martes, 9 de octubre de 2007

Lima


Llegué a Lima temprano, a casa de Fanny Mora, que es colega de mi mamá de la Liga de la Leche.

Fanny vive en un departamento en Barranco, un distrito precioso de Lima, con su esposo François que es francés y sus dos hijos Izïa y Loïc de 11 y 5 años.

No se imaginan como comí en Lima! Probé muchísima cocina típica peruana absolutamente deliciosa, pulpo al olivo, cebiche mixto, arroz con mariscos... en fin, me quito el sombrero ante las delicias que saben preparar.
Caminamos por Barranco, cruzamos el Puente de los Suspiros, que según cuenta la leyenda, le cumple un deseo a quien lo cruce sin respirar. Llegamos hasta el mirador y luego fuimos a un museo de arte local y Ayacuchano.

Estuve también en el centro de Lima con Víctor, amigo del Couchsurfing, que me llevó a conocer plazas, iglesias y fuimos hasta San Cristóbal, un cerro desde donde se podía apreciar una vista panorámica de la ciudad.
Todo el día recorrimos el centro histórico de Lima, fuimos al monasterio de San Francisco con sus famosas catacumbas y vimos un espectáculo de fuegos artificiales en la Catedral de Lima por motivo de las fiestas religiosas.

El domingo estuvimos almorzando con la familia de Fanny en Pachacamac, en el restaurante de "Don Cucho", a media hora hacia el sur de Lima. La comida deliciosa, comimos ají de gallina, chupe de camarones, lomo saltado, cabrito, chicha morada y picarones (especie de churros con miel de higos).

Al día siguiente estuvimos en el velero de unos amigos de la familia. Tuvimos que esperar un rato para salir del puerto de Callao, pues al Presidente le dio por ir, justamente ese día por ser la batalla de Miguel Grau (día de fiesta nacional), de paseo en barco y no podíamos zarpar hasta que se fuera!

Pasamos delicioso, a pesar del frío, pues hizo un día muy bonito. Hubo regatas de optimist (pequeñas embarcaciones a vela guiadas por niños) y nos deleitamos con el mar y el viento durante todo el día.

En la tarde regresamos al puerto, tomamos café y luego fuimos a comer a casa de Ricardo y Berta, los dueños del velero.

Al día siguiente me fui de paseo a Miraflores con Izïa, fuimos al mercado indio y a comer helado a la plaza principal. Nos entendimos súper bien; era como verme a mí misma unos (pocos) años atrás!

Pero en la noche de nuevo tuvimos que despedirnos. Otra vez dejar la casa sin saber a dónde me lleva la carretera. Nos encariñamos mucho en esos días y espero volver a verlos pronto! Me atendieron súper bien y les quedo más que agradecida!

viernes, 5 de octubre de 2007

Trujillo, las Huacas y Chan Chan


La llegada a Trujillo fue un desastre! Le escribí a Paul, el chico del Hospitality Club donde me iba a quedar, avisándole la hora de llegada, pero él no recibió el correo a tiempo.

Aparte, el Perú tiene un problema con las terminales de transporte y es que no están centralizadas, si no que cada empresa tiene su propia Terminal en un lugar diferente de la ciudad, así que si llegas a un sitio y no hay tiquetes, debes viajar hasta otro sitio de la ciudad a otra Terminal. Así que llegué a una Terminal de buses a las 9 de la noche y Paul no estaba.

Estúpidamente no le había pedido el número de teléfono, pues confiaba en que estaría en la Terminal, así que tuve que tomar un taxi al centro, entrar a Internet, buscar a alguien más de la página de Hospitality Club que conociera a Paul en Trujillo, llamar a la chica (Pilar) y pedirle el número de Paul.

Felizmente todo se desenredó y pudimos encontrarnos.

Paul es un bacán, me recibió en su casa, me ofreció toda la ayuda posible y me dejó usar el Internet gratis, pues es dueño de un locutorio o café Internet como lo llamamos en Colombia. Pude desatrasarme de todo!

Al día siguiente a mi llegada, fui a la ciudad, recorrí, visité la Huaca de la Luna, un antiguo templo religioso de la cultura Moche (la misma del Señor de Sipán), muy impresionante, con dibujos en alto relieve y colores muy bien preservados.

En la tarde conocí en el parque a un señor mayor muy amable que me invitó a comer helado y me regaló una estampita de la Virgen de la Puerta, patrona del lugar, para que me protegiera.

En la noche Paul me llevó a comer y luego a una discoteca (un miércoles) que estaba llena (creo que no trabajan aquí) y bailamos salsa hasta las 2 am! A Paul no le gusta mucho bailar, pero hizo el esfuerzo.

Luego, al día siguiente, fui a Chan Chan, patrimonio de la humanidad y la ciudad de barro más grande de América, perteneciente a la cultura Chimú, posterior a la Moche y posteriormente colonizados por los Incas. Me encantó la ciudad! Se conservan las estructuras y algunas han sido restauradas, pero es impresionante. Llegó a tener 600.000 habitantes y una jerarquía social bien estructurada.

Luego, en la noche, me despedí de Paul y seguí para Lima, pero eso se los cuento luego.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Chiclayo y El Señor de Sipán


Pasamos todo el día e Chiclayo, fuimos a varios parques y al centro. Monté en moto-taxi (la ciudad está llena, no se imaginan la cantidad que hay).

Como pueden ver en las fotos, Magnus es rubio y de ojos azules, así que era el máximo aractivo turístico de Chiclayo, al igual que todos los extrajeros.
Por la calle lo miraban las niñas descaradamente y los niños no podían creerlo. Querían tocarlo, en los parques se querían tomar fotos con nosotros (bueno, creo que conmigo era solo porque ya estaba ahi y entrados en gastos...)...Jajaja! Era muy gracioso ver la escena! Hasta nos pidieron autógrafos los niños del parque!

Luego de que me comí mi pastel de chocolate y obviamente probé el de manzana de Magnus, lo acompañé al terminal.

Él siguió para Lima y yo me quedé en Chiclayo para visitar la famosa tumba del Señor de Sipán.

El Museo Arqueológico de Tumbas queda a unos 20 minutos en combi (busetica pequeña tipo transporte escolar, conducida por "conductor de combi" que son la mayoría de los participantes de "Laura en América").

La historia del Señor de Sipán es la historia de la cultura Moche o Mochica, ubicada en la costa norte del Perú y que se desarrolló hacia el año 250 DC.

La tumba del Señor de Sipán fué un descubrimiento arqueológico importante, pues mostró una cultura preincaica en todo su esplendor, permitiendo el estudio de sus costumbres, ritos y estructura social en un ambiente poco maltratado por los huaqueros.

La historia del descubrimiento es medio sórdida, pues aparentemente la única cámara que fué saqueada fué descubierta por un hombre de la localidad de Sipán y éste a su vez fué descubierto casualmente por la policía mientras buscaban pistas del grupo terrorista "Sendero Luminoso". El hombre fué asesinado por la policía ese mismo año y es la fuerza policial quien se atribuye ahora el descubrimiento de la tumba, con la consecuente indignación de los locales que consideran al huaquero Ernil Bernal Samame el verdadero descubridor.

El museo es espectacular. Piezas de oro, plata y cobre, trabajadas en fina filigrana muestran el impresionante desarrollo cultural y artístico y los dibujos en cerámica y murales la bárbara cultura de Dioses decapitadores, sacrificio de prisioneros y costumbres como la de beber la sangre de los sacrificados.

Para evitar el sufrimiento de los prisioneros les daban a beber el líquido obtenido del cáctus San Pedro, una sustancia alucinógena que aún hoy se utiliza con éste fin.

Lasimosamente en el museo no me permitieron tomar fotos por razones de seguridad, incluso a pesar de mis credenciales de prensa. Debía llenar una solicitud y se demoraban 24 horas en aprobarla... el tiempo es corto, así que sólo hay fotos del exterior del museo.

Bienvenida a Perú


Salí a las 11 pm en un bus internacional desde Loja, con destino Piura, Perú.

Obviamente me dormí antes de salir del Terminal (gracias a Maria Mercedes que me regaló un candadito con clave para el bolso, puedo dormir tranquila!).
Llegué a Macará a las 2 am. Allí debía sellar el pasaporte a la salida de Ecuador y luego caminar 100 metros y sellarlo a la entrada de Perú.

