansados, pero contentos.

A las 9 de la noche fuimos a un tour en ranchera (chiva en colombiano)a ver el volcán Tungurhaua (no lo vimos porque estaba nublado), tomamos canelazo, vimos baños desde lejos y vimos un show de fuego... igualito a los de los semáforos de Medellín, todo por 3 dólares.
Allá conocí a unas niñas que se quedan en el mismo hotel que yo (una suiza, una alemana y una inglesa).

De regreso en Baños fuimos a un bar, donde conocí a Vicente, un señor mayor, medio español, medio fracés, que resultó ser todo un personaje. Vicente tuvo un accidente automovilístico hace 25 años y desde eso está en silla de ruedas. Sinembargo viene a Suramérica cada año, baila, canta y no se pierde nada de la vida.

Nos fuimos a una discoteca, les enseñé a los catalanes algunos pasos de salsa, no faltó el reggaetón, bailé con Vicente y a las 4 de la mañana, hora en que abren los termales, nos fuimos a bañar con agua caliente (45 Grados Centígrados).

Luego desayunamos en la plaza de mercado (único sitio abierto a las 7:30 am) y llegué al hotel, medio inconsciente a dormir hasta el medio día.

En la tarde fuí a Pelileo, un pueblo cerca a Baños donde venden ropa, a comprar un jean porque el mío se rompió irremediablemente y en el bus de regreso me encontré con Lilah, se acuerdan de ella? Mi amiga israelí de Mindo.

Yendo para su hotel conocimos una niña sueca que acababa de llegar, así que esa noche comimos en un restaurante italiano: Lilah, la israelí, Karin, la sueca, Jorda, Edu y Joan, los catalanes, Vicente, el franco-español, un ecuatoriano amigo de Vicente, un Colombiano, que obviamente se llamaba Jairo, y yo.

En la mesa se hablaba español, catalán, inglés, hebreo, francés (necesitaba practicar, así que aproveché a Vicente), sueco... en fin, la torre de babel era una bobada.

Fuimos a dormir temprano y... bueno, aqui termina la aventura en Baños. Tomé un bus en la mañana, para ir a Riobamba!

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Mindo


Mindo es una especie de paraíso perdido.

Es un pueblito diminuto, pero rodeado de verde, con clima húmedo tropical y mil cosas para hacer, aunque todas cuestan entre cinco y treinta dólares!

Me quedé en un hotel llamado La Casa de Cecilia, ubicado a orillas del río Mindo. Es una construcción de madera, muy rústica pero muy agradable. Mi cuarto sólo tenía 3 paredes, así que quedaba al aire libre con solo un toldillo para protegerme de los insectos.

En la madrugada me quité el toldillo pues tenía mucho calor y a las 6 am me despertaron los colibríes volando por todo el cuarto! Era como el paraíso!

Conocí una niña de Israel, con la que me fuí al día siguiente a montar en la tarabita, una especie de canasta suspendida con cables 500 metros sobre el bosque! Era adrenalina total, sobretodo si tienes en cuenta las bajas posibilidades de que el aparato reciba mantenimiento.

Luego nos fuimos a caminar por un sendero que une 6 cascadas unas con otras. El recorrido duró 5 horas en total y en la última cascada nos tiramos al agua HELADA!

Conocí también unos muchachos del pueblo, entre ellos William Patiño quien me ofreció su casa cuando regrese a Mindo.

El sitio me encantó. Espero regresar en el camino de vuelta!