En la fila, mientras esperaba a que me pusieran el sello, conocí a una niña suiza y un tipo sueco que iban en el mismo bus que yo.
La suiza había perdido la tarjeta andina que le dan a uno a la entrada al país, así que nos quedamos con ella por si tenía algún problema. Sin embargo todo salió bien y llegamos a Piura sin contratiempos.

Yo quería seguir a Chiclayo, pues la niña a quien había contactado en Piura para quedarme no me contestó el correo y Magnus, el sueco, decidió ir conmigo a Chiclayo antes de continuar su viaje a Lima.

Llegamos muy temprano, no habíamos comido nada y no teníamos soles sino dólares. Los bancos aún estaban cerrados, así que decidimos cambiar en la calle, con los cambistas.
El billete más pequeño que yo tenía era de 20 dólares y los tipos sin unos magos. Se te acercan varios, te hablan al tiempo, te entregan los soles y te dicen que los revises. De pronto, ante mis propios ojos, el tipo cambió el billete por uno de 5 dólares, alegando que ese era el que yo le había dado.
Peleamos un rato, buscamos un policía y nos dijo que no podía hacer nada, que era su palabra contra la mía (evidentemente valen lo mismo para la policía, es decir que hay las mismas posibilidades de que él me quisiera robar a mi o que yo le quisiera robar a él) y que por 15 dólares no valía la pena.

Obviamente me dio al final más rabia con el policía que con el ladrón! Por eso es que la impunidad continúa! Es la misma historia que cuando me robaron en el apartamento de Medellín y la policía no hizo nada!

En fin, traté de no predisponerme ni desanimarme, aunque me demoré todo el día en quitarme la sensación de impotencia y sólo me sentí mejor después de que Magnus me compró un pedazo gigante de torta de chocolate con helado!

martes, 2 de octubre de 2007

Loja y Vilcabamba


Llegué a Loja con la idea de quedarme sólo un día, pero como siempre mis planes no siempre terminan como empiezan y aparentemente tenía otra visita programada.

Se acuerdan de Hernán, el esposo de Eva, de Otavalo? Bueno, él me dió la dirección de su familia en Loja, para que pasara a saludarlos cuando fuera allá, así que antes de irme decidí pasar por su casa.

El Doctor Aurelio, abogado y profesor universitario y su esposa Martha, docente de un colegio resultaron ser las personas más queridas!
Me ofrecieron quedarme esa noche en su casa y como nunca desaprovecho la oportunidad de tener contacto con buenas personas, me quedé.

Loja es la ciudad musical del Ecuador. Casi todos sus habitantes saben tocar algún instrumento y esta familia no era la excepción. El director de la Sinfónica de Loja, un alemán, vive en su casa y todos los hijos de doña Marthe y don Aurelio son músicos profesionales. Tocan el piano, el violín, la flauta traversa... en fín, mi mamá hubiera estado feliz!

Comí delicioso, probé las humitas que nunca había probado, tomé Orchiatay conocí a toda la familia. Al día siguiente fuí a Vilcabmba a pasar el día.

Llegué en día de elecciones, así que el pueblo estaba quieto. Conocí a Santiago, amigo de Marce Camacho (la amiga de Quito) y él me indicó un parque ecológico por dónde podía pasear. Obviamente me perdí y en el camino entre la perdida y el parque conocí a Itamar, un médico de Loja, que había venido a Vilcabamba a acompañar a su familia.
Nos fuimos conversando todo el paseo por el parque y luego me invitó a almorzar, en compañía de su sobrino, estudiante de medicina.

Pasamos un día delicioso y en la tarde regresé a Loja, a recoger mis cosas donde don Aurelio y doña Martha. Comí antes de irme y a las 10pm me pidieron un taxi para el terminal.
Doña Martha me entregó un pequeño rosario de la virgen para que me proteja en el viaje

Que familia tan amable y carismática! Me voy de nuevo, con hermosos recuerdos de mi corto paso por Loja.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Los Sombreros Panameños... de Ecuador


Esa mañana había convencido a Cédric de ir al Parque Nacional Cajas a caminar, pero él no se levantó a las 6 am como era el plan, así que finalmente decidimos hacer un paseo más corto e ir a Sigsig.

Es un pueblo cercano a Cuenca, conocido por producir los famosos Sombreros Panameños, que en realidad no son panameños sino ecuatorianos, localmente conocidos como sombreros de paja toquilla y comercialmente conocidos como Montecristi.

La fabricación es manual, tradicional y transmitida de generación en generación hasta hoy día por los habitantes de Sigsig.

Tomamos el bus a Sigsig y empezamos a caminar hacia la zona rural, que es dónde viven las mujeres que fabrican los sombreros. Inicialmente le preguntamos a una mujer del pueblo dónde podíamos ver la fabricación de los sombreros. Dijo que ella tejía, que era de la Asociación, pero que nadie nos mostraría el tejido gratis. Que si le pagábamos ella nos mostraba. Obviamente nos resultó antipática y seguimos caminando hacia la zona más rural, menos contaminada por el ansia de dinero.

Una camioneta llena de niños que venían de la escuela paró y aceptó llevarnos al campo, atrás con los niños.
Aprovechamos para conversar con ellos y así nos enteramos que la abuela de una de las niñas tejía sombreros, así que fuimos hasta su casa.

Era una casa campesina muy acogedora, habitada por una familia campesina más acogedora aún. Inicialmente se mostraron tímidos, pero luego nos mostraron no sólo los sombreros, sino el proceso completo de elaboración.

Ellas (sólo las mujeres tejen) compran la paja lavada en el mercado. Puede ser de cualquier color, aunque el sombrero tradicional es blanco.
La paja hay que mojarla, usando para ello una tusa de maíz, para evitar que se parta y hacerla más flexible. Luego empiezan a tejer, sentadas en el piso, la parte superior de la copa.

Una vez terminada, utilizan un molde de madera que sirve como guía para el tamaño y forma de la copa y finalmente hacen la falda del sombrero.
Dependiendo que tan fino sea, lleva mayor cantidad de paja y debe ser golpeado para asentar la paja más fácilmente. Pueden además tener diferentes motivos y diseños.

Tejer un sombrero puede tardar desde un día (los más sencillos y menos finos) hasta una semana y las mujeres cobran por ellos entre 2.5 y 25 dólares.

Doña Luz Cárdenas, abuela y matrona de ésta familia, ya no teje, pero se sentó conmigo en el piso a explicarme cómo hacer los sombreros. Sus hijas Lila y Miriam tejen desde pequeñas y lo aprendieron de su madre. La nieta (hija de Miriam), Priscila, fue la niña del carro que nos trajo a la casa, no teje y su madre no quiere que aprenda.

"Tejer le daña la espalda y lo que quiero es que estudie", explica Miriam.

Así que ahora ya saben, no son panameños, son ecuatorianos!

Nos tomamos fotos con los niños, con la abuela, filmamos un video de Lila tejiendo. Conversamos un rato con ellas, nos medimos los sombreros y luego nos regresamos a Sigsig, para tomar el bus... de regreso a Cuenca.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Cuenca


Luego de dormir y descansar del ascenso al Chimborazo, tomé el bus a Cuenca esperando llegar en la noche a la casa de Katja y Augustas.

A Augustas lo contacté por el mismo sistema del Hospitality Club, básicamente por ser originario de Lituania. Nunca he estado en Lituania y no conozco a nadie de allá, así que me pareció interesante. Su respuesta fue inmediata, me dijo que podía quedarme con él y con Katja, su compañera desde hace 4 años, originaria de Alemania.

Llegué a Cuenca tarde en la noche, tomé un bus y caminé luego hasta la casa de Katja y Augustas, que no tiene timbre, así que debía llamar antes desde la esquina. Cuando llamé me contestó un francés, amigo de ellos también por el mismo sistema de intercambio de hospedaje, que se estaba alojando en su casa, al igual que yo.

El apartamento es pequeño, pero súper acogedor. Conocer a Katja y Augustas fue una experiencia muy especial. Es difícil describir en palabras este par de personajes pues las palabras se quedan cortas cuando uno trata de explicar la esencia.

Son vegetarianos, cocinan delicioso, viajan por el mundo a dedo, sin pagar hospedaje ni transporte, con un presupuesto diario de 5 USD por persona. Han estado en Centro y Suramérica, África, Europa y ahora planean bajar hasta Argentina y luego subir todo el continente, hasta Alaska, para luego cruzar a Rusia.
Toman fotos, hacen películas, presentaciones sobre sus viajes y se detienen a trabajar de vez en cuando (en programación de páginas Web) para ahorrar y seguir el viaje.
Son ni más ni menos, viajeros profesionales. Al lado derecho de ésta página hay ahora un link a su página de viajes!

Mi idea inicial era quedarme una noche, máximo dos en Cuenca, pero no todos los días se cruza uno con un equipo de estos, así que finalmente me quedé cuatro noches y me fui sólo porque... bueno, aún no encuentro una buena explicación de porqué me fui!

El otro huésped de Katja y Augustas era Cédric, Francés, originario de Marsella, pero viajero también desde hace meses. Ha estado en Tailandia, India, Europa, y ahora Suramérica desde hace 7 meses... va viajando en sentido contrario al mío (de Sur a Norte) y piensa seguir hacia Centroamérica y luego quizá vaya a trabajar a las Islas Caimán.

No puedo menos que decir que me sentí como en casa. Mi primer día en Cuenca caminé por la ciudad sin rumbo (la mejor forma de recorrer las ciudades). Fui a un museo de esqueletos de animales, conocí a un veterinario, Diego Valdez, con el que conversé por más de dos horas y conocí a algunos ecuatorianos por la calle. En la tarde me encontré con Katja, Augustas y Cédric y fuimos a un bar de estilo Gótico (creo), llamado "Prohibido". De ahí a conocer el almacén de artesanías de un amigo de ellos y terminamos la noche en un show de Clown de un grupo Ecuatoriano muy bueno.
Durante el show miré para atrás y adivinen a quien vi.... a los Catalanes de Baños!

Definitivamente el mundo no puede ser más chiquito!

Katja y Augustas regresaron a la casa luego del show y Cédric y yo nos fuimos con Edu y Joan a tomar un café.

Al día siguiente Cédric me acompañó a un pueblo cercano llamado Sigsig, dónde elaboran los famosos sombreros panameños que no son panameños sino ecuatorianos.
Nos fuimos en bus, luego empezamos a caminar y nos recogió un transporte escolar lleno de niños (el lugar dónde elaboran los sombreros es lejos del pueblo) y una de las niñas nos dijo que su abuela hacía sombreros, así que fuimos a su casa.
El resto de la historia es capítulo aparte.

En la noche nos vimos con otros miembros del Hospitality Club, que viven o están de paso por Cuenca. Había representantes de Ecuador, Lituania, Alemania, California (USA), Canadá, Francia, Chile, Colombia... en fin, intercultural absoluto!

Al día siguiente nos quedamos en casa, desayunamos crépes vegetarianos (sin harina ni leche, sino con banano!) deliciosos! Almorzamos una sopa típica Lituana, fría, de color rosado oscuro que se sirve con papas calientes. Hmmmm!

Y como todo lo bueno se acaba... En la mañana Cédric y yo empacamos nuestras maletas y nos fuimos, yo al sur, a Loja, él al norte, a Riobamba.

Y de nuevo otra despedida. Otra familia que se deja atrás. Abrir la puerta y salir por ella, a pesar de las ganas inmensas de quedarse. Con el alma feliz por buscar una nueva aventura, pero dejando un pedacito del corazón en un apartamento sin timbre, en un tercer piso de algún edificio de Cuenca. Una ciudad que antes no sabía que existía y que ahora irá siempre ligada al recuerdo de amigos queridos.

Me voy con el corazón más chiquito, pero con el alma más grande, sabiendo ahora que Lituania está en todo el centro de Europa, que sus habitantes son famosos por el basketball, que tienen una feria de pancackes. Sé ahora que todas las recetas tradicionales se pueden convertir a la versión vegetariana, que los sueños se pueden lograr y que se puede viajar con sólo 5 dólares al día.

Me voy con una promesa de ir un día a Marsella a comer queso y pasear en jet-ski en el Mediterráneo.

Con un deseo inmenso de verlos de nuevo, de saber dónde están, de encontrarlos en el camino. Me voy con un beso de despedida, con el recuerdo de sus caras mientras decían adiós desde la ventana. Con el recuerdo de un beso y un abrazo antes de subirme de nuevo al bus.

No me voy para nada triste de haberlos dejado, sino feliz de haberlos conocido.

martes, 25 de septiembre de 2007

La conquista del Chimborazo!


Ante la duda de Jorge Felipe (amigo de Colombia de hace muchos años) sobre mi estado físico y tras retarme en un comentario del blog a subir al refugio del Cotopaxi, decidí mejorar el reto y subir el Chimborazo.

Si bien es cierto que el Monte Everest es la más alta de la Tierra con 8.848 metros sobre el nivel del mar; el Chimborazo con 6.310 m, es el volcán más alto del Ecuador, con relación al nivel del mar; pero también es el más alto de la tierra con relación al centro del planeta, debido a que el diámetro terrestre en la latitud ecuatorial es mayor que en la latitud del Everest (aproximadamente 28º al norte), por lo que el Chimborazo se encuentra a 6.384,4 km. del centro del planeta, 2.1 km. más alejado que la cima del Everest.

Los tours son muy caros (alrededor de los 140 USD), pero una vez en Riobamba conseguí un amigo en una agencia de turismo, por lo que al final me salió por 30 USD, incluyendo subir hasta el parque donde se ubica el Chimborazo en camioneta, almuerzo, té de coca para el mal de alturas (Soroche), luego subir hasta el refugio más alto a pié y bajar hasta Riobamba en bicicleta de montaña.

Salimos hacia las 11 am, con dos parejas extranjeras: Lukas y Anna de Suiza y Niels y Leonie de Holanda, luego de probarnos todo el equipo de seguridad y sobretodo las bicicletas.

A la entrada del parque el guía dijo que yo era ecuatoriana (de Guayaquil para ser exactos) y no me cobraron la entrada. Llegamos hacia el medio día al primer refugio, donde almorzamos. Yo estaba muy preocupada por Soroche, pues ya me había dado en los Nevados en Colombia.
Sin embargo no me pasó nada, gracias a que seguí fielmente los consejos locales contra el Soroche:

Camine lentito,
coma poquito y
duerma solito


También me tomé una aspirina, por si acaso.

Luego del almuerzo emprendimos la subida a pié, hasta el segundo refugio que es el sitio más alto al que se puede llegar sin tener experiencia en escalada sobre el hielo (que obviamente no tengo). La subida a esa altura es muy difícil, debido a la falta de oxígeno y al aumento de la presión que hace que duela la cabeza.

Nos demoramos 45 minutos en subir, a pesar de que el guía dijo que tardaríamos 1 hora, así que cuando ya estaba pensando en sentarme en una piedra y esperar que los demás bajaran y darme por vencida... apareció entre la niebla el techito del segundo refugio. No se imaginan la emoción que sentí!

5000 Metros!

Nos quedamos un rato arriba, nos tomamos fotos con el cartel que testificaba nuestra ubicación y yo me tomé una con mi nuevo sombrero de los logros que había comprado especialmente para la ocasión!

Lastimosamente estaba muy nublado y la visibilidad no era de más de 20 metros, así que emprendimos la bajada al primer refugio. Allí nos preparamos para la bajada en bicicleta (mi primera experiencia en bicicleta de montaña por caminos de arena, muy resbalosos).

Nos empacamos en pantalones, chaquetas, pasamontañas, gafas protectoras, guantes, bufandas, rodilleras, coderas... en fin, todo lo imaginable y salimos en bicicleta cuesta abajo.

A pesar del frío que me hacía no sentir las manos en lo absoluto, por lo que no podía frenar y bajábamos a una velocidad impresionante, el paseo fue una delicia.

El guía nos tomaba fotos desde el carro (la mayoría lastimosamente no muy buenas).

Luego de la primera curva, a unos 4750 metros de altura, empezó a soplar el viento muy fuerte y el Chimborazo se despejó. Podíamos ver la montaña inmensa, completa, hasta su pico nevado, frente a nosotros. Todo el resto del camino (38 km) la tuvimos visible.

Había partes en que alcanzábamos altas velocidades (según el chofer del carro hasta 68 km/h) y partes en que pedaleábamos en subida y en contra del viento, lo que a esa altura no era tarea fácil.

Pero al final valió la pena. Llegamos a Riobamba felices por la aventura y nos fuimos a comer, los holandeses, los suizos y yo, con postre y todo a un restaurante delicioso, una comida espectacular!