La Mitad del Mundo, Inti Ñan o la Ruta del Sol

Llegé a la mitad del mundo, directamente al museo Inti Ñan y no al monumento en sí. Ambos quedan a 500 metros de distancia y el monumento es más antiguo, sinembargo tiene muchos peros. En primer lugar te cobran dos dólares por verlo y sólo está el monumento ahí parado. Segundo, no está ubicado en la mitad del mundo, pues después de que fué construído midieron el lugar con GPS militar y descubrieron que el verdadero sitio era 500 metros más allá, donde luego construyeron Inti Ñan. En el museo te cuentan las historias de las comunidades indígenas que habitaban la región, cómo ellos, 500 años DC ya sabían que ahí era el centro del mundo y descubrieron la Ruta del Sol, la cual trazaban con aparatos construídos en piedra y la usaban como guía para la siembra y la cosecha. Tenían también dos relojes de arena, uno para el primer semestre y otro para el segundo, dónde dividían el día en mañana, tarde y noche. Luego te hacen demostraciones del efecto Koriolis en una ponchera de agua con un drenaje (videos en esta nota). El efecto Koriolis dice que las fuerzas en ambos hemisferios (norte y sur) giran en sentidos opuestos y en el ecuador chocan y se anulan. La prueba del agua es que ponen una ponchera simple, con un orificio de drenaje en el fondo, sobre la linea ecuatorial, la llenan de agua y ponen unas hojitas de planta. Al quitar el tapón, el agua cae sin hacer remolinos y las hojitas bajan perpendiculares, sin girar en absoluto. Luego mueven la misma ponchera 3 pasos hacia el hemisferio sur y repiten la prueba. Las hojitas giran ahora en el sentido de las manecillas del reloj al salir el agua por el drenaje. Pasan ahora la ponchera 3 pasos al norte y las hojitas giran en contra de las manecillas del reloj. En muchos sitios de internet dicen que es un mito urbano, pero la verdad era la misma ponchera y las mismas hojitas! Vénlo ustedes mismos en el video! Finalmente demuestran cómo es de fácil balancear un huevo sobre un clavo, debido también al efecto Koriolis. Uno puede intentarlo y como yo lo logré, al final me dieron un certificado! (Ver fotos) De ahí cogí un bus a Nanegalito y de ahí otro a la Y de Mindo y luego una camioneta a Mindo.

Quito



Salí a recorrer Quito en el Trole (una ruta de bus similar al Transmilenio en Bogotá).

Fuí al centro histórico, visité los templos de Santa Catalina y San Francisco, tomé fotos desde los campanarios y las torres de la basílica, pero no pude visitar museos porque están cerrados los lunes.

El Convento de Santa Catalína de Siena me pareció súper interesante. Es un claustro de la orden Dominica del siglo XVI, dónde aún hoy día viven monjas de clausura a las que sólo se les permite hablar una hora diaria. Fabrican vinos, ungüentos y toda clase de medicinas naturales y las venden al público por una puerta giratoria que las mantiene ocultas.
El convento tiene además un museo de arte religioso, en su mayoría de la escuela Quiteña, un movimiento artístico del siglo XVIII con una gran influencia de simbología masónica en sus pinturas (eso obviamente lo omiten los guías del convento).

En la iglesia de San Francisco conocí a Marco, un argentino y a Pacho, un chileno que también estaban de turistas por Quito. Marco viene viajando desde Salta, en Argentina hasta Caracas, Venezuela.

Almorzamos juntos y me trazaron una ruta de viaje para el sur del continente que es una maravilla. Me recomendaron muchos sitios para visitar y otros para evitar... en fin, fué un encuentro muy venturoso para mí. Obviamente quedé de visitarlos en Salta y Santiago de Chile respectivamente.

Más tarde me fuí al panecillo, un cerro con una virgen por la que uno puede subir y divisr todo Quito, luego tomé un bus hasta Guápulo, un pueblito que ahora hace ya parte de Quito. Es muy pintoresco, con una población muy bohemia, lleno de barcitos y cafés en casas viejas, con callecitas tortuosas, empedradas y subidas muy empinadas (que recorrí a pié obviamente, para beneficio de mi estado físico que hoy en día es un hit). Al final de la subida queda el emblemático hotel Quito, con una vista hermosa desde la terraza hasta dónde subí. Luego de ahí bajé al sector Mariscal que es la zona rosa de Quito, me tomé un café y regresé a la casa en el Trole.

Al día siguiente quería ir a La Mitad del Mundo y Marce me sugirió que visitara Mindo, un pueblo a unas dos horas de Quito, caliente y tropical.

El famoso Mercado de Otavalo


Recorrí el pueblo en compañía de Eva y Anita, su hermana. Fuimos a ver la iglesia principal y luego a comer dónde un tío de ellas que tiene un restaurante y allá probé el famoso mote, que es maíz cocido.

Luego fuimos a un bar KARAOKE! Se pueden imaginar que estaba feliz! No sólo me encantan los karaokes, sino que como en Otavalo no me conoce nadie... pues allá sí que no me daba pena cantar! Nos reímos mucho y pasamos súper rico.

El sábado madrugamos a las 5 am al famoso Mercado de Animales. Pueden ver las fotos en la columna de la derecha (Todas las Fotos). Es un mercado inmenso donde comecian con toda clase de animales traídos de todos los pueblos cercanos por indígenas y mestizos.