Bien merecido, o no?

sábado, 22 de septiembre de 2007

Baños de Agua Santa (o sólo Baños)


De Mindo regresé a Quito y al día siguiente salí para Baños, en mi camino al sur.

Baños está lleno de turistas, especialmente europeos. Llegué a un hostal en la noche y me fuí a comer a un restaurante llamado Casa Hood, un sitio súper acogedor, con una librería grande que funciona por intercambio, es decir, traes tus libros y puedes cambiarlos por otros en todos los idiomas y de todos los temas posibles.

Lastimosamente no me he teminado ninguno de los dos libros que traje (no me ha quedado más tiempo para leer que las noches antes de dormir), así que me quedé con las ganas!

Al día siguiente alquilé una bicicleta y salí para Puyo, un pueblo ubicado en el camino a la selva ecuatoriana. La ruta es turística, segura para bicicletas y con un paisaje hermoso. Me demoré 5 horas en el camino de ida, paré solamente en una cascada llamada el Pailón del Diablo, donde conocí a un canadiense que tiene una especie de jardín tropical y construyó senderos naturales que permiten acercarse a la cascada.

El canadiense se llama Antonio (Anthony en realidad, pero prefiere el sonido de Antonio, con más personalidad)y cobra un dólar por bajar a la cascada por su jardín. Conversamos un rato, me contó su historia y luego me dijo: "Sabes, a ti solo voy a cobrarte 50 centavos". Le agradecí y bajé por el jardín maravilloso.

La cascada es enorme, valió la pena la caminata en bajada y luego subir nuevamente. Me quedé un rato caminando por el jardín, salí y cuando fuí a despedirme de Antonio me dijo: "Sabes algo, voy a devolverte los 50 centavos, mejor compra un helado con ellos". Así que luego me comí un helado, cortesía de Antonio.

Luego conocí a unos abogados ecuatorianos que iban de paseo. Conversamos un rato y luego continué pedaleando.

Seguí el camino, pero finalmente decidí regresar. Recorrí como 500 metros de regreso y me encontré un grupo de 3 catalanes que había visto antes en la entrada del jardín de Antonio. Cuando me vieron regresando, dijeron que faltaba la cascada más bonita un poco más adelante y me convencieron de seguir.

Llegamos a la última cascada, cobraban 50 centavos la entrada, pero si uno era guía turístico no le cobraban, así que cambié de profesión por un rato y "guié" a Eduardo, Jorda y Joan, los catalanes a la cascada, gratis! Y reconozco que valió la pena era espectacular!

A las 6 de la tarde, luego de 6 horas en bici, regresamos en una camioneta, con las bicicletas, cansados, pero contentos.

A las 9 de la noche fuimos a un tour en ranchera (chiva en colombiano)a ver el volcán Tungurhaua (no lo vimos porque estaba nublado), tomamos canelazo, vimos baños desde lejos y vimos un show de fuego... igualito a los de los semáforos de Medellín, todo por 3 dólares.
Allá conocí a unas niñas que se quedan en el mismo hotel que yo (una suiza, una alemana y una inglesa).

De regreso en Baños fuimos a un bar, donde conocí a Vicente, un señor mayor, medio español, medio fracés, que resultó ser todo un personaje. Vicente tuvo un accidente automovilístico hace 25 años y desde eso está en silla de ruedas. Sinembargo viene a Suramérica cada año, baila, canta y no se pierde nada de la vida.

Nos fuimos a una discoteca, les enseñé a los catalanes algunos pasos de salsa, no faltó el reggaetón, bailé con Vicente y a las 4 de la mañana, hora en que abren los termales, nos fuimos a bañar con agua caliente (45 Grados Centígrados).

Luego desayunamos en la plaza de mercado (único sitio abierto a las 7:30 am) y llegué al hotel, medio inconsciente a dormir hasta el medio día.

En la tarde fuí a Pelileo, un pueblo cerca a Baños donde venden ropa, a comprar un jean porque el mío se rompió irremediablemente y en el bus de regreso me encontré con Lilah, se acuerdan de ella? Mi amiga israelí de Mindo.

Yendo para su hotel conocimos una niña sueca que acababa de llegar, así que esa noche comimos en un restaurante italiano: Lilah, la israelí, Karin, la sueca, Jorda, Edu y Joan, los catalanes, Vicente, el franco-español, un ecuatoriano amigo de Vicente, un Colombiano, que obviamente se llamaba Jairo, y yo.

En la mesa se hablaba español, catalán, inglés, hebreo, francés (necesitaba practicar, así que aproveché a Vicente), sueco... en fin, la torre de babel era una bobada.

Fuimos a dormir temprano y... bueno, aqui termina la aventura en Baños. Tomé un bus en la mañana, para ir a Riobamba!

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Mindo


Mindo es una especie de paraíso perdido.

Es un pueblito diminuto, pero rodeado de verde, con clima húmedo tropical y mil cosas para hacer, aunque todas cuestan entre cinco y treinta dólares!

Me quedé en un hotel llamado La Casa de Cecilia, ubicado a orillas del río Mindo. Es una construcción de madera, muy rústica pero muy agradable. Mi cuarto sólo tenía 3 paredes, así que quedaba al aire libre con solo un toldillo para protegerme de los insectos.

En la madrugada me quité el toldillo pues tenía mucho calor y a las 6 am me despertaron los colibríes volando por todo el cuarto! Era como el paraíso!

Conocí una niña de Israel, con la que me fuí al día siguiente a montar en la tarabita, una especie de canasta suspendida con cables 500 metros sobre el bosque! Era adrenalina total, sobretodo si tienes en cuenta las bajas posibilidades de que el aparato reciba mantenimiento.

Luego nos fuimos a caminar por un sendero que une 6 cascadas unas con otras. El recorrido duró 5 horas en total y en la última cascada nos tiramos al agua HELADA!

Conocí también unos muchachos del pueblo, entre ellos William Patiño quien me ofreció su casa cuando regrese a Mindo.

El sitio me encantó. Espero regresar en el camino de vuelta!

La Mitad del Mundo, Inti Ñan o la Ruta del Sol

Llegé a la mitad del mundo, directamente al museo Inti Ñan y no al monumento en sí. Ambos quedan a 500 metros de distancia y el monumento es más antiguo, sinembargo tiene muchos peros. En primer lugar te cobran dos dólares por verlo y sólo está el monumento ahí parado. Segundo, no está ubicado en la mitad del mundo, pues después de que fué construído midieron el lugar con GPS militar y descubrieron que el verdadero sitio era 500 metros más allá, donde luego construyeron Inti Ñan. En el museo te cuentan las historias de las comunidades indígenas que habitaban la región, cómo ellos, 500 años DC ya sabían que ahí era el centro del mundo y descubrieron la Ruta del Sol, la cual trazaban con aparatos construídos en piedra y la usaban como guía para la siembra y la cosecha. Tenían también dos relojes de arena, uno para el primer semestre y otro para el segundo, dónde dividían el día en mañana, tarde y noche. Luego te hacen demostraciones del efecto Koriolis en una ponchera de agua con un drenaje (videos en esta nota). El efecto Koriolis dice que las fuerzas en ambos hemisferios (norte y sur) giran en sentidos opuestos y en el ecuador chocan y se anulan. La prueba del agua es que ponen una ponchera simple, con un orificio de drenaje en el fondo, sobre la linea ecuatorial, la llenan de agua y ponen unas hojitas de planta. Al quitar el tapón, el agua cae sin hacer remolinos y las hojitas bajan perpendiculares, sin girar en absoluto. Luego mueven la misma ponchera 3 pasos hacia el hemisferio sur y repiten la prueba. Las hojitas giran ahora en el sentido de las manecillas del reloj al salir el agua por el drenaje. Pasan ahora la ponchera 3 pasos al norte y las hojitas giran en contra de las manecillas del reloj. En muchos sitios de internet dicen que es un mito urbano, pero la verdad era la misma ponchera y las mismas hojitas! Vénlo ustedes mismos en el video! Finalmente demuestran cómo es de fácil balancear un huevo sobre un clavo, debido también al efecto Koriolis. Uno puede intentarlo y como yo lo logré, al final me dieron un certificado! (Ver fotos) De ahí cogí un bus a Nanegalito y de ahí otro a la Y de Mindo y luego una camioneta a Mindo.

Quito



Salí a recorrer Quito en el Trole (una ruta de bus similar al Transmilenio en Bogotá).

Fuí al centro histórico, visité los templos de Santa Catalina y San Francisco, tomé fotos desde los campanarios y las torres de la basílica, pero no pude visitar museos porque están cerrados los lunes.

El Convento de Santa Catalína de Siena me pareció súper interesante. Es un claustro de la orden Dominica del siglo XVI, dónde aún hoy día viven monjas de clausura a las que sólo se les permite hablar una hora diaria. Fabrican vinos, ungüentos y toda clase de medicinas naturales y las venden al público por una puerta giratoria que las mantiene ocultas.
El convento tiene además un museo de arte religioso, en su mayoría de la escuela Quiteña, un movimiento artístico del siglo XVIII con una gran influencia de simbología masónica en sus pinturas (eso obviamente lo omiten los guías del convento).

En la iglesia de San Francisco conocí a Marco, un argentino y a Pacho, un chileno que también estaban de turistas por Quito. Marco viene viajando desde Salta, en Argentina hasta Caracas, Venezuela.

Almorzamos juntos y me trazaron una ruta de viaje para el sur del continente que es una maravilla. Me recomendaron muchos sitios para visitar y otros para evitar... en fin, fué un encuentro muy venturoso para mí. Obviamente quedé de visitarlos en Salta y Santiago de Chile respectivamente.

Más tarde me fuí al panecillo, un cerro con una virgen por la que uno puede subir y divisr todo Quito, luego tomé un bus hasta Guápulo, un pueblito que ahora hace ya parte de Quito. Es muy pintoresco, con una población muy bohemia, lleno de barcitos y cafés en casas viejas, con callecitas tortuosas, empedradas y subidas muy empinadas (que recorrí a pié obviamente, para beneficio de mi estado físico que hoy en día es un hit). Al final de la subida queda el emblemático hotel Quito, con una vista hermosa desde la terraza hasta dónde subí. Luego de ahí bajé al sector Mariscal que es la zona rosa de Quito, me tomé un café y regresé a la casa en el Trole.

Al día siguiente quería ir a La Mitad del Mundo y Marce me sugirió que visitara Mindo, un pueblo a unas dos horas de Quito, caliente y tropical.

El famoso Mercado de Otavalo


Recorrí el pueblo en compañía de Eva y Anita, su hermana. Fuimos a ver la iglesia principal y luego a comer dónde un tío de ellas que tiene un restaurante y allá probé el famoso mote, que es maíz cocido.

Luego fuimos a un bar KARAOKE! Se pueden imaginar que estaba feliz! No sólo me encantan los karaokes, sino que como en Otavalo no me conoce nadie... pues allá sí que no me daba pena cantar! Nos reímos mucho y pasamos súper rico.

El sábado madrugamos a las 5 am al famoso Mercado de Animales. Pueden ver las fotos en la columna de la derecha (Todas las Fotos). Es un mercado inmenso donde comecian con toda clase de animales traídos de todos los pueblos cercanos por indígenas y mestizos.

De ahí nos fuimos al mercado artesanal de los sábados que ocupa prácticamente todo el pueblo. Había miles de artesanos vendiendo sus objetos, pero lloviznó y eso hizo que taparan los toldos con plástico, así que de fotos... nada.

En la tarde, me despedí de Juan Alex y su familia, pues Eva y Hernán venían para Quito, así que me trajeron en un viaje de 2 horas y media y paramos a almorzar en un sitio de comida típica, donde probñe las famosas Fritadas (carne de cerdo frita), la cual sabe bueno, pero creo que todavía la estoy digiriendo.

Llegué pues a Quito a la casa de Marcela Camacho, una amiga de la infancia (desde los 4 años) que se vino a Quito con su familia desde que tenía 10.
Ahora está embarazada de 7 meses y medio y pues... el domingo no hicimos más que comer ceviche de camarón y desatrazarnos de la vida de cada una!

lunes, 17 de septiembre de 2007

Ilumán


Salimos en un bus desde Otavalo hacia Ilumán, el pueblo de los chamanes.

Eva no quería hacerse nada y yo no estaba muy segura. Quería ir a curiosear y como siempre, dejar que el corazón me guiara y decidir allá si me hacía una limpieza ritual o no.

El bus se demoró cerca de 15 minutos y le preguntamos al auxiliar del conductor dónde quedaban los chamanes. Nos dijo que habia uno muy famoso y nos dejó en su puerta.

Como siempre, mis dos ángeles de la guarda que iban acompañándome hicieron que una niña de unos 20 años entrara primero que nosotras. La niña iba ya a su segunda curación acompañada por su mamá.

Lo que ocurrió allí fué absolutamente desagradable. La verdad es que prefiero omitir los detalles, pero se asemejaba mucho más a una escena de abuso sexual que a una curación energética.

Finalmente el chamán nos leyó una vela a Eva y a mí y dijo que necesitabamos urgente una curación. Eva, porque una amiga le estaba quitando el novio (ella dijo que no era casada) y yo, porque me habían hecho brujería en una fotografía y no tenía apetito ni ganas de hacer nada. Ofreció curarnos, incluso gratis, pero como se imaginarán, Eva y yo nos negamos rotundamente y huímos de allí con la promesa de venir a la curación la semana siguiente.

Obviamente al único sitio que iremos será a la defensoría de la mujer a poner el denuncio!

Cuando llegamos a Otavalo y contamos la historia, todos estaban aterrados. Aparentemente lo que presenciamos no tiene nada que ver con una curación indígena real y de verdad espero que así sea, pero no pienso ir a otro sitio de esos a averiguarlo!

jueves, 13 de septiembre de 2007

Otavalo


Al regreso de Cuicocha, Juan Alex me llevó a la casa de su hermana Eva y su esposo Hernán, quienes serían mis anfitriones hasta el sábado en Otavalo.

Los otavaleños son el equivalente de los paisas en regionalismo. Sólo en Medellín he escuchado tantas alabanzas! Es un pueblo pequeño, muy turístico por su famoso mercado de los sábados, el cual fue la razón de hacer tiempo en Ibarra, para que los días me coincidieran.

Eva, la hermana de Juan Alex, es sólo dos años mayor que yo, es casada y tiene dos hijos. El mayor, Juan Francisco, tiene 10 años y la chiquita tiene 4 y se llama María Celeste.

Eva me acompañó al lechero, un árbol grande que creció solo en medio de un bosque de eucaliptos. La subida allá fue muy difícil, casi 5 Km. en subida (ven Mateo y Jorge Felipe como ha mejorado mi estado físico?). Llegamos al árbol cuando yo ya estaba pensando que si hubiera ido sola me habría regresado.

La vista es impresionante. Se ve por un lado todo Otavalo y por el otro el volcán Imbabura (que le da el nombre a la región), a orillas del lago San Pablo.

Luego caminamos de nuevo, hasta el parque del cóndor, un parque de rehabilitación de fauna, donde tienen aves rapaces y de rapiña en cautiverio y hacen demostraciones de vuelo. Lo promocionan como una fundación de rescate, pero realmente no es impresionante y su impacto ecológico es nulo, pues las pocas aves que son liberadas regresan diariamente a comer al parque y generalmente nunca se adaptan al medio ni se reproducen.

Finalmente ese mismo día, fui con Eva a la cascada de Peguche, donde los indígenas locales celebran el Inti Raimy o solsticio de verano el 24 de Junio, bañándose en la cascada a media noche y haciéndose limpiezas rituales. Es un lugar muy lindo y con una energía súper fuerte... y un agua helada!

En la noche fuimos al bar de Nacho, un amigo de Eva y de su hermana Anita. Estaba también Bladimir, otro amigo, que nos dió un mini-concierto de guitarra, a pesar de que tenía la mano vendada por una fisura en un dedo.

Todos en Otavalo fueron súper queridos conmigo. Hasta ahora no puedo más que agradecer la buena suerte que he tenido, al encontrar personas maravillosas en el camino.

El viernes fuimos a Ilumán, pueblo de Chamanes... pero esa aventura merece un capítulo aparte.

Ahí les dejo todas las fotos!

Cotacachi y Cuicocha



El siguiente paseo fué al pueblo de Cotacachi y la laguna de Cuicocha.

A Cotacachi me llevó Juan Alex, otro nuevo amigo del couchsurfing que coincidencialmente trabaja con Olivier Pierard.