De ahí nos fuimos al mercado artesanal de los sábados que ocupa prácticamente todo el pueblo. Había miles de artesanos vendiendo sus objetos, pero lloviznó y eso hizo que taparan los toldos con plástico, así que de fotos... nada.

En la tarde, me despedí de Juan Alex y su familia, pues Eva y Hernán venían para Quito, así que me trajeron en un viaje de 2 horas y media y paramos a almorzar en un sitio de comida típica, donde probñe las famosas Fritadas (carne de cerdo frita), la cual sabe bueno, pero creo que todavía la estoy digiriendo.

Llegué pues a Quito a la casa de Marcela Camacho, una amiga de la infancia (desde los 4 años) que se vino a Quito con su familia desde que tenía 10.
Ahora está embarazada de 7 meses y medio y pues... el domingo no hicimos más que comer ceviche de camarón y desatrazarnos de la vida de cada una!

lunes, 17 de septiembre de 2007

Ilumán


Salimos en un bus desde Otavalo hacia Ilumán, el pueblo de los chamanes.

Eva no quería hacerse nada y yo no estaba muy segura. Quería ir a curiosear y como siempre, dejar que el corazón me guiara y decidir allá si me hacía una limpieza ritual o no.

El bus se demoró cerca de 15 minutos y le preguntamos al auxiliar del conductor dónde quedaban los chamanes. Nos dijo que habia uno muy famoso y nos dejó en su puerta.

Como siempre, mis dos ángeles de la guarda que iban acompañándome hicieron que una niña de unos 20 años entrara primero que nosotras. La niña iba ya a su segunda curación acompañada por su mamá.

Lo que ocurrió allí fué absolutamente desagradable. La verdad es que prefiero omitir los detalles, pero se asemejaba mucho más a una escena de abuso sexual que a una curación energética.

Finalmente el chamán nos leyó una vela a Eva y a mí y dijo que necesitabamos urgente una curación. Eva, porque una amiga le estaba quitando el novio (ella dijo que no era casada) y yo, porque me habían hecho brujería en una fotografía y no tenía apetito ni ganas de hacer nada. Ofreció curarnos, incluso gratis, pero como se imaginarán, Eva y yo nos negamos rotundamente y huímos de allí con la promesa de venir a la curación la semana siguiente.

Obviamente al único sitio que iremos será a la defensoría de la mujer a poner el denuncio!

Cuando llegamos a Otavalo y contamos la historia, todos estaban aterrados. Aparentemente lo que presenciamos no tiene nada que ver con una curación indígena real y de verdad espero que así sea, pero no pienso ir a otro sitio de esos a averiguarlo!

jueves, 13 de septiembre de 2007

Otavalo


Al regreso de Cuicocha, Juan Alex me llevó a la casa de su hermana Eva y su esposo Hernán, quienes serían mis anfitriones hasta el sábado en Otavalo.

Los otavaleños son el equivalente de los paisas en regionalismo. Sólo en Medellín he escuchado tantas alabanzas! Es un pueblo pequeño, muy turístico por su famoso mercado de los sábados, el cual fue la razón de hacer tiempo en Ibarra, para que los días me coincidieran.

Eva, la hermana de Juan Alex, es sólo dos años mayor que yo, es casada y tiene dos hijos. El mayor, Juan Francisco, tiene 10 años y la chiquita tiene 4 y se llama María Celeste.

Eva me acompañó al lechero, un árbol grande que creció solo en medio de un bosque de eucaliptos. La subida allá fue muy difícil, casi 5 Km. en subida (ven Mateo y Jorge Felipe como ha mejorado mi estado físico?). Llegamos al árbol cuando yo ya estaba pensando que si hubiera ido sola me habría regresado.

La vista es impresionante. Se ve por un lado todo Otavalo y por el otro el volcán Imbabura (que le da el nombre a la región), a orillas del lago San Pablo.

Luego caminamos de nuevo, hasta el parque del cóndor, un parque de rehabilitación de fauna, donde tienen aves rapaces y de rapiña en cautiverio y hacen demostraciones de vuelo. Lo promocionan como una fundación de rescate, pero realmente no es impresionante y su impacto ecológico es nulo, pues las pocas aves que son liberadas regresan diariamente a comer al parque y generalmente nunca se adaptan al medio ni se reproducen.