Me dejó en la calle principal del pueblo, recorrí los almacenes, más antojada que nunca, pero ni modo de comprar nada. Primero porque no puedo cargar más peso y segundo, porque no tengo tanta plata, es decir que viajo o compro cosas y creo que la elección es obvia.

Sinembargo no por eso dejé de darle gusto a la vista almacén por almacén. Cotacachi es famoso por sus artículos en cuero hechos a mano. Son hermosos, en un cuero suave y con unos diseños increíbles. Quería llevarmelo todo.

Luego fuí al Museo de Historia de las Culturas, donde Diego García fué mi guia.

Almorcé en el pueblo y me fuí en bus a la laguna de Cuicocha, un lago volcánico (es decir el cráter de un volcán lleno de agua). El volcán aún está en actividad y se observan las burbujas que lo demuestran. El agua es azul, pero no hay vida acuática por el alto contenido de azufre.

La vista desde el mirador es impresionante y quiero aclarar que es bien arriba, así que no crean que obtener estas fotos para ustedes fué trabajo fácil! Tuve que subir a pié.

Los dos sitios fueron muy bonitos. Es impresionante la gran cantidad de población indígena en Cotacachi, todos aún utilizando sus vestidos tradicionales y cargando los bebés en la espalda.

Luego de estos paseos, Juan Alex me llevó a Otavalo, a quedarme donde su hermana Eva y su esposo Hernán, hasta el sábado... En la próxima entrega continúa la historia.

LUIS POTOSÍ


"Quiero hacer yo del arte
mi mayor fé de vida
Quiero hacer de mi vida
mi mejor obra de arte"


Luis Potosí nació en San Antonio de Ibarra en 1937. Modelaba en arcilla desde niño, luego esculpía en piedra y finalmente se dedicó a la talla en madera.

A partir de 1957, luego de graduarse en artes plásticas en en instituto "Daniel Reyes de San Antonio", estableció su propio taller-escuela donde ha recibido más de 300 pupilos, lo cual le ha dado el nombre de "Maestro de maestros".

Ha recorrido el mundo entero mostrando su obra; cuando me muestra sus recortes de periódico y me recita la lista de los lugares en los que ha expuesto, me quedo realmente impresionada. Bélgica, Alemania, Museo del Louvre en París, la Capilla Sixtina en Roma... en fin, es asombroso hasta donde ha llegado este ecuatoriano.

Don Luis me explicó la historia de cada una de sus obras, inspiradas en su mayoría en la pareja y la familia. Títulos como "Luna de miel", la cual describe como una de sus obras más perfectas, "Derechos humanos" y "El origen de la vida" ilustran la temática de su obra y su enfoque artístico.

Me contó que sus obras son inspiración propia, no le gusta trabajar por encargo, porque siente que se ve restringida la creatividad artística.
La galería muestra arte precolombiano, indígena, clásico, moderno y abstracto. Mientras me describe cada pieza y la forma en que se inspiró y la elaboró se nota el amor que le tiene a su arte.

Se observan tallas en una piedra llamada "Andesita" por ser oriunda de la región andina, la cual fué el material que utilizó antes de descubrir la madera y enamorarse de ella.

Mientras caminamos por la galería le pregunto si tiene familia. Tantas obras inspiradas en la familia como "la célula primaria de la sociedad", según sus propias palabras, hacen que uno se pregunte como será la familia de este increíble artista.

"Tengo 7 hijos y 18 nietos", me contesta. Ninguno de ellos, mujeres en su mayoría, se dedicó al arte de su padre. "Pero se dedicaron a criar sus propias familias" y esto, para don Luis, es lo más importante.

Terminamos de recorrer la inmensa galería, le doy la mano para agradecerle y me abraza y me dá un beso. "Tiene que llevarse algo de regalo", dice y tomando una escultura de una de las estanterías que representa una famila, me la entrega con una sonrisa.

Salgo del taller con los ojos llenos de lágrimas.



Espero que esta historia llene las expectativas de entrevista. Margara y Juan, mil gracias por mis credenciales de reportera! Estoy feliz! Van a ver todas las exclusivas que les consigo. Juan, decide tú el título de esta entrevista. no se les olvide que cuando salga el reportaje en la revista le prometí a don Luis enviarle un ejemplar!

San Antonio de Ibarra


Comencé pues a explorar los alrededores de Ibarra. La primera parada fué San Antonio.
Es un pueblo famoso por sus maestros artesanos que trabajan principalmente la talla en madera.

En Pasto, María Mercedes me había hablado de Luis Potosí, un famoso escultor que ha recorrido el mundo con su obra. Leí un poco sobre el en la internet y me fuí a buscar su taller en el pueblo.

En la mayoría de tiendas de San Antonio no me permitieron tomar fotos a las artesanías (no sé si se les escapaba el alma o algo así), así que cuando llegué al almacén de Luis Potosí, me presente inmediatamente ante la vendedora como reportera de la revista "Pasajeros" y le pedí tomar unas fotos. La señora fué supremamente amable y me permitió no sólo ver la tienda, sino también tomar fotos en la galería privada del señor Potosí.

Tomé fotos de casi todas las obras, a cual de todas más bonita y luego, cuando estaba aún embelesada con las tallas... apareció Luis Potosí en persona... y me concedió una entrevista exclusiva.

San Miguel de Ibarra o simplemente Ibarra


Llegué a Ibarra en la noche y Olivier Pierard me esperaba en su oficina, como a 6 cuadras de la terminal de transportes.

A Olivier lo conocí también por el sistema de intercambio, pero esta vez no "The Hospitality Club" sino "Couchsurfing" (www.couchsurfing.com).

Olivier es belga de nacimiento, pero ha vivido mucho tiempo en América Latina, pues trabaja en proyectos de desarrollo, está casado con una mexicana y tiene tres hijos. No todo el tiempo vive en Ibarra, pero felizmente para mí se encontraba aquí en las fechas en que yo venía.

Me quedé dos noches en su casa y fué una experiencia muy bonita. Olivier es muy culto, como buen europeo y conversamos mucho acerca de todo, de política a viajes pasando por el calentamiento global. Además disfruté en su casa de deliciosos panes, quesos y vino Boliviano que nunca antes había probado.

Ibarra, la llamada "ciudad blanca" si es una ciudad, de hecho más grande de lo que me la imaginaba, pero de blanca no tiene nada. Los habitantes alegan que se debe a que los temblores obligaron a derrumbar la mayoría de los caserones antiguos (que si eran blancos), pero nada que hacer: La ciudad blanca sigue siendo Popayán.

Caminé por sus calles, fuí a mercados parecidos a los Sanandresitos colombianos, pero donde los vendedores son básicamente indígenas, vestidos aún con sus vestimentas tradicionales.

Fuí a comer helado de paila en la tradicional heladería "Rosalía Suárez", la cual fué inaugurada por la propia Rosalía en el año 1896. Hoy en día es atendida por su bisnieta, pues Rosalía murió a los 104 años de edad.
El helado de paila es tradicional de la región y se prepara de una forma singular: En una ponchera ponen una cama de paja, sobre ella hielo con sal en grano (para conservar el frío) y encima una paila de bronce con el jugo de fruta. La paila se vá girando sobre el hielo y el jugo que se va congelando en las paredes de la paila va siendo raspado y retirado. El proceso se repite hasta que se congela la totalidad del jugo. Los helados son deliciosos!

Lo más interesante de Ibarra son los alrrededores... pero esa es una historia nueva.

martes, 11 de septiembre de 2007

Tulcán


La salida de Colombia fué sin problema. El bus de Ipiales me llevó a Rumichaca y me dejó a unos 300 metros de la frontera.
Caminé hasta las oficinas del DAS, donde me sellaron el pasaporte y me revisaron el pasado judicial.

Muchas personas me habían advertido de las autoridades ecuatorianas, diciendo que generalmente no eran amables, pero no tuve ningún inconveniente. Me sacaron todo del morral para revisarlo, me revisaron los papeles y me expidieron la Tarjeta Andina.

Allí en la frontera tomé un bus a Tulcán (10 minutos aproximadamente) y visité el cementerio que es muy famoso por sus esculturas vivas en pino.

Hay cientos de figuras esculpidas por diestros jardineros que mantienen el sitio en una limpieza perfecta. Las figuras son pulidas permanentemente y ni una sola rama se sale de su sitio.

Hay que reconocer que es cierto el dicho ecuatoriano, de que en el cementerio de Tulcán, provoca morirse!

Las Lajas


Salí pues para Ipiales, en un viaje de 2 horas y media. Una vez en el terminal tomé un taxi con destino al santuario de las Lajas.

Me he acostumbrado a visitar infinidad de templos de todas las religiones durante los viajes, simplemente por la energía que emanan y los increíbles detalles de sus construcciones, pero esta vez reconozco que se me salieron las lágrimas ante el espectáculo que tenía en frente.

El taxista muy amable, paró en un mirador de la carretera, para que yo mirara el santuario de lejos y me contó la historia.

Hacia el siglo XVIII, una niña indígena sordomuda llamada Rosita, vió en ese lugar a la Virgen y habló por primera vez para decirle a su mamá que "la mestiza con el mesticito" se iban a caer al agua.
En ese lugar se construyó la primera capilla que finalmente derivó en el templo más increíble si se tiene en cuenta que está construído en un cañón de un río, sin ningún tipo de ingeniería ni estudio de suelos.

El camino que lleva allí, debe ser recorrido a pié y es en bajada (pueden imaginarse que casi me muero en la subida de regreso con mis 10 kg de equipaje a la espalda) y está lleno de ventorrillos con escapularios, velas, recordatorios y sinnumero de baratijas alusivas a la Virgen de las Lajas.

El imponente santuario se levanta en medio de un paisaje perfecto y las faldas de las montañas que bordean el camino hasta sus puertas están llenas de placas conmemorativas y de agradecimiento a la virgen de las Lajas por los milagros recibidos.

No pude evitar detenerme en el velatorio y prender una velita por mis papás y otra por todas aquellas personas especiales que me rodean y me envían sus mejores deseos en este viaje.

Luego regresé a Ipiales y emprendí mi camino a la frontera Colombo-Ecuatoriana.

La Cocha



Hace un par de años ir a este lugar era imposible por razones de "orden público". Sinembargo hoy en día hay una base militar que garantiza la seguridad de locales y turistas que llegan en bandada a visitar este paraíso natural.

Contrario al lago artificial Calima, cerca a Cali, la Cocha es una laguna natural con una isla pequeña en el medio, a la cual se llega en lancha desde un muelle de madera.
En la isla hay un sendero ecológico que más parece extraído de un libro de cuentos, con una biodiversidad increíble. Las orquídeas crecen en abundancia, se respira un aire puro y tan frío, que se pueden ver frailejones en el recorrido.
El sendero lleva finalmente a un mirador desde donde se observa toda la laguna inmensa y se siente una energía increíble.

Uno de verdad pensaría que está en otro planeta, si no fuera por la cantidad de basura que los turistas arrojan alrrededor del mirador y los letreros en los postes de madera que dicen cosas como "Yeferson y Zoraya 1998". Pido además disculpas a los Nariñenses por el letrero gigante de UdeA (Universidad de Antioquia, de la cual soy profesora), escrito con liquid-paper en uno de los postes. Tratamos de educarlos... pero no se dejan!

Finalmente almorzamos en un restaurante con ambiente de chalet suizo, con manteles a cuadritos que de nuevo te hacían sentir en otro lugar. Allí me comí la mejor trucha al ajillo de la historia y un postre de Chilacuán, una especie de papaya pequeña, pero que en realidad sabe parecido al durazno.

En la noche regresamos a Pasto, fuimos a comer a Míster pollo, donde experimentamos el temblor de 6.2 Grados en la escala de Richter que sacudió El Charco, en la costa pacífica, pero se sintió muy fuerte en Pasto. Gracias a Dios no hubo consecuencias graves!

La mañana siguiente salí hacia Ipiales... Pero esa ya es otra historia.

Pasto y los pastusos

Continuando pues con las historias de viaje, Darío y Merce me dieron un tour por Pasto.

La ciudad es más grande de lo que yo me la imaginaba. Estuvimos en la plaza principal comiendo helado de chupón (una especie de híbrido entre bolis y raspado), me tomé fotos frente a la iglesia y al edificio donde una vez estuvo preso Simón Bolivar.

Hay que reconocer que los chistes sobre los pastusos son crueles, pero también hay que reconocer que la fama no es gratuita.
Fuimos Merce y yo a sacar plata de un cajero electrónico y habían alrededor de 10 personas adelante de nosotras. No se imaginan lo que nos demoramos. El promedio era de 4 intentos por persona antes de que el cajero les diera plata. Un señor bloqueó su tarjeta por meter el pin equivocado. Otro trataba de hacer la transacción con el casco de la moto puesto y como obviamente no veía nada, el señor que estaba detrás en la fila le gritaba: "Ahora meta la clave, pues", "Ahora ponga cuanto quiere, pues"... En fin, nos reímos muchísimo y concluímos que pastuso.... es pastuso!

lunes, 10 de septiembre de 2007

Pasto y Chachagüí




Iba pues hablando con Darío camino a Pasto.

Me contó que su novia había hecho también un viaje sola a suramérica en carro y que seguramente nos caeríamos súper bien.

Darío es de Pasto, pero vive en Cali. Iba de viaje a ver a su novia y pensaban llegar hasta la laguna de la Cocha ese mismo día para quedarse allí el fin de semana.
Luego de un par de horas hablando acerca de todo, me ofreció alojamiento en casa de su hermana en Pasto. Cinco minutos después me dijo que tenía que conocer a su novia y a un amigo de él que vive en una finca ganadera en Chachagüí, que es el sitio de veraneo de los pastusos). Los llamó por teléfono y en diez minutos habían cambiado todos los planes. La novia y el amigo nos recogerían en el pueblo y de ahí nos ibamos a la finca.

Todos se deben preguntar, al igual que ellos, como no me dió miedo irme con unos desconocidos... pero de nuevo les respondo que uno tiene un sexto sentido para el peligro y Darío no tenía cara de nada más que de buena gente.

Llegamos pues a la finca y allá tuve oportunidad de conocer mejor a estos tres personajes.

Al amigo de Darío le dicen Goyo. Es un tipo de esos que prefieres tener de amigo que de enemigo, pero que no puede ser más buena gente y generoso.
Desde chiquito le ha gustado el campo y su pasión son los gallos de pelea. Tiene muchísimos y los sábados vá sin falta a la gallera.
Esta fué mi primera experiencia con el mundo de los gallos y es dificil de describir.
Los animales son hermosos y la cría es una pasión para todos los involucrados... pero no dejan de provocarme náuseas las peleas.

Y por último la novia de Darío. No la dejé al final por ser la menos importante, sino todo lo contrario.
Tumaqueña de nacimiento, pasó muchísimas dificultades en su vida. De treinta años tiene un hijo de 15 que juega con los profesionales del deportivo pasto y al que ella apoya completa e incondicionalmente.
Puedo decir sin temor a equivocarme que es una de las mujeres mas increíbles que he conocido. Verraca a mas no poder, desprendida, generosa y con un alma transparente.

Este trío fué mi guía por Pasto, me introdujo al mundo de la gallería, en el cual estoy segura, no me quedaré...
Pero no puedo estar más agradecida. En los 3 días que pasamos juntos les logré tomar un cariño entrañable.

Popayán


La despedida en el terminal de Medellín fué triste y alentadora a la vez. Mis papás me dieron mil bendiciones y hasta decidieron quedarse con un solo ángel de la guarda para los dos, para prestarme el otro (el de mi mamá) a mi. Asi que que podría pasarme con dos ángeles de la guarda?

Margarita y Juan fueron a despedirme también y me llevaron mi nuevo equipo de defensa personal... Un spray de pimienta. Ahora sí, que puede pasarme, con una navaja, un spray de pimienta y dos ángeles de la guarda?

Además me nombraron corresponsal para la revista "Pasajeros", la cual ellos publican regularmente y se distribuye en las terminales de transporte... asi que ahora sí, daré un brinco a la fama!

La sensación era de vacío en el estómago, la combinación de terror y amor a lo desconocido se apoderó de mí... aunque solo unos minutos porque obviamente me quedé dormida a las tres (a la una, a las dos y a las tres!).

El viaje fué bueno, llegué a Popayán hacia el medio día, almorcé en el terminal y me fuí a buscar un hotel... con tan buena suerte que a dos cuadras del terminal encontré el "Cacique Real", atendido por la payanesa más amable de Popayán, estoy segura! Me dejó un cuarto irrisiblemente barato y me dió indicaciones de lo que debía conocer en Popayán.