Finalmente ese mismo día, fui con Eva a la cascada de Peguche, donde los indígenas locales celebran el Inti Raimy o solsticio de verano el 24 de Junio, bañándose en la cascada a media noche y haciéndose limpiezas rituales. Es un lugar muy lindo y con una energía súper fuerte... y un agua helada!

En la noche fuimos al bar de Nacho, un amigo de Eva y de su hermana Anita. Estaba también Bladimir, otro amigo, que nos dió un mini-concierto de guitarra, a pesar de que tenía la mano vendada por una fisura en un dedo.

Todos en Otavalo fueron súper queridos conmigo. Hasta ahora no puedo más que agradecer la buena suerte que he tenido, al encontrar personas maravillosas en el camino.

El viernes fuimos a Ilumán, pueblo de Chamanes... pero esa aventura merece un capítulo aparte.

Ahí les dejo todas las fotos!

Cotacachi y Cuicocha



El siguiente paseo fué al pueblo de Cotacachi y la laguna de Cuicocha.

A Cotacachi me llevó Juan Alex, otro nuevo amigo del couchsurfing que coincidencialmente trabaja con Olivier Pierard.

Me dejó en la calle principal del pueblo, recorrí los almacenes, más antojada que nunca, pero ni modo de comprar nada. Primero porque no puedo cargar más peso y segundo, porque no tengo tanta plata, es decir que viajo o compro cosas y creo que la elección es obvia.

Sinembargo no por eso dejé de darle gusto a la vista almacén por almacén. Cotacachi es famoso por sus artículos en cuero hechos a mano. Son hermosos, en un cuero suave y con unos diseños increíbles. Quería llevarmelo todo.

Luego fuí al Museo de Historia de las Culturas, donde Diego García fué mi guia.

Almorcé en el pueblo y me fuí en bus a la laguna de Cuicocha, un lago volcánico (es decir el cráter de un volcán lleno de agua). El volcán aún está en actividad y se observan las burbujas que lo demuestran. El agua es azul, pero no hay vida acuática por el alto contenido de azufre.

La vista desde el mirador es impresionante y quiero aclarar que es bien arriba, así que no crean que obtener estas fotos para ustedes fué trabajo fácil! Tuve que subir a pié.

Los dos sitios fueron muy bonitos. Es impresionante la gran cantidad de población indígena en Cotacachi, todos aún utilizando sus vestidos tradicionales y cargando los bebés en la espalda.

Luego de estos paseos, Juan Alex me llevó a Otavalo, a quedarme donde su hermana Eva y su esposo Hernán, hasta el sábado... En la próxima entrega continúa la historia.

LUIS POTOSÍ


"Quiero hacer yo del arte
mi mayor fé de vida
Quiero hacer de mi vida
mi mejor obra de arte"


Luis Potosí nació en San Antonio de Ibarra en 1937. Modelaba en arcilla desde niño, luego esculpía en piedra y finalmente se dedicó a la talla en madera.

A partir de 1957, luego de graduarse en artes plásticas en en instituto "Daniel Reyes de San Antonio", estableció su propio taller-escuela donde ha recibido más de 300 pupilos, lo cual le ha dado el nombre de "Maestro de maestros".

Ha recorrido el mundo entero mostrando su obra; cuando me muestra sus recortes de periódico y me recita la lista de los lugares en los que ha expuesto, me quedo realmente impresionada. Bélgica, Alemania, Museo del Louvre en París, la Capilla Sixtina en Roma... en fin, es asombroso hasta donde ha llegado este ecuatoriano.

Don Luis me explicó la historia de cada una de sus obras, inspiradas en su mayoría en la pareja y la familia. Títulos como "Luna de miel", la cual describe como una de sus obras más perfectas, "Derechos humanos" y "El origen de la vida" ilustran la temática de su obra y su enfoque artístico.

Me contó que sus obras son inspiración propia, no le gusta trabajar por encargo, porque siente que se ve restringida la creatividad artística.
La galería muestra arte precolombiano, indígena, clásico, moderno y abstracto. Mientras me describe cada pieza y la forma en que se inspiró y la elaboró se nota el amor que le tiene a su arte.

Se observan tallas en una piedra llamada "Andesita" por ser oriunda de la región andina, la cual fué el material que utilizó antes de descubrir la madera y enamorarse de ella.