El nombre de ciudad blanca lo tiene bien merecido. Es pequeña, con personas amables y pocos sitios turísticos para visitar.

Fuí al pueblito Patojo (segundo gentilicio de los payaneses), subí al morro de Belalcázar (foto arriba) y entré de tour al festival gastronómico.

En la noche compré pan, queso y jamón para hacer sánduches y regresé al hotel a comer y dormir.
Utilicé el electrodo (resistencia pequeña que sirve para introducirla en el agua y calentarla o esterilizarla) para hacer café y dormí como un bebé.

Al día siguiente me fuí al terminal a tomar el bus a Pasto. En la sala de espera de Expreso Bolivariano conocí a Darío, un encanto de tipo con cara de buenagente, al que le pregunté a que hora salía el bus, me preguntó a dónde iba y contesté a Brasil. Eso llamó su atención y nos fuimos hablando todo el camino a Pasto...

La historia continúa en la próxima entrega....

Las fotos pueden verlas en la lista de la derecha en "todas las fotos"

jueves, 30 de agosto de 2007

La despedida



Y bien... Ahora si se llegó el momento.

El morral está empacado con 10 kg exactos incluyendo el súper sleeping resistente hasta -8 Grados Centígrados.

Para aquellos que me han escrito (sobretodo mis amigas) preguntando como empaca uno la vida en un morral, pues les resumo: 2 Jeans, 2 Pantalones, 1 Capri, 1 bermuda; 6 camisetas (tamaño yo), enrrolladitas para que no hagan mucho bulto y 2 camiseticas de tiritas para el calor y... bueno, uno nuca sabe, alguna rumba por ahi. Ropa térmica, chaqueta, bufanda y guantes. Ropa interior, 6 pares de medias unos zapatos de descanso y las súper botas que van puestas.

Y bueno...tarros. El resto del morral va lleno de tarros, reducidos significativamente (crema humectante, bloqueador, shampoo, jabón, SEDAL HIDRALOE, desodorante, talco para pies, un splash y algo de maquillaje... uno nunca sabe... Y obviamente mis sombreros. Todos.

De equipo guerrero de supervivencia, sólo llevo navaja y linterna...ah si y un electrodo de esos de calentar agua con muchos sobres de café instantáneo.
Finalmente papeles (pasaporte, certifiacdo del DAS para entrar a Ecuador, carnet de vacunación contra la fiebre amarilla para entrar a Brasil y cédula por si acaso.

Creo que ese es el resúmen del equipaje. No tengo ni idea si será suficiente, nunca había viajado con tan poco, pero tampoco nunca había tenido que cargar el equipaje.

La última semana ha sido una sucesión de despedidas sin fecha de partida para disminuír el efecto de vacío y tristeza que me producen. Mil gracias a todos por las muestras de cariño; los quiero muchísimo!
Mil gracias por el apoyo, mil gracias a todas las brujitas por la comida y por despedida con karaoke en medio de innumerables e irrecordables copas de margarita! Creo que soy de las pocas y afortunadas personas que pueden seguir contando con amigas que conocen desde chiquitas. Las fotos las pueden ver en la columna de la derecha en "Todas las fotos".
Como soy malísima para las despediadas personales, elejí una fecha de partida al azar, para evitar llamadas tristes, como dice Serrat:

"Es hermoso partir sin decir adiós,
serena la mirada, firme la voz
Si de veras me buscas me encontrarás
es muy largo el camino para mirar atrás..."

Así que el primer reporte de viaje espérenlo la próxima semana desde cualquier lugar.

domingo, 5 de agosto de 2007

Rompiendo parámetros, liberando la mente

Mucho mas dificil que la preparación física y los objetos necesarios, es la preparación mental. Vale la pena invertir todos los ahorros en este viaje? Me estaré equivocando? Que tipo de viaje será? Entre los libros, documentales, blogs de otros viajeros, etc… cabe preguntarse que tipo de viaje voy a emprender.

Puede tener una causa académica.
Me encantan las causas académicas.
Podría elaborar una lista de universidades en las capitales suramericanas, contactar personas en esas universidades y realizar visitas que me generen contáctos que puedan ser eventualmente útiles.

Hay también otras causas.
Puedo esperar conocer gente y hacer una base de datos para luego visitar personas que conozca en el camino y que vivan en otras partes del mundo.
Puedo buscar una causa social (viajar por el retiro de las minas antipersonales, por los derechos de los niños o de los animales o la liberación de los secuestrados que es el tema de moda).

Pero quizá y solo quizá no sea necesaria una razón; quizá se debe solo a mi afán de tener objetivos, de recorrer los caminos, no físicos sino abstractos, de vida, del alma, guiada siempre por un objetivo y teniendo un fin concreto.
Quizá la preparación educativa, la formación intelectual actual, basada en la elaboración de proyectos, con objetivos, parámetros y evaluación de metas ha mellado lentamente mi capacidad de simplemente vivir.

Así que, para aquellos que me preguntan porque voy a hacer esto, tengo una respuesta:
Porque si. Contrario a lo que nos hicieron creer de pequeños, “porque si” si es una respuesta. Voy a eliminar los itinerarios y las restricciones, voy a abrir la mente y permitir que el azar guíe mis pasos mas allá de las fronteras. Voy a relajarme, a olvidarme de la clínica, de la academia, del trabajo, de las metas y los objetivos y a dejar simplemente que la vida me sacuda. Claro que vale la pena!!!

No tengo un destino. Voy a llegar simplemente donde el corazón me lleve.

El club de la hospitalidad...

Como siempre, dejando todo para última hora, creyendo que falta menos de lo que en realidad falta.

A tan pocos dias del viaje empieza la nostalgia de todo lo que voy a dejar, a cambio de... un camino oscuro. Es la combinación de emoción por el mundo desconocido que hay allá afuera y el terror al mundo desconocido que hay alla afuera.

He tratado mil veces de fijar una ruta que se modifica a sí misma cada vez que encuentro algo nuevo y seis meses, que parecían mucho tiempo, se van quedando cortos para mis ganas de viajar.
Ayer estuve hasta tarde buscando rutas, alojamientos, recorridos realizados por otras personas y me encontré con un concepto muy bacano.

Se llama "The Hospitality Club" o Club de la Hospitalidad. Es un concepto que yo no conocía, pero que encontré en muchas páginas dedicadas a los viajeros. Se trata de un sistema de intercambio de hospedajes, donde uno ofrece hospedar a personas en su casa y de igual forma esas personas ofrecen la suya. En una sola página encontré mas de 170.000 personas alrededor del mundo ofreciendo alojamiento gratuito! Obviamente me puse en la tarea de escribirle a aquellas personas que se encuentran en mi ruta tentativa de viaje y espero conseguir alojamiento gratuito en gran parte del trayecto.

Si alguno de ustedes tiene conocidos en Suramérica y me puede poner en contacto, también se lo agradecería; entre mas personas encuentre, mas largo puede ser mi trayecto, pues el factor limitante es la plata, no el tiempo.

martes, 17 de julio de 2007

A un mes del viaje...

Resulta que hay mil cosas en que pensar.
El morral gris con rosado que muchos de ustedes conocen no tiene suficientes bolsillos, asi que fué a dar donde un reparador de morrales que le agregue algunos, la riñonera tiene que ser super sofisticada y ni se diga de los zapatos. Parece que los tenis Puma (FUMA) chiviados de la esquina del parque de Envigado, de los cuales dispongo en los mas variados colores, no son lo suficientemente buenos y tendrán que ser reeplazados por las botas mas caras de mi historia... $300.000 y estaban rebajadas!!!

Además del morral adecuado, está el contenido adecuado. Se supone que lleve máximo una quinta parte de mi peso... SABEN CUANTO ES ESO? Nada. Para los que no me conocen, peso 47kg. Eso quiere decir que tendré que vivir los próximos meses con lo que acomode en 9,4kg. Adiós a la plancha del pelo, a los 40 vestidos de baño, a los 10 esmaltes y obviamente a mi tienda personal de cremas, lociones e infinidad de tarros con sustancias que alisan, que encrespan, que desarrugan... Voy a hacer un curso intensivo de simplificación de vida.

Además hay que abrirle espacio a objetos novedosos y necesarios. Voy a comprarme una navaja, un pito por si me pierdo durante el camino del Inca, un termo para el agua y ropa térmica para los nevados.
Necesito un sleeping, aún no me decido por una carpa... pesa como la mitad de lo que puedo llevar!