Mientras caminamos por la galería le pregunto si tiene familia. Tantas obras inspiradas en la familia como "la célula primaria de la sociedad", según sus propias palabras, hacen que uno se pregunte como será la familia de este increíble artista.

"Tengo 7 hijos y 18 nietos", me contesta. Ninguno de ellos, mujeres en su mayoría, se dedicó al arte de su padre. "Pero se dedicaron a criar sus propias familias" y esto, para don Luis, es lo más importante.

Terminamos de recorrer la inmensa galería, le doy la mano para agradecerle y me abraza y me dá un beso. "Tiene que llevarse algo de regalo", dice y tomando una escultura de una de las estanterías que representa una famila, me la entrega con una sonrisa.

Salgo del taller con los ojos llenos de lágrimas.



Espero que esta historia llene las expectativas de entrevista. Margara y Juan, mil gracias por mis credenciales de reportera! Estoy feliz! Van a ver todas las exclusivas que les consigo. Juan, decide tú el título de esta entrevista. no se les olvide que cuando salga el reportaje en la revista le prometí a don Luis enviarle un ejemplar!

San Antonio de Ibarra


Comencé pues a explorar los alrededores de Ibarra. La primera parada fué San Antonio.
Es un pueblo famoso por sus maestros artesanos que trabajan principalmente la talla en madera.

En Pasto, María Mercedes me había hablado de Luis Potosí, un famoso escultor que ha recorrido el mundo con su obra. Leí un poco sobre el en la internet y me fuí a buscar su taller en el pueblo.

En la mayoría de tiendas de San Antonio no me permitieron tomar fotos a las artesanías (no sé si se les escapaba el alma o algo así), así que cuando llegué al almacén de Luis Potosí, me presente inmediatamente ante la vendedora como reportera de la revista "Pasajeros" y le pedí tomar unas fotos. La señora fué supremamente amable y me permitió no sólo ver la tienda, sino también tomar fotos en la galería privada del señor Potosí.

Tomé fotos de casi todas las obras, a cual de todas más bonita y luego, cuando estaba aún embelesada con las tallas... apareció Luis Potosí en persona... y me concedió una entrevista exclusiva.

San Miguel de Ibarra o simplemente Ibarra


Llegué a Ibarra en la noche y Olivier Pierard me esperaba en su oficina, como a 6 cuadras de la terminal de transportes.

A Olivier lo conocí también por el sistema de intercambio, pero esta vez no "The Hospitality Club" sino "Couchsurfing" (www.couchsurfing.com).

Olivier es belga de nacimiento, pero ha vivido mucho tiempo en América Latina, pues trabaja en proyectos de desarrollo, está casado con una mexicana y tiene tres hijos. No todo el tiempo vive en Ibarra, pero felizmente para mí se encontraba aquí en las fechas en que yo venía.

Me quedé dos noches en su casa y fué una experiencia muy bonita. Olivier es muy culto, como buen europeo y conversamos mucho acerca de todo, de política a viajes pasando por el calentamiento global. Además disfruté en su casa de deliciosos panes, quesos y vino Boliviano que nunca antes había probado.

Ibarra, la llamada "ciudad blanca" si es una ciudad, de hecho más grande de lo que me la imaginaba, pero de blanca no tiene nada. Los habitantes alegan que se debe a que los temblores obligaron a derrumbar la mayoría de los caserones antiguos (que si eran blancos), pero nada que hacer: La ciudad blanca sigue siendo Popayán.

Caminé por sus calles, fuí a mercados parecidos a los Sanandresitos colombianos, pero donde los vendedores son básicamente indígenas, vestidos aún con sus vestimentas tradicionales.

Fuí a comer helado de paila en la tradicional heladería "Rosalía Suárez", la cual fué inaugurada por la propia Rosalía en el año 1896. Hoy en día es atendida por su bisnieta, pues Rosalía murió a los 104 años de edad.
El helado de paila es tradicional de la región y se prepara de una forma singular: En una ponchera ponen una cama de paja, sobre ella hielo con sal en grano (para conservar el frío) y encima una paila de bronce con el jugo de fruta. La paila se vá girando sobre el hielo y el jugo que se va congelando en las paredes de la paila va siendo raspado y retirado. El proceso se repite hasta que se congela la totalidad del jugo. Los helados son deliciosos!

Lo más interesante de Ibarra son los alrrededores... pero esa es una historia nueva